24/04/2019
Editoriales

La Navidad y el camino que México retoma hoy

Puede que usted no sea un creyente: Es decir no aceptar que Jesús de Nazaret sea de origen divino. Sin embargo, el acontecimiento sucedido en los tiempos del emperador Octavio Augusto, representó el nacimiento de un líder y un movimiento que habría de suceder a Juan el Bautista en la larga lucha de su pueblo en contra de la dominación romana. El Bautista era un líder “confrontacioncita”, podríamos decir, que murió precisamente por acusar públicamente a Herodes Antipas -que gobernaba Galilea-, de ser sátrapa de Roma y de adulterio.

 

Jesús decidió cambiar la estrategia para enfrentar a Roma y lo hizo desde los principios: Proclamó una reino basado en el amor al prójimo y un Dios justo, amoroso y misericordioso,    muy distinto a los dioses romanos o a los de antes en Babilonia o en la propia Grecia;  que eran dioses tiránicos y arbitrarios y crueles. Esto aterrorizó a Tiberio el emperador que al comprender el fenómeno ordenó su crucifixión desde  la Isla de Capri. 

En su ministerio Jesús retomó algunas ideas ya existentes en Sócrates y Platón como el Ágape, o el amor no profano o sensual, el amor a la humanidad y a las causas como la justicia y la verdad.  Después, mucho después, en los  1400s en el Renacimiento,  Petrarca y Bocaccío tradujeron los diálogos de Platón para difundirlos por Italia y Europa para así recuperar  al cristianismo de ese tiempo dominado por la superstición y el oscurantismo  y generar las ideas sobre el Estado moderno, las ideas de lo que después se llamaría el “Estado del bienestar” o el “Estado benefactor”;  el camino que hoy México y otros países están tratando de retomar dejando atrás la pesadilla neo liberal, otra de las  imitaciones  del imperio romano. Feliz Navidad.