22/09/2018
Editoriales

Los Grandes Gobernadores de Nuevo León. Porfirio G. González, segunda parte

En el texto anterior vimos la primera gubernatura de Porfirio G. González, y que el 5 de febrero de 1921, entregó el poder al gobernador anti obregonista Luis M. García. Sin embargo, un año después, el 4 de abril de 1922, el Congreso del Estado desaforó a García acusándolo de haber apoyado la revuelta Delahuertista (que se oponía a la candidatura de Calles y proponía como presidente a Adolfo de la Huerta). Y el Congreso nombró en su lugar al médico Ramiro Tamez Cavazos, quien no hizo mal papel de acuerdo a su bonhomía.

Sin embargo, su gobierno era intermitente debido a que salía de viaje por seguir ejerciendo la medicina. Solicitó cuatro licencias, y convocó a elecciones en junio de 1923 pero los resultados electorales fueron desastrosos. Los candidatos a gobernador eran de grueso calibre: Aarón Sáenz, Porfirio G. González, y Alfredo Pérez. La candidatura de Sáenz era impulsada desde el centro de la república, González era un obregonista reconocido, y Pérez representaba a los ex reyistas locales convertidos en carrancistas. La típica lucha de la clase política local versus la del centro. 

Esta elección estaba complicada porque cada candidato a gobernador impulsaba a sus candidatos a diputados locales. Y a la hora del conteo de los votos, el proceso se salió de control, pues sobraron las irregularidades: había secciones completas sin padrón electoral, ni siquiera una lista de votantes. Además, hubo casos en que las urnas contenían muchos más votos que los votantes. Varios candidatos a diputados locales fueron impugnados por diversas causas, y el final fue un resultado caótico.

La Comisión Permanente del Congreso declaró diputados electos a los candidatos locales con proclividad carrancista, y gobernador electo a Alfredo Pérez, ocupando este grupo los recintos oficiales en Palacio de Gobierno. Mientras el otro grupo, los obregonistas de González, se declararon diputados electos también, y gobernador electo a Porfirio G. González tomando como sede las instalaciones del hotel Bristol, donde sesionaban. 

Afortunadamente, Aarón Sáenz no entró en la gresca, regresándose a la ciudad de México. Pero la disputa entre los dos gobernadores electos González y Pérez, así como de los dos Congresos estatales sesionando al unísono, causó graves trastornos políticos y administrativos. Esta inédita situación de tener dos Congresos en paralelo, y dos gobernadores electos, duró de mediados de septiembre al 3 de octubre de 1923. 

Frente a semejante indefinición prevaleciente, hubo de intervenir el Poder Judicial.

“Considerando: Que el Poder Ejecutivo del Estado, deberá cesar en sus funciones, según prescripción Constitucional el día tres del presente mes, a las veinticuatro horas, y que ha concluido también ya el periodo para el que fue electa la XXXIX Legislatura de esta entidad federativa.

 Que… existen en el estado dos partidos políticos en pugna, disputando cada uno de ellos la validez de sus respectivas elecciones de los poderes Legislativo y Ejecutivo. 

Que estos dos grupos políticos contendientes han hecho las declaraciones públicas del caso, en la instalación de Cámaras de diputados y designación de Gobernadores.

Que es evidente, por una parte, que conforme a nuestra Ley Constitucional no pueden co existir a la vez dos legislaturas y dos encargados el poder ejecutivo y por la otra que no corresponde al Poder Judicial del Estado resolver sobre esta controversia política…

Ante esta situación el Poder Judicial del estado aplicó el artículo 144 de la constitución política de Nuevo León, que en ese tiempo decía:

“Art. 144.- Cuando desaparezcan los Poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado, los Magistrados en funciones del Superior Tribunal de Justicia, a mayoría absoluta de votos, nombrarán un Gobernador Provisional…”

En base a este dispositivo legal el Poder Judicial decretóel 3 de octubre:

“Primero: Que el día tres del presente mes de octubre, a las veinticuatro horas, deberá considerarse que no tienen existencia legal los poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado y en consecuencia se designa como Gobernador Provisional del mismo al C: Prof. Anastasio Treviño Martínez quien tomará posesión de su cargo el día y hora indicados, para que lo desempeñe con arreglo a las facultades que le confiere la constitución…”

La orden tomó unas horas en cumplirse pues Alfredo Pérez ocupaba el palacio de gobierno que, una vez desalojado, tomó posesión del encargo Anastasio Treviño, quien era tesorero del estado y maestro conocido que inmediatamente llamó a elecciones.

Se llevaron a efecto dichas elecciones y como no había poder legislativo que sirviera de colegio electoral, en base a la constitución local fue el propio Gobernador Provisional quien validó la elección, de acuerdo al texto del primitivo artículo 146: 

“Art. 146.- El Gobernador Provisional a que se refieren los dos artículos anteriores ejercerá (sic) las funciones que esta Constitución y las demás leyes relativas conceden a la Diputación Permanente con relación a dichas elecciones”.

De esta complicada manera resultó electo gobernador del estado Porfirio G. González para el periodo 1923-1927, siendo su segunda gubernatura. Y en lo que se refiere al Poder Legislativo, los obregonistas también se alzaron con el triunfo. Así, el poder político central se impuso de nueva cuenta al poder local. 

Este segundo gobierno de Porfirio G. González coincidió con los momentos más radicales del gobierno de Obregón y de Calles, quienes dieron los primeros y difíciles pasos hacia la estabilizacióninstitucional.

Comenzó González a hacer sentir su liderazgo en el gobierno prohibiendo los juegos de azar, atacando a la poderosa burguesía formada en tiempos de la dupla Porfirio Díaz-Bernardo Reyes. No aceptaba el gobernador González que en todos los municipios hubiera garitos de juego, donde los más pobres dilapidaban sus sueldos.

En algunos municipios se negaron a acatar la orden del Gobernador, y de inmediato se declararon desaparecidos sus ayuntamientos. Entre estos estaba el de Monterrey - presidido por el reyista Leocadio M. González-; García, Sabinas Hidalgo, Doctor Arroyo y Mier y Noriega, mismos que fueron sustituidos por Consejos Municipales designados por el gobernador y ratificados por el Congreso.

Porfirio G. González fue un gobernante sensible, y lo demostró cuando, en acción humanitaria sin precedentes, brindó víveres y seguridad a los braceros que pasaban por nuestra entidad rumbo a Estados Unidos. Creó también 4 cuerpos de policías rurales, uno de ellos encargado de vigilar exclusivamente las vías del ferrocarril, trayendo paz y seguridad a los caminos y al estado. Fueron en total 950 policías rurales nuevos, equipados con armas que gestionó directamente el gobernador ante la Presidencia de la República.

Así se reinstaló la paz social en Nuevo León, reabriendo sus puertas y trabajando con normalidad los consulados de España, Italia, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Bolivia, China, Suecia y Noruega, Alemania y el del extinto imperio Astro húngaro.

Se abrieron también la Junta Central de conciliación y Arbitraje y varias juntas municipales. Se celebró dignamente el Centenario de la erección de Nuevo León en Estado, y se creó la dirección de Obras Públicas. En materia de salud se ordenó la recolección e incineración de basura, el drenado de charcas y la instalación de 19 “excusadosingleses” (sistema moderno con válvulade agua).

De diciembre de 1923 a agosto de 1924, fueron vacunados 25 mil 429 nuevoleoneses contra las principales enfermedades contagiosas como: viruela, sarampión, tosferina etc. en lo que vino a ser el mayor suministro anual de vacunas en toda la historia de Nuevo León.

También en el ramo de la salubridad se realizaron inspecciones en comercios con lo que se descubrieron mil 634 productos lácteos, 3 marcas de galletas, 3 muestras de café molido y 21 vinos y cervezas, 2 de pescado, todos ellos adulterados o en mal estado. Esto fue posible gracias a un moderno laboratorio de bromatología adquirido. Con este mismo equipo se comprobó el mal estado de las aguas termales de San Bernabé, por lo que no se permitió su uso. En el Hospital Gonzáles se contrataron 6 médicos, un practicante, 12 enfermeros y un encargado de botica con lo que se triplicó el personal.

En la ciudad de Monterrey se pavimentaron 23 mil metros cuadrados de calles, con una inversión de 171 mil 919 pesos. El gobierno de González apoyó materialmente la conexión telefónica entre Monterrey y las cabeceras de China, General Terán, Allende, Montemorelos, y Pesquería.

 

En materia de agua potable, de diciembre de 1923 a agosto de 1924 se conectaron a la red de agua y drenaje 6 mil 063 contratos en viviendas de distintas clases sociales, considerando que en el gobierno de Bernardo Reyes sólo las clases altas tenían este servicio.

El Colegio Civil duplicó su alumnado respecto al año anterior de 1923, al ingresar 234 alumnos. Esto obligó a la contratación de dos maestros más de español, dos de francés, dos de dibujo y dos de matemáticas. Se abrieron nuevas escuelas primarias en Terán, Cadereyta y Mier y Noriega y se invirtió más de 417 mil pesos en mobiliario y materiales escolares.

La administración de Porfirio G. González fue buena. Tan sólo a guisa de ejemplo, diré que en 1924 el Estado obtuvo ingresos por 1 millón 209 mil 458 pesos y egresos por 1 millón 095 mil 846 pesos con 74 centavos. Este año de 1924 Nuevo León tuvo una administración superavitaria, la primera desde el fin del porfiriato, siendo uno de los pocos estados en la era revolucionaria que presentaron cuentas formales.

Así gobernó Nuevo León en el primer año de este periodo, el gobernador Porfirio G. González. Fue un año intenso de reconstrucción luego de más de una década de guerra en distintos rincones del país, de gobiernos de caudillos que cambiaban según el grupo que saliera triunfante en las luchas políticas y militares nacionales.

Continuará…

 

Fuentes:

 

Periódico oficial del estado 1923 y 1924 versión electrónica.

Génesis y evolución de la administración pública del estadode Nuevo León, Isabel Ortega, Fondo Editorial Nuevo León.