30/May/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Abril 09 de 1914: lanza el general de división Pablo González Garza, jefe del Cuerpo del Ejército del Noreste, una histórica circular decretando la jornada de ocho horas de trabajo regular, un salario mínimo, un descanso dominical semanal obligatorio, el pago extra por trabajar fuera de turno y un seguro de enfermedad. Estas medidas se aplicarían en toda la región en donde Nuevo León estaba ubicado militar y políticamente.

Para nuestra entidad federativa, con claras características de industrialización, estas medidas afectaban positiva o negativamente, dependiendo de la óptica del análisis, ya sea del trabajador o del empresario. El diferendo terminó resolviéndose cuando se instaló en México el concepto de justicia social. Por cierto, hoy día ese concepto agoniza, pues las demandas laborales serán tratadas por juzgadores del fuero común, no por los especializados en la materia, pues las Juntas de Conciliación están en proceso de desaparición. Además, las interpretaciones de la nueva Reforma Laboral son diversas.

Más ahora que estamos viviendo en un estado de contingencia, mismo que no fue oficialmente declarado como tal, por lo que los fallos estarán viciados de origen. Se pide que las empresas suspendan sus operaciones y que los propietarios sigan pagándole a los empleados. Ante esto, los empresarios piden algunos apoyos al gobierno, pero éste se los niega. Terminando la crisis y una vez reinstaladas las labores en las oficinas gubernamentales, se advierte una gran cantidad de problemas laborales. Aunque conforme a la nueva Reforma Laboral, las condiciones del trabajador son mucho más débiles que antes.