26/09/2018
Editoriales

Recordando el porvenir

Si las encuestas de Reforma, de Paramétrica o de Mitofsky, todas ellas vinculadas al gobierno de alguna forma, tienen razón;  AMLO será Presidente a partir del 1 de diciembre.  En ese momento, piensan muchos, acabará con la corrupción de los políticos y de ahí generará ahorros para ayudar a los jóvenes, generar empleo, construir refinerías, etc.,  después de todo – dicen-, la corrupción es el principal problema y quizá el único de México.  Pero no, no será así.

  Dado que vivimos en un mundo organizado bajo un sistema financiero principalmente, lo más probable es que pase algo similar a lo que hoy presenciamos en Italia o en España, para no mencionar a Brasil o Argentina.   

  En el primer caso,  un poder superior al gobierno de Italia y a su pueblo, la Unión Europea, vetó a un gobierno de dos partidos mayoritarios la Liga y el M5, por incluir a un ministro de finanzas que es “euro escéptico”, Paolo Sovano, y  por el “delito” de querer impulsar la economía, generar empleo y aumentar el crecimiento y/o las pensiones etc. y dándole prioridad a eso que a  obligaciones financieras con los grandes bancos. 

   En España, el presidente Mariano Rajoy es derrocado por una “moción de censura” fruto de un escándalo de corrupción, por el Parlamento, para darle la presidencia a Pedro Sanchos del PSOE quien podrá gobernar pero no cambiar los Presupuestos del Estado 2018, es decir, el programa económico diseñado por el gobierno de Rajoy,  so riesgo de ser censurado también por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI. 

   Seguramente aquí en México, a partir de diciembre y con AMLO en la Presidencia, enfrentaremos situaciones no iguales pero sí similares.  Los escándalos de corrupción no definen la política económica ni combatir la corrupción elimina la dominación financiera global sobre México y, curiosamente, por parte de las mismas instituciones como el FMI.  Los mexicanos volveremos a la realidad que se ocultó durante todo el proceso electoral.