17/11/2018
Editoriales

Agosto 8 de 1879: Nace en Anenecuilco, Morelos; Emiliano Zapata, futuro líder campesino, ícono de la revolución mexicana

 

Agosto 8 de 1879: Nace en Anenecuilco, Morelos; Emiliano Zapata, futuro líder campesino, ícono de la revolución mexicana. Obtuvo sus primeras letras del profesor juarista Emilio Vera, quien le inculcó principios que le marcarían su vida. Desde joven mostró inclinación a cortejar mujeres, y huyendo de un caso así, se inscribe en el ejército en el 9º regimiento de caballería, como caballerango de Pablo Escandón, quien era jefe del estado mayor de Porfirio Díaz. No dura mucho en ese cargo y regresa a Morelos donde es designado jefe de la junta de Ayala, y con un grupo de hombres toma las tierras del Hospital para distribuirlas entre los campesinos.

   En marzo de 1911 se adhiere a Madero apoyando el plan de San Luis Potosí, siendo designado -debido a su carácter indómito y don de mando-, jefe supremo del movimiento revolucionario del sur. Cae la dictadura de Porfirio Díaz, pero en ese momento comienzan las diferencias con Madero, pues Zapata quería el reparto agrario de inmediato, y Madero por el contrario pedía paz y que hubiese un desarme generalizado de todos los grupos revolucionarios. Zapata acepta en primera instancia para darle oportunidad a Madero de realizar la reforma agraria, pero al paso de un mes no ve resultados y se pone en su contra, con el plan de Ayala, lanzado en noviembre, anunciando la expropiación de un tercio de las tierras de los terratenientes a cambio de una compensación, o de lo contrario, serían desalojados para que los campesinos disfrutaran de esas tierras. El plan tiene éxito en cuanto a que muchos lo apoyan, pero nombran a Pascual Orozco como jefe de la revolución, además de exigir la renuncia de Madero.

   Al ser muerto Madero por leales a Porfirio Díaz, queda al frente del gobierno Victoriano Huerta, quien le invita a Zapata a formar parte de su gobierno, pero el caudillo del sur se niega y por el contrario, fusila al emisario, que era el padre del revolucionario Pascual Orozco, modificando el plan de Ayala, para asentar que Victoriano Huerta era indigno presidente de México. Y se adhiere a Venustiano Carranza, quien salta de Coahuila con su plan de Guadalupe y su ejército constitucionalista en contra de Huerta. Al declarar a Orozco traidor, Zapata queda al frente del ejército revolucionario, llegando a tener en sus filas a 27 mil hombres, enfrentándose con Huerta en 1913 a quien derrota.

  Luego se alía con Pancho Villa en la convención de Aguascalientes, desconociendo a Carranza como presidente y aceptando a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional. Unidos contra Carranza, los dos grandes guerrilleros, Zapata y Villa organizan una entrada de sus ejércitos a la ciudad de México, empero pese a que Villa acepta el plan de Ayala, aplicado con su estilo diverso al de Zapata. Esto los divide y el carrancismo toma fuerza de nuevo, siendo derrotado Villa en el norte y Zapata acotado en Morelos. Carranza envía a Juan Sarabia, Antonio I. Villarreal y a Luis Cabrera a negociar con Zapata, pero éste pide la renuncia de Carranza y el reconocimiento al plan de Ayala. Carranza comisiona a Álvaro Obregón para perseguir a Villa, y a Pablo González Garza contra Zapata.

  A partir de 1918 Zapata y Villa se reducen a guerrilleros más que a revolucionarios, pues Carranza con su ley agraria tranquiliza a las bases campesinas del sur.  Pablo González infiltra en el equipo de Zapata a Jesús Guajardo, supuesto desertor de sus filas, y Zapata le desconfía, por lo que Guajardo “comprueba su lealtad” a Zapata fusilando a 50 soldados federales, así que acuerdan reunirse en la hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919. Zapata llega desde la noche previa, deja a sus tropas afuera de la hacienda, y entra con sólo 100 hombres, así que al ingresar a ella, un ordenanza toca la llamada a honores con su clarín, lo que es señal para que los fusileros apostados en las azoteas de las casas de la hacienda, aparezcan a dispararle  a Emiliano Zapata, quien reacciona desenfundando su pistola pero es desarmado de un balazo. Así muere Zapata y nace su leyenda, que hasta hoy vive en varios movimientos populares de México.