21/09/2018
Editoriales

Tiempo sin prisa

 

No me gusta tener prisa, siempre he pensado que es muy importante organizar el tiempo que dedicamos a cada una de nuestras actividades, sin embargo no siempre es posible regular esa situación, sobre todo cuando quienes te rodean tienen otra idea o metodología.

He tenido que aprender a “bajarle dos rayitas” a mi estrés; me casé con alguien que se toma muy tranquilamente la vida, que no batalla ni tiene empacho en llegar a la hora exacta o hasta 5 minutos tarde, que siempre se ríe de mis momentos de desesperación y que es despistado hasta la pared de enfrente.

Eso sin tomar en cuenta que mi pequeño tormento parece haber “heredado” toda la paciencia (más bien pachorra jajaja) de su papá, la verdad es que cuando se les pone a los dos la que termina perdiendo o enloqueciendo es aquí su servidora.

Sin embargo he aprendido que la vida sabe más rica en pequeños sorbos, despacio, sin agitarse ni preocuparse por un minuto de más o de menos, que no vale la pena enojarse o estresarse porque el mundo no va a caerse a pedazos si no llego10 minutos antes a donde voy.

Hoy mi paciencia y templanza están puestas a prueba, a veces parece que las cosas suceden todas juntas, quizás a veces SUCEDEN todas juntas y hay que tener el suficiente valor para entenderlo y salir adelante sin salir lastimado o que el daño sea el menor posible.

Hoy escribo despacio, desde un ciber (mi máquina no tiene ganas de que se le moleste últimamente), lo hago contra el reloj que me marca el tiempo de cobranza y sin embargo me tomo mi tiempo para pensar las palabras que mejor describan lo que quiero decir.

Disfruta la vida, como viene, como se presenta, sin miedo al fracaso, a no terminar, a dejar algo a medias, pon todo tu entusiasmo al hacerlo, que por ti no quede y si por alguna extraña circunstancia las cosas no salen como esperabas date la oportunidad de llorar y retomar, de empezar de nuevo y de tomarte un momento para el luto de haber fallado.

No pasa nada y si queda todo, lo bueno, lo que aprendiste, lo que no repetirías y lo que harías mil veces de nuevo.

No dejes de hacer lo que te gusta, se tú, no pierdas nunca tu esencia y disfruta mucho el camino y lo que encuentres en el.

Feliz fin de semana, me voy a vivir, si me tardo un poco en volver ten la certeza que lo haré, solo que ahora el tiempo no será tan importante.