22/09/2018
Editoriales

Las encuestas no las creas ¡Y menos si te favorecen! (II) (La cuestión del método)

 

Cuando las encuestadoras como Mitofsky, GCE, Reforma etc., no están tratando de complacer a sus clientes o tratando de hacer creer a la gente un escenario  falso, entonces se dedican a hacer mediciones o sondeos de opinión periódicos o “de vez en cuando”.  

  Cuando ya tienen algunas mediciones acumuladas proceden de manera cartesiana, es decir, como si en el plano con los ejes de las X y las Y que representan, probablemente, aprobación y desaprobación en el tiempo y van acumulando los resultados y sobre ellos construyen una “tendencia” expresada como una curva ya sea ascendente o descendente en ese plano cartesiano.

  De esa forma inventan o confeccionan un PROCESO ARTIFICIAL  O TENDENCIA QUE NO EXISTE y aquí decimos por qué: Los hechos o eventos perceptibles a los sentidos no tiene una existencia discreta, es decir no existen en sí mismos y tienen siempre una causa no perceptible a los sentidos.   

   Eso quedó establecido desde Platón y Sócrates (No Aristóteles que creía que los sentidos eran la única vía de conocimiento).  

 Encontrar la causa no  perceptible empíricamente de estos eventos vía la razón es la tarea de la ciencia. En el caso del comportamiento de la opinión pública si esta se inclina hacia un lado u otro se tiene que buscar su CAUSALIDAD, es decir, el por qué, y esta se encuentra en los procesos económicos, políticos y sociales.  En el caso de las economías llamadas “neo liberales”, la tendencia natural es hacia el estancamiento económico y el decrecimiento, con su secuela de desempleo, delincuencia y malestar general.

  Es una tendencia que Durkheim llamaba “anomia social” y es dominante en la sociedad y en los diferentes sectores mientras la sociedad  no regresa al camino del crecimiento, la prosperidad y el bienestar. Esa Anomia Social se puede equiparar con el “dominio complejo” que estudiaba  K Gauss en búsqueda de la causa de los eventos físicos. Como es una causa que origina diferentes determinaciones y no es constante sino en forma de altas y bajas u oscilaciones, se puede también equiparar a la “Continuidad con discontinuidades” de K. Gauss.  

  Por supuesto, en sentido opuesto la tendencia de los gobiernos a tratar de paliar o reducir ese malestar, una terea que muchos gobiernos abandonan dominados por sus creencias económicas que les hace pensar que todo va de maravilla.  Es ese es el caso, a mi parecer, de la “cofradía del ITAM” que ha manejado la economía nacional en los últimos 34 años.