21/09/2018
Editoriales

Feminicidios: El Factor Económico

 “Donde hay ruina, hay muina”: Dicho Popular

 

Nuevo León ocupa el tercer lugar en “feminicidios” con 30 casos entre enero y junio de este año.  Feminicidio es el término que se utiliza ahora para calificar el asesinato de una mujer por alguien con el que tiene vínculos sentimentales o porque abusó de ella sexualmente. Hubo 1 844 feminicidios en nuestro país en el 2017 según el INEGI y ya para abril de este año habían ocurrido 500 según una ONG.  Están ocurriendo a razón de 7 u 8 feminicidios al día, o sea, uno cada 4 horas.  ¿Por qué esta ola de crímenes contra mujeres?  Sin duda que hay diferentes causas o “factores” que explica esta ola de feminicidios dentro de una ola general de crímenes en donde los asesinatos, de todo tipo, ya van por encima de los 22 mil en este año.

   Los feminicidios, tienen, por lo tanto, un factor común con la ola de crímenes general que pueden explicarlos; EL ECONOMICO;  sobre todo cuando ocurren dentro de la familia o en las parejas que son la mayoría de los casos. Si el desempleo, la falta de oportunidades, como ya se ha dicho, contribuyen al aumento del delito en general, esas mismas condiciones económicas sacuden a la familia y las parejas y las asfixian. Jóvenes que viven de bajos salarios, salarios bajos que día con día pierden su poder adquisitivo.   Con un  salario mínimo de 88 pesos nadie puede sobrevivir y menos una familia.  El 80%  de los mexicanos que laboran ganan menos de 4 salarios de esos.  Con esos ingresos prefieren no trabajar o si trabajan dejan pronto los empleos, la llamada rotación laboral que ha crecido según explica la Secretaría del Trabajo de Nuevo León, al mismo ritmo en que el salario se deprecia.  Las tensiones en la familia crecen. El papel del padre como figura del “proveedor” se desdibuja y viene la humillación. Si la mujer trabaja, la ideología machista común en la mayoría de los mexicanos desata un conflicto de competencia, celos y rencores entre la pareja y hacia los hijos.

   Donde hay ruina hay muina, dice el dicho popular. Mejorar el salario drásticamente podría ayudar a  “serenar”  y pacificar a las familias y parejas y a reducir el índice de crímenes contra mujeres también drásticamente.