22/01/2019
Editoriales

Huachicol, engendro del Libre Comercio

 

Al iniciarse el llamado período Neo liberal de gobiernos, a partir de 1983,  se inició la tendencia a, por un lado, hacer de Pemex el rehén de la deuda del gobierno arrebatándole sus ingresos por la vía fiscal hasta llegar a un 90% de ellos; y al mismo tiempo ir abriendo el sector energético a la inversión privada, sobre todo extranjera, por la vía de contratos de riesgo y otras modalidades, hasta llegar a la franca y abierta privatización con la reforma energética de Enrique Peña Nieto.

  Paralelamente se fueron cediendo las funciones de Pemex a las empresas privadas y extranjeras hasta llegar a la liberación del mercado y la concesión de la distribución de gasolina a esas empresas. Hoy tenemos a British Petroleum, Exxon-Mobil, Total etc. vendiendo gasolina en las gasolineras que antes eran de mexicanos. Para lograr esto, la venta fácil de esas gasolineras a los extranjeros, primero se redujo sistemáticamente creciente el margen de ganancia de los propietarios.

   El 75% de las gasolineras del país son pequeñas empresas familiares. Desde el 2002 a la fecha casi se triplicó el número de estaciones en el país. Eso redujo los márgenes de ganancias y pulverizó el 6.5% de las ventas que tienen como ganancia. Por eso no dan “litros de a litro”.  En esas condiciones son fácilmente comprables por las trasnacionales o se inclinan a buscar el “mercado negro” del huachicol donde pueden obtener el combustible más barato y ganar un poco más.  El mercado del huachicol en la medida en que el “mercado libre” aumenta los precios de la gasolina es cada vez mayor.