18/Feb/2020
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Plaza 21 de Marzo, De los Enamorados, o Manuel Gómez Morín

 

 

La Guerra contra los invasores franceses estaba en marcha cuando, a partir del año de 1865, la ciudad de Monterrey se expandió hacia los rumbos norte y poniente. Este crecimiento, como era de esperarse, generó nuevas necesidades de infraestructura urbana y más áreas de esparcimiento.

Sería lógico pensar que al crecer la ciudad se habrían reservado predios amplios para plazas y parques públicos, sin embargo, en una manzana normal, formada por las calles de Gral. Jerónimo Treviño al norte, Isaac Garza al sur, Puebla (luego Capitán Aguilar y hoy Emilio Carranza) al poniente y Lerdo de Tejada (hoy Escobedo) al oriente, se destinó para plaza pública sólo la mitad poniente de este predio. En tan reducido espacio se construyó una bonita y alegre plazoleta con árboles frondosos, andadores holgados y bancas. 

Siempre se ha considerado un lujo vivir cerca de un parque, y más en aquellos tiempos que no había muchas alternativas de distracción sana. Por eso los vecinos apreciaban su cercanía; era muy cómodo no tener que trasladarse hasta las plazas grandes como la Zaragoza (Plaza de la Ciudad), la Alameda (de Monterrey, Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo), La Purísima (Los Arrieros, La Llave), o la del Colegio Civil para disfrutar de un ambiente agradable y familiar, habida cuenta de que la mayor parte de los recorridos se hacía a pie.

 

La casa del general Jerónimo Treviño

Las dimensiones de los lotes en esa parte añadida de la ciudad eran pequeños y se poblaron paso a paso. En el nuevo barrio, descrito por los vecinos como “lindo”, se edificó en el año de 1890 una casa amplia y bonita, sin tanto lujo como otras de la ciudad, ubicada en el cruzamiento de las calles Emilio Carranza e Isaac Garza, junto a la plaza que aún no tenía nombre. La gente que pasaba a pie o en algún vehículo, volteaba a verla por su donaire y porque allí vivía el respetado ex gobernador y general Jerónimo Treviño. Desafortunadamente, en un descuido de la autoridad, esa casa se demolió en el año de 1950.

El respeto y admiración a Jerónimo Treviño venía desde que, en 1863, bajo el mando del general Porfirio Díaz, peleó en el Istmo de Tehuantepec contra los franceses. Después, porque Treviño cabalgó al lado de su jefe Mariano Escobedo, y porque fue gobernador de Nuevo León de 1864 a 1871. La gente sabía que en 1872 el ex gobernador Treviño había apoyado a Díaz en la Revolución de la Noria contra Juárez, y que al ganar éste, Jerónimo se retiró a la vida privada. Pero que, en 1876, apoyó de nuevo a Díaz en la Revolución de Tuxtepec contra Lerdo de Tejada, y cuando ganaron, en recompensa, Treviño regresó a la gubernatura en 1877 y en ese mismo año, fue comandante militar del Noreste.

 

Visita Porfirio Díaz a Treviño en su casa, al lado de la Plaza 

Sin embargo, la historia entrambos políticos y militares no fue todo miel sobre hojuelas, pues en 1885, Díaz impuso al tapatío Bernardo Reyes como su hombre fuerte en Nuevo León, desplazando a los líderes – caciques locales Treviño, Naranjo, y Garza Ayala. Es posible que eso haya sido el motivo por el que, como desagravio, en diciembre de 1898, durante la única visita que el presidente Porfirio Díaz realizara a Monterrey, en elegante coche tirado por hermosos caballos, el mandatario visitaría al general Jerónimo Treviño en su domicilio frente a la plaza.

La paz y el progreso que hasta entonces privaba en el país y en Nuevo León, hacían del presidente Porfirio Díaz un héroe popular. Por lo mismo, la plaza se llenaba de regiomontanos y hasta de algunos turistas nacionales que, en su calidad de curiosos, deseaban ver o saludar al mandatario cuando llegaba o salía de la casa del general Treviño.

Desde luego que políticamente Díaz enfrió, pero no olvidó a su amigo Treviño. Le apoyó para que hiciera negocios, concesionándole una parte del ferrocarril Monterrey al Golfo y la línea ramal a Piedras Negras, junto con John Robertson. Sin embargo, existe en el imaginario popular la tesis de que Treviño prefirió en vez de Díaz, a su sobrino Francisco I. Madero ayudándolo a escapar de la prisión potosina en 1910, hecho que propició el estallido de la Revolución Mexicana.

 

El nombre de la Plaza 21 de Marzo

Regresando de esta digresión a nuestro relato original, sucedió que en el año de 1906 se conmemoraba el primer centenario del natalicio de Don Benito Juárez, y con tal motivo esta plaza sin nombre fue bautizada como Plaza 21 de Marzo. Para que se pudiera presumir ante propios y extraños tal denominación, era necesario –y así se hizo- remodelarla con equipamiento elegante, instalándose bancas nuevas, árboles de sombra y nueva iluminación. Algunos árboles de aquellos aún existen en esta Plaza.

El barrio se integró a la mancha urbana, y la Plaza 21 de Marzo se conservó tal como había sido remozada en 1906. Pero la modernización de las ciudades siempre pasa por un proceso de desarrollo en el que la presencia del comercio es necesaria. Así, en el año de 1927 se instaló con frente a la Plaza, por la calle de Isaac Garza, una sucursal del Banco Comercial de Monterrey. Esto fue motivo de presunción de los vecinos, pues es tradición en Monterrey ponderar de más el nivel social y económico de su barrio.

 

El Banco Monterrey

Este Banco tiene una historia que brevemente comentaremos. El 5 de septiembre de 1970 cambió de nombre a Banco Monterrey, pero desapareció con la nacionalización bancaria de 1982. Sin embargo, en febrero de 1972, una joven mujer, esposa de un conocido abogado, asaltó esta sucursal bancaria. Eran los tiempos en que la guerrilla había puesto de moda los asaltos bancarios, pero la pronta movilización policial permitió que se recuperara totalmente el producto del asalto, esclareciendo que no había sido un acto de la guerrilla, quedando por tanto, casi en el nivel anecdótico.  

En el barrio de la Plaza 21 de Marzo, lentamente fueron estableciéndose algunos comercios y, para 1934, en una de las casas con frente a la plaza, se instaló la maestra polaca Ana Binder de Baran quien impartía clases de francés e inglés. Esta culta dama estaba recién llegada de Europa, y hasta su domicilio iban personas de distintos rumbos de la ciudad a aprender idiomas. Esto coadyuvó a popularizar la imagen de la Plaza 21 de Marzo, pues era imposible no apreciar su amable presencia.

 

La Plaza de Los Enamorados

La ciudad siguió creciendo, impulsada por su propia industrialización que trajo consigo un importante flujo de migrantes del sector rural, así como de otras entidades del país. En medio de ese crecimiento, desde luego que había romances, por lo que, a partir de la década de los años cuarenta del Siglo XX, la Plaza 21 de Marzo se convirtió en la preferida por parejas de novios que buscaban tranquilidad, lejos del bullicio de las plazas Zaragoza y la Purísima en donde se conocían las parejas nuevas. Esto provocó al ingenio de los regiomontanos que motejó a la 21 de Marzo, como la “Plaza de los Enamorados”.

 

Remodela la plaza el alcalde Constancio Villarreal

En el año de 1943 se requería y se realizó una remodelación de la plaza, aplicándose cuatro mil pesos en la instalación de un nuevo piso y bancas:

“Acta de la sesión ordinaria(…) el lunes 28 de Junio de 1943, bajo la presidencia del Ciudadano Presidente Municipal, Constantino Villarreal… El Presidente Municipal interroga al Comisionado de Alumbrado, Regidor Alberto Siller, (…)que cual es el estado de la Plaza 21 de marzo. El Regidor declaro que el Señor Celedonio Garza tiene la cantidad de $4,000.00 Cuatro mil pesos pero que rendira el informe al Presidente Municipal y al Ayuntamiento, proponiendo las soluciones que el crea conveniente, con objeto de procurar que los trabajos de dicha plaza se inicien cuanto antes posible.”

Al año siguiente, en 1944, se reinauguró la Plaza 21 de Marzo, o Plaza de los Enamorados, beneficiaria del programa para regenerar los espacios públicos del alcalde Constancio Villarreal. Para esto se reforestó, se arreglaron andadores y banquetas, y se rehabilitó el alumbrado público. 

“Acta de la sesión ordinaria celebrada por el R. Ayuntamiento de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, el lunes ocho de mayo de mil novecientos cuarenta y cuatro, bajo la presidencia del C. Constancio Villarreal… El Presidente Municipal manifiesta a los miembros del H. Cabildo, que el día 13 de mayo se inaugurara la Plaza 21 de marzo.”

Pero aún así, cuatro años después, en 1948, la Plaza 21 de Marzo, o Plaza de los Enamorados, fue objeto de una denuncia vecinal por existir molestos mosquitos: 

Of(icio). Relativo a que en la Plaza de General Treviño existe un tubo roto y dos llaves de agua que ocasionan criaderos del mosquito Anófeles transmisor del Paludismo, así mismo en la Plaza 21 de Marzo existen criaderos de las citadas larvas, por lo tanto se le suplica a Ud. se sirva ordenar a quien corresponda a efecto de eliminar los criaderos de larvas mencionados, firma el Jefe del Serv. Antilarvario Gustavo Rosas, una foja.

La administración del alcalde Félix González Salinas reaccionó atendiendo esta queja vecinal, reparando las tuberías rotas de la plaza con lo que se erradicaron los charcos en los que se criaban los mosquitos. 

 

Moderniza la plaza el alcalde José Luis Lozano

Siete años después, en 1955, el alcalde José Luis Lozano “La Licha”, invirtió recursos para modernizar el alumbrado de la Plaza 21 de Marzo.

“En (…) Monterrey Capital del Estado de Nuevo León, (…) del viernes 11 de noviembre de mil novecientos cincuenta y cinco, (…) el R. Ayuntamiento, bajo la Presidencia del Dr. José Luis Lozano… El Departamento de Obras Públicas (…) ha continuado los trabajos de hermoseamiento de las plazas públicas, habiéndose iniciado los mismos en el terreno contiguo a la Catedral frente a la Plaza Zaragoza y la instalación de (…) en la plaza 27 de septiembre, antigüo Luz, debiendo comunicarlo que el alumbrado instalado en la plaza 21 de Marzo y en la General Treviño se encuentra ya funcionando”.

La Plaza 21 de Marzo, o Plaza de Los Enamorados permaneció por un par de décadas en tranquilidad, siendo considerada como parte del paisaje urbano, recibiendo un mantenimiento aceptable a cargo del Municipio de Monterrey. Sin embargo, como en todos los espacios púbicos del mundo, también se han desarrollado algunos episodios urbanos poco gratos. Entre los años setenta y ochenta entró a un proceso de decadencia al convertirse en centro de prostitución masculina provocado por un centro nocturno con espectáculo de travestis que abrió a un par de cuadras de ella.  

 

Problemas en la Plaza de Los Enamorados

En aquel tiempo la comunidad gay permanecía críptica, y el negocio mencionado era sólo de espectáculo, por lo que los sexoservidores y sus clientes aprovecharon la proximidad de la Plaza para convertirla en centro de reunión. Motivo de escándalo fue la publicación de una fotografía de un importante líder de trabajadores cuando estaba acompañado de un travesti en ese lugar.

También se debe reconocer que los alcaldes de Monterrey Leopoldo González Sáenz, Pedro F. Quintanilla, Oscar Herrera y Sócrates Rizzo se distinguieron por brindar servicios primarios y de seguridad a esta Plaza. González Sáenz, en un esfuerzo por dignificar el barrio, instaló en 1976 la Escuela Municipal de Música que actualmente continúa dando clases de guitarra, piano, canto y otras disciplinas artísticas. 

En la terrible ola de violencia que azotó a la Ciudad en la primera década del siglo XXI la Plaza de los Enamorados fue escenario de un crimen. Un abogado, luego de abandonar la defensa de dos narcotraficantes por falta de pago, alegando que la deuda ascendía a una cantidad millonaria, fue asesinado de 13 balazos sobre la calle Treviño, donde termina la Plaza, cuando caminaba a su despacho ubicado a unos 40 metros al sur, de la misma plaza.

 

La alcaldesa Arellanes le cambia de nombre a la Plaza

En el año de 2015, la alcaldesa Margarita Arellanes promovió ante el Cabildo de la Ciudad una iniciativa que se aprobó para rebautizar a esta Plaza como: “Plaza Don Manuel Gómez Morín, constructor de Instituciones”. Además, al cambiar el nombre también se remodeló una vez más instalándose dos fuentes modernas y arcadas de metal para que unas plantas trepadoras hicieran un túnel verde. 

“PRIMERO: Se aprueba que a la plaza pública ubicada entre las calles Isaac Garza, Emilio Carranza, Gral. Gerónimo Treviño y Mariano Escobedo se le asigne el nombre de Don Manuel Gómez Morín, constructor de Instituciones”.

Recientemente, en la administración 2015-2018 del alcalde Adrián de la Garza, se instalaron en la Plaza, bebederos y aparatos para hacer ejercicios. Finalmente, hay que apuntar que pese a que la plaza por decreto del Cabildo se llama: “Don Manuel Gómez Morín, constructor de Instituciones.” en el índice de bienes patrimoniales del Municipio continúa siendo identificada como “Plaza de los enamorados ó 21 de marzo”.

La Plaza es ahora un pequeño pulmón urbano, un área de recreo y descanso, el edificio más importante que la bordea en la actualidad es el edificio del Comité Estatal del Partido Acción Nacional, y la oficina más relevante es la Notaría del licenciado Enrique Maldonado Corpus. 

La Plaza 21 de Marzo, Plaza de los Enamorados o Plaza Don Manuel Gómez Morín, constructor de Instituciones, es un lugar tradicional de nuestro Monterrey, afortunadamente en la actualidad se encuentra en buen estado y se ha erradicado la prostitución. Es una muestra de nuestras tradicionales y escasas áreas verdes.

Próximamente, estudiaremos a la Alameda Mariano Escobedo.

 

FUENTES

ACTAS DE CABILDO 

Archivo Histórico de Monterrey

28 DE JUNIO DE 1943, 

11 DE NOVIEMBRE DE 1945, 

8 DE MAYO DE 1945

Contemporáneo volumen 304, expediente 12