23/09/2018
Editoriales

Las encuestas no las creas ¡Y menos si te favorecen! (III y última) La imposición de la “opinión pública”

Decíamos que las empresas encuestadoras en su mayoría se dedican a producir resultados al gusto del cliente y cuando no, a convencer a la gente sobre un cierto escenario o cuadro de opinión. Decimos también que en los gobiernos llamados “neo liberales” donde la característica universal es el estancamiento económico, la violencia y el malestar, se genera la “anomia social” que muy bien describió E. Durkheim hace ya más de un siglo y que esa anomia podría ser el elemento determinante principal de la opinión pública o de las tendencias de ésta.

  Es decir, en la medida en que el estancamiento o el colapso económico avanza la población tiende a manifestarse contra los que cree son los responsables de su situación y sufrimiento. Los gobernantes en turno y los partidos en el poder se van volviendo los “villanos de la película” y los únicos responsables a los ojos de la población que, casi siempre, votará en contra de ellos apoyando a una figura o partido alternativo.

   En el caso de México el desgaste del PRIANRD y el ascenso de Morena y AMLO ejemplifican muy bien este fenómeno. Sin embargo, esos gobernantes y dirigentes políticos no son “la causa de lo causado”. En general los gobiernos de las naciones y sus partidos son solamente instrumentos de poderes globales, sobre todo financieros, que son los que dictan e imponen el llamado “modelo neoliberal”, que no es otra cosa que una estrategia para desmantelar a las naciones y sus economías para someterlas y saquearlas. 

   Esa parte de la película es la que los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, esconden. La metodología de diarios como The New York Times, la agencia AP, The Guardian, la agencia Reuters etc., que son las que suministran información a los diarios nacionales, ese supuesto “objetivismo”, en donde todos los fenómenos se dan aleatoriamente y por qué sí.  Eliminar cualquier rastro de causalidad por ejemplo en una devaluación o en la falta de crecimiento, es su metodología. Reportar el hecho en sí, es la mejor manera de esconder al sistema o la causalidad.    Cuando sucede algo en un país se le atribuye a ese país y sus dirigentes el 100% de lo que ocurrió y nunca se vincula a las políticas impuestas a esos gobiernos por los centros financieros globales.

   Las historias de corrupción son otro ingrediente importante para ocultar al sistema o la causalidad. Atribuir a la corrupción de los dirigentes y gobernantes las catástrofes de todo tipo que sufren las naciones, es el truco más socorrido en el control de la sociedad y de su pensamiento.

   Las sociedades viven inconformes y enojadas pero no saben el origen de sus males y sólo descargan ese coraje contra el político que está a simple vista, casi siempre el Presidente de una nación.