18/11/2018
Editoriales

Beben y Beben y vuelven a beber…

Los peces existen en La Tierra desde mucho antes que el hombre y aún así no sabemos de ellos gran parte de sus características físicas y químicas. Los peces de la especie del salmón, por ejemplo, nadan desde el mar hasta aguas dulces de río en donde desovan. En donde el río desemboca en el mar normalmente hay aguas salobres, que es la mezcla de agua salada y dulce. Es allí en donde los salmones pueden habituarse a una concentración de sal que va cambiando, y en ese momento invierten la regulación de la sal de su cuerpo y el agua gracias a unas hormonas que les dan un atractivo especial para efectos nutritivos en el cerebro humano. 

En lo general la ingesta de pescado es un buen alimento, pero poco sabemos de la vida y naturaleza de estos animalitos.

Por ejemplo, pocas personas saben si los peces beben agua o sólo la utilizan para extraer de ella el oxígeno que requiere su organismo. Porque el agua pasa por sus agallas en un proceso interesante de respiración branquial. Los peces marinos beben del agua donde nadan, pues no tienen acceso a otra cosa; si no lo hicieran podrían quedarse secos en pleno mar. 

Al tomar gran cantidad de agua de mar les entra una gran cantidad de sal al cuerpo y a la sangre, para solucionar ese problema, las branquias tienen canales que transportan activamente la sangre al exterior a través de la mucosa de las agallas. Hay peces cartilaginosos como el tiburón, que tienen glándulas rectales para deshacerse de la sal. Si los peces no expulsaran agua en forma permanente, se reventarían pues es mucha el agua que pasa por dentro de su cuerpo. Una característica de los peces es que orinan muchísmo: en promedio 300 mililitros diarios por cada kilo de peso, esto es, unos 3 litros de orina diarios por cada carpa de 10 kilos de peso. Esta orina no es problema porque es muy acuosa y con el agua del mar se diluye y es arrastrada. Una dieta saludable debe contener buenas raciones de pescado.