15/Sep/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 Agosto 24 de 1626: Llega de España a Monterrey don Martín de Zavala con el nombramiento de gobernador. Desde mayo del año anterior tenía su nombramiento, pero no se había presentado en la Ciudad, para tomar posesión de su alto puesto.

A pesar de ser mexicano, su formación profesional había sido en la Universidad de Salamanca, España, a donde había ido por indicaciones de su padre Agustín de Zavala. En nuestra Ciudad se supo del nombramiento en favor de Zavala, desde el 2 de agosto, así que ya lo estaban esperando con su Cédula Real signada por el rey de España. Monterrey era una ciudad edificada con materiales de la región, las casas eran de palizadas embarradas de lodo y había que defenderse de los indios salvajes que abundaban en la región. 

Martín de Zavala tenía el compromiso con la Corona de fundar dos villas o pueblos, así que “fundó” la villa de Cerralvo sólo cambiando el nombre a Monterrey como la primera de ellas, hasta que el 17 de octubre de 1627 se regresó el nombre y categoría originales a nuestra ciudad, por órdenes directas del virrey, marqués de Cerralvo, a petición de los antiguos vecinos. La segunda villa que fundó Martín de Zavala es la villa de San Juan Bautista de Cadereita, el 14 de marzo de 1637.

Martín de Zavala había pasado casi la mitad de su vida en Europa, siendo dueño de una sólida cultura. Esto fue determinante para que durante su gobierno en el Nuevo Reino de León y en la Ciudad de Monterrey hubiera un importante desarrollo tanto en la ganadería como en la agricultura y en el comercio. Ordenó el trazo urbano de la ciudad convirtiéndola en un centro de poder y en la urbe más moderna del norte de la Nueva España. Es en su Gobierno cuando comienza realmente la pujanza económica de nuestra tierra. Siendo gobernador, Zavala murió en 1664 con una de sus piernas infectada.