22/04/2018
Editoriales

Primer detector de terremotos

En China tienen a Zhang Heng (78 - 139 dC.) en el mismo nivel que occidente tiene a Leonardo da Vinci, pues el nacido en la actual ciudad de Nayiang, dominaba la astronomía, las matemáticas, la geografía, la literatura, la poesía y muchas artes. 

 Entre sus múltiples inventos está el Primer Detector de Terremotos, que data del año 132, mil 700 años antes que el primero europeo. Con este viejo artilugio se podía identificar no sólo la presencia de un movimiento telúrico sino que también permitía detectar la dirección en la que se había producido un terremoto a más de 600 kilómetros de distancia. Se trataba de una gran cazuela de bronce que tenía adosados ocho dragones en su parte externa, que marcaban las ocho dirección primarias del territorio chino. Estos dragones sujetaban en su boca una bola de bronce y debajo de cada uno de ellos una rana también de bronce, que tenía la boca abierta esperando la bola mencionada. Cuando se producía un temblor, se caía la bola en la boca de una de las ranas, y dependiendo de cuál de ellas hubiese sido la recipiendaria, se obtedría la dirección del lugar en el que se había producido el epicentro del temblor.

En el año 2005, algunos científicos de la ciudad de Zengzhou, lograron replicar el detector de Zhang y lo pusieron a prueba. Simularon cuatro terremotos ocurridos en China y Vietnam, y el sismómetro de Zhang consiguió detectar a los cuatro, y no sólo eso, pues el sismómetro de Zhang consiguió localizar la dirección del epicentro. Este señor fue uno de los muchos sabios chinos que le dieron a esa gran nación un lugar preponderante en la materia de los avances científicos, que una vez superados los graves problemas internos, hoy resurge como la potencia económica más temible de la historia, pues tiene un desarrollo productivo muy superior a cualquiera otra nación occidental.