23/09/2018
Editoriales

LULA CONTRA ATACA EN BRASIL

El partido gobernante en Brasil, el Partido del Trabajo (PT), aprobó el 26 de febrero un "Plan de Emergencia Nacional" (PEN) en donde exhorta a la Presidente Dilma Rousseff que le corte las alas al sector financiero usurero que opera en Brasil y que reduzca drásticamente las tasas de interés internas; utilice las considerables reservas internacionales del país, $371 mil millones de dólares, para establecer un Fondo de Empleo y Desarrollo Nacional para el desarrollo de la infraestructura y colabore estrechamente con el Nuevo Banco de Desarrollo BRICS y bancos chinos para lograr estos objetivos.

Según informes el plan fue diseñado personalmente por el Presidente del PT, Rui Falcao, y tiene el respaldo total del ex Presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien el 4 de marzo fue arrestado y sometido a interrogatorio por la policía durante tres horas en relación al escándalo de corrupción que azota al país, exactamente una semana después de que se diera a conocer el PNE. La aparición del PNE refleja el hecho de que hay fuerzas significativas en Brasil que no están dispuestas a hincarse y ofrecer el cuello ante la embestida del imperio británico para derrocar el gobierno de Rousseff, como parte de sus operaciones globales para destruir la opción del BRICS.

Los 22 puntos del PNE dicen en parte:

"1.-Una gran reducción de la tasa de interés preferente, como elemento fundamental para reducir el déficit nominal y aumentar las inversiones públicas... y fomentar la reanudación del crecimiento económico.

"2.- Utilizar una parte de las reservas internacionales para un Fondo de Empleo y Desarrollo Nacional, para infraestructura, salud, vivienda, energías renovables y proyectos de transporte urbano...

"20.- Establecimientos de fondos de inversiones en proyectos especiales, respaldados por créditos obtenidos del Nuevo Banco de Desarrollo BRICS, instituciones financieras multilaterales y bancos chinos".

En un artículo del 3 de marzo escrito desde Sao Paulo por Ambrose Evans-Pritchard, a donde fue desplegado para supervisar el complot del imperio para derrocar al gobierno de Rousseff, este columnista del Telegraph y sicario del MI-6 enloqueció por la propuesta del PNE.

"Exigir una reducción drástica en las tasas de interés es una movida que le quitaría efectivamente su independencia al banco central... El PNE significa una política industrial financiada por el Estado, un movimiento rápido hacia inversiones en infraestructura, salud y vivienda, así como también hacia programas de empleos y aumento de los salarios. El motor de esta política implica un retroceso parcial a la autarquía", dice el histérico de Evans-Pritchard. Luego de informar que los "inversionistas" están "horrorizados" ante esta propuesta, Evans-Pritchard explica: " 'Si el PT toca las reservas, se arriesga a desatar una corrida en contra de su moneda. Esto es muy peligroso', dijo un economista, descartando el programa por ser una locura total".