17/11/2018
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Agosto 22 de 1700: muere Carlos de Sigüenza y Góngora, importante intelectual de la Nueva España. Inicia el siglo XVIII con una pérdida para la Nueva España, pues Sigüenza y Góngora, era un hombre de fe, el cosmógrafo mayor de su Majestad y un catedrático de mathemáticas, de la Academia Mexicana además desde luego, de ser un personaje de cultura amplia. En agosto 14 de 1693 había publicado por primera vez El Mercurio Volante, el primer periódico de la Nueva España.

Este Mercurio Volante es confundido algunas veces con otra publicación de ese mismo nombre que apareció el 17 de octubre de 1722, editado por José Ignacio Bartolache y Díaz de Posadas, que era una revista médica. El antecedente del original Mercurio Volante es unos almanaques astronómicos que traían noticias curiosas, llamados “Lunarios” que Sigüenza y Góngora publicaba. Y de estos Lunarios le brotó la idea del periódico El Mercurio Volante, en el cual publicaba noticias interesantes para los novohispanos. No he tenido la oportunidad de leer ningún ejemplar de ese periódico, sin embargo, referencias de él hay en muchas partes de los escritos de aquella época.

Más de un siglo después de su muerte, en 1821 llegó la independencia a nuestra nación, y la industria periodística avanzó mucho, llegando a su grado más alto en la década de los años setentas del siglo XX. Sin embargo, los conceptos sentados de Sigüenza y Góngora siguieron, algunos de ellos, siendo vigentes. Desde luego que, al crecer la penetración de los medios electrónicos como medios de comunicación, comienza un declive en lo que se le llama ahora La Prensa escrita, que luego recibe otro golpe –que aparenta ser fatal- con la aparición de las redes sociales, pues restringen su participación (de los periódicos) en la transmisión de noticias debido a la rapidez de estas redes que hacen ver lenta a la prensa tradicional. Pero regresando al tema de la efeméride de hoy, este tipo de personajes, como Sigüenza y Góngora deben ser más estudiados pues su importancia como cosmógrafo fue tal, que Luis XIV, el Rey Sol de Francia, quiso llevárselo cuando Sigüenza estaba en su apogeo, pero su lealtad a la corona española no le permitió a Francia privar del gran sabio novohispano que vivió hasta su muerte en México.