01/Jun/2020
Editoriales

GPS ECONÓMICO: Calificadoras presionan a AMLO para cancelar proyecto petrolero por caída del precio

 

La caída en el precio de la mezcla mexicana de petróleo esta semana al igual que los otros crudos del mundo (Brent-WTI etc.), del rango de los 35 dólares por barril (PB) a sólo 24 dólares,  está siendo utilizado por las calificadoras como Standard and Poors (SP), voceras de los grandes bancos internacionales;  para intentar acorralar y someter al gobierno del presidente López Obrador y forzarlo a suspender sus proyectos de infraestructura, especialmente en el ramo energético. Aunque esas mismas firmas señalan que dado que México se ha convertido en “importador neto” de petrolíferos,  especialmente gasolina de la cual importa casi el 80% de su consumo;  la baja en los precios internacionales del petróleo le beneficiará, pero le afectará por otro lado al reducir “la disponibilidad de recursos” para Pemex.  Frente a eso, dice la agencia Moodys, Pemex y el gobierno de AMLO “deben suspender  sus inversiones de capital”  y en los llamados “midstream y downstream) que incluyen refinancian, transporte, etc.,  y concentrarse en “generar confianza” en el sector privado reduciendo la “incertidumbre” sobre sus políticas para que éstos decidan invertir,  pero sólo en la producción de petróleo crudo para la exportación; o emitir acciones Pemex en la Bolsa de Valores para una “privatización minoritaria” de la empresa.   

  De no ser así, sentencian las agencias como Fitch o la misma S and P tendrían que bajar sus calificaciones para la deuda de Pemex y del país, aunque ya las tienen en niveles de “perspectiva negativa” y “grado especulativo” desde el año pasado, hasta el grado de “chatarra”.  Según vaticinan los analistas y “expertos”, ocasionaría una “venta masiva” de los bonos y demás papeles de deuda de Pemex causando el derrumbe de la paraestatal.   El presidente AMLO,  su secretario de Hacienda Arturo Herrera han respondió que el país está “blindado”;  dado que se adquirieron “coberturas” (Swaps) para proteger el precio calculado en el presupuesto federal de este año por 49 dólares el barril; además, porque se tiene un 100 % de la deuda en tasa fija; porque un 80% es en pesos mexicanos y porque existen “fondos de estabilización” por más de 220 mil mdp y una línea de crédito contingente con el FMI y el Tesoro de EU por 73 mil mdd.   Sin embargo, según las propias cifras de Pemex, la cobertura adquirida a dos dólares por barril, cubre solamente una tercera parte de las exportaciones, lo que deja sin protección a casi unos 900 mil barriles del millón 300 mil aprox. Que se están exportando diariamente.   Esto sin mencionar que ante la caída de los precios del petróleo, los capitales especulativos están abandonando a las naciones exportadoras de petróleo y para contener eso el Banco de México tendría que volver a subir las tasas de interés, desangrando más al país al pagar más intereses,  o si no dejar que el peso se deprecie.  

  Globalmente hablando, el mundo occidental se encuentra en una recesión y los países asiáticos reducen su crecimiento considerablemente como es el caso de China, pero no sólo por la pandemia del Coronavirus, sino porque desde el 2008, la forma en que se quiso “estimular” el crecimiento, fue inyectando trillones de dólares a los bancos y al sistema financiero,  (alivio cuantitativo), mismos que estos dirigieron hacia la especulación, un proceso que podemos corroborar empíricamente pues, de los 110 contratos petroleros,  que la Reforma Energética de Peña Nieto, otorgó al sector privado más del 90% se usaron sólo para la especulación financiera.   Esas inyecciones de dinero gratis a la banca, se han hecho gracias al recorte del gasto de los gobiernos, de sus programas de inversión, de sus proyectos de infraestructura, etc. y eso ha conducido a estos países al estancamiento o caída.  

  No hay salida por ahí, el sistema financiero global no tiene nada que ofrecer más que sacrificio y la entrega de recursos vía privatizaciones. El gobierno de AMLO tendrá que replicar la experiencia de México de 1932-33, cuando el entonces secretario de Hacienda, Alberto J Pani, dirigió al país para enfrentar con éxito y un alto crecimiento, la gran depresión que hundía a los Estados Unidos con la generación de crédito nacional  “etiquetado” a la actividad productiva del campo y la ciudad, y “un año antes de que lo hiciera Roosvelet en los EU” , como el mismo Pani decía.