21/01/2018
Editoriales

Juárez, lo necesitamos más que nunca

Mientras hay quienes luchan por destruir su imagen, más crece su figura. Mientras los herederos de Santa Ana y de Maximiliano lo critican, su imagen se adentra cada vez más en la mente y en el corazón de los mexicanos. Han intentado en vano justificar el retiro de su imagen venerable de alguna plaza pública, pero Juárez ha regresado siempre triunfante al lado de Hidalgo y de Madero para bien de la República.

No es fácil cambiar los hechos del pasado. No es sencillo tratar de darle la vuelta a la Historia valiéndose sólo de la imaginación, la pluma y del rencor. Hay que saber diferenciar la Historia de la novela, la realidad de la ficción,

En este 2017, la nación recuerda el 211 aniversario del natalicio de uno de sus más grandes hombres: El Lic. Don Benito Juárez. En todo el país se recordó su venerable figura. A nosotros nos tocó asistir en Saltillo a una serie de eventos conmemorativos que se combinaron con el 40 aniversario de la creación del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas. La celebración fue en el Recinto de Juárez, la casa que ocupó Juárez durante su estancia en Saltillo, frente a la Catedral de esa ciudad.

A través del tiempo, hay quienes han intentado denigrarlo. Incluso llegaron a decir que Juárez es un mito, que es un invento. Aun no le perdonan que haya vencido al ejército francés y a Maximiliano, el príncipe que pretendió gobernar a México.

A ellos hay que responderles con firmeza que ni es un mito, ni es una invención, que Juárez es un ser de carne y hueso y que su pensamiento continúa vigente y que hoy lo necesitamos más que nunca. Juárez es tan real como la Patria que salvó.

Una de las mejores formas de destruir un país, además de promover y permitir la invasión a nuestra Patria y la creación de muros, es infiltrándole día tras día alguna duda.

En cualquier época de cambios, en cualquier tiempo de transición, tenemos que creer firmemente en nosotros, en nuestra Historia, en nuestras tradiciones, en nuestros héroes; de lo contrario comenzaremos a destruir lo que somos y lo que queremos para nuestros hijos.

Hay personas interesadas en sembrar la duda. ¡Duden de su Historia! ¡Duden de sus héroes! ¡Duden de sus tradiciones! ¡Duden de los valores que ustedes suponen intocables! ¡Duden de Juárez, de Hidalgo y de Madero! La duda, como afirma el escritor Ramiro Garza, destruye seguridades, desmorona prestigios, deshace lenta y paulatinamente la fe que tenemos en algo o en alguien.

Estas parecen ser las consignas del verdadero enemigo, el heredero de Santa Anna y de Maximiliano, que desearía que en México existieran un Emperador y un Imperio, en lugar de nuestra República que sobrevivió gracias a figuras como Juárez y Escobedo.

El 15 de julio, se conmemorará el aniversario de la entrada triunfal del Presidente Benito Juárez a la ciudad de México, al triunfo de la República sobre el Imperio. El 15 de mayo de 1867, el General nuevoleonés Mariano Escobedo había vencido a Maximiliano y a sus tropas en Querétaro.

Por espacio de cuatro años, el Benemérito peregrinó por territorio del país en su lucha contra los invasores franceses y el emperador austríaco Maximiliano de Habsburgo.

En Nuevo León y en Coahuila se recuerda su estancia en aquel año de 1864. En Saltillo recuperó la soberanía de Coahuila estando en Saltillo y en la Cueva del Tabaco protegió los Archivos de la Nación.

En Monterrey estuvo del 3 de abril al 15 de agosto de 1864. Entre otras cosas, en esta ciudad promulgó importantes leyes y decretos, aquí nació su último hijo José Antonio Juárez y Maza y una nieta. Aquí, también, conoció a su fiel cochero Juan Idueta, quien trabajaba en el antiguo Palacio de Gobierno, que estaba ubicado en Morelos y Escobedo, en donde ahora existe una conocida farmacia.

Juan Idueta le salvó la vida al Presidente Juárez en varias ocasiones. Idueta entró con el Presidente a la Capital de la República el 15 de julio de 1867. Además continuó como su amigo y cochero hasta el 18 de julio, fecha en que fallece el Presidente.

Idueta habría de acompañarlo hasta el Panteón de San Fernando, lugar donde descansan los restos del Benemérito. Esperamos que no se le ocurra a alguien exhumar sus restos para analizarlos y pasearlos como ha sucedido ahora con los restos de Hidalgo y otros próceres de la Independencia.

Ese 15 de julio de 1867, Juárez y la República restablecieron la residencia de los poderes en la ciudad de México. Juárez pronunció el histórico manifiesto donde, entre otras cosas, expresó: "Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

Nada detuvo a Juárez. Ni sus precarias condiciones económicas, ni las amenazas y persecuciones. Siempre mantuvo el rumbo que le señaló la Patria y ofreció una lección de patriotismo al mundo entero. Su nombre ha quedado unido para siempre al nombre de México.

Justo es recordar a don Benito Juárez, en ocasión del aniversario de su natalicio..

No es tiempo de dudar. Al dudar de nosotros mismos, de nuestra Historia, de nuestros héroes y de nuestra fuerza, permitimos que los demás –incluyendo a extranjeros y traidores-- se aprovechen. A través del tiempo hemos visto como el país ha sido un lugar atractivo para la invasión y la intervención, gracias a las luchas estériles de sus hijos.

Para Fernando Benítez "Juárez fue el creador de un nuevo país regido por leyes" y para Andrés Henestrosa: "La lección de Juárez es permanente y es universal, porque responde a las aspiraciones del ser humano de todos los tiempos".

Juárez unió el pensamiento a la acción.

No es momento de promover odios, ni rencores. No es tiempo de reabrir heridas. Es tiempo de unir esfuerzos y marchar hacia la reconciliación nacional.

Juárez no dudó un solo instante en salvar a la República. Por eso, Juárez sigue presente en este 211 aniversario de su natalicio.