17/08/2018
Editoriales

Entrecurules 10 08 2018

Tanto Felipe Calderón como Vicente Fox, no pudieron combatir eficientemente el narcotráfico en nuestro País, dicen los investigadores Sara Sefchovich de la UNAM y el escritor y analista José Luis Sierra en el libro "País de Mentiras", editado en el año 2008 por "Océano Express".

 Dice Sefchovich que cuando Felipe Calderón tomó posesión como Presidente de la República, lo primero que hizo fue sacar al Ejército de los cuarteles y mandarlo a combatir al narco.

 27 mil soldados y policías fueron enviados a diversos estados del País destinados a erradicar plantíos de drogas, interceptar cargamentos de narcóticos y aprehender criminales.

 También convenció al Congreso de la Unión para que aumentara 24 por ciento el presupuesto de seguridad.

 Y de acuerdo a sus cálculos en aquel entonces el País gastaba aproximadamente 2 mil 500 millones de dólares al año en el combate al crimen organizado.

 Estaba ejerciendo Felipe Calderón su facultad para decidir qué es y qué no es la seguridad nacional, cuáles son las amenazas a esta y dentro de ellas, cuáles deben considerarse prioritarias, que recursos, instituciones y métodos se deben utilizar para enfrentarlas.

 Y con esas medidas el nuevo mandatario entró con paso fuerte y ejercer un puesto, cuya obtención por la vía electoral había sido cuestionada y mostrar que enfrentaba con decisión y firmeza al que consideraba el mayor problema que ponía en riesgo la Soberanía Nacional.

 "Pero no pudo. Como tampoco pudo su antecesor que ya lo había intentado. De hecho, Vicente Fox había empezado su mandato con lo que un estudioso calificó de "un intensivo uso de las fuerzas armadas" para el mismo propósito.

 Y es que si bien el narcotráfico llevaba muchos años operando en México, pues por su lugar geográficamente privilegiado, servía como puente entre los países productores de América del Sur y del País consumidor de América del Norte, el cambio de partido en el poder que se produjo en el año 2 mil, desestructuró y alteró las formas de funcionamiento de la relación entre narcotráfico y poderes, dice Sara.

 Y entonces, dice Sefchovich, comenzó la mentira que ha ido creciendo con el tiempo. Mientras un Secretario de Gobernación aseguraba que "hemos avanzado en la recuperación de espacios que estaban en manos de la delincuencia organizada, los estudiosos afirmaban que los resultados estaban siendo magros.

 Escribe José Luis Sierra "ha bajado el número de toneladas de cocaína confiscada, ya que en último año del foxismo no rebasaban el promedio anual del diez por ciento, de toda la cocaína que pasa por la frontera con México con Estados Unidos. Los 90 kilogramos de heroína confiscados anualmente, son nada frente a las hasta cinco toneladas que tienen capacidad de producir los narcotraficantes mexicanos.

 Y no sólo eso, sino porque muchas veces son resultados incluso contraproducentes porque las actividades del narcotráfico aumentaron en estados ya contaminados y se extendieron a otras entidades.

 Hoy los cárteles mexicanos han logrado que haya cada vez más deserciones  del Ejército y la policía a sus filas y que México haya dejado de ser solamente un lugar de tránsito para las drogas. En los años noventas el 60 por ciento de la cocaína que llegaba de Estados Unidos paso por México y hoy ya es el noventa por ciento, sino que el país se haya convertido también en productor y en consumidor.

 En fin, se espera que las nuevas autoridades acaben con este problema.