19/07/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Marzo 24 de 1891: nace en Monterrey Fidias Elizondo, quien sería un escultor y pintor destacado a nivel nacional. Su vocación artística la descubrió cuando siendo apenas un niño trabajó en Monterrey tallando sillares y en un taller de mármol, pues supo que se llamaba igual al famoso escultor griego. Esta vocación hizo que cuando tenía escasos 17 años se trasladara a la ciudad de México para inscribirse en la Academia de San Carlos, en donde tenía de maestros a Daniel del Valle, Adrián Unzueta, Andrés Ríos y Alfredo Ramos Martínez.

Entre sus compañeros estudiantes estaban Fermín Revueltas, Clemente Islas y Ernesto García Cabral. Cuando completó 22 primaveras, se fue a Francia donde le sorprende la Primera Guerra mundial, así que debe trabajar en talleres de automóviles y aviones que se usaban en esa conflagración. De Francia viaja a Portugal y a Argentina para, en 1921, regresar a México. Da clases en la misma Academia de San Carlos, y colabora con su maestro, el pintor Alfredo Ramos Martínez en la Escuela de Pintura de Coyoacán. Vale la pena conocer su más espectacular obra, el Cristo Rey, de 20 metros de altura realizada en bronce, ubicada en el cerro del Cubilete en Guanajuato.

Es toda una atracción artística popular que ha sido admirada por propios y extraños comparada con obras de la talla del Cristo de Río de Janeiro. Además, el Vía Crucis en el panteón Jardín en San Ángel de la ciudad de México; y entre otras, el Fray Juan de San Miguel, en San Miguel de Guanajuato, en bronce. Aquí en Monterrey tiene bellas obras como las puertas de acceso al Sagrario de la Catedral, y de su trabajo escultórico destaca La Ola y La Primavera, ambos en bronce; la Ventana al Infierno, y La india, tallados sobre madera. Fidias Elizondo se jubiló de la Academia de San Carlos en 1954 y murió –a los 88 años- en 1979. Su obra forma parte de la colección permanente de la Pinacoteca de Nuevo León y de Conarte.