23/09/2018
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Septiembre 8 de 1847: el general Winfield Scott, comandante del ejército invasor norteamericano, ataca las Lomas de Tacubaya con 3 mil 500 hombres para apoderarse de los depósitos de pólvora en Casa Mata y Molino del Rey. El día 21 de agosto anterior, Santa Anna había enviado a Scott una solicitud de tregua pues las diferencias entre los dos ejércitos –el invasor y el mexicano- era cada vez más evidente.

  Scott responde con la propuesta de un armisticio (en esas condiciones era una rendición) y Santa Anna lo acepta de inmediato, se firma dos días más tarde y se ratifica el 24 de agosto de 1847. Para el 27 de ese mes, entraron al zócalo de la CDMX 112 carros de tropas norteamericanas y una partida de caballería, para recaudar dinero de algunas casas extranjeras y proveerse de víveres. Sin embargo, la indignada población civil se amotina y los agrede con palos y piedras, obligando a los soldados gringos a retirarse.

  El día 28 de agosto, el negociador norteamericano Nicholas P. Trist –enviado directamente por el presidente Polk- presenta un proyecto de tratado de paz en el cual México cedía Texas, Nuevo México y las Californias, más un derecho de tránsito por el istmo de Tehuantepec, para que Estados Unidos retirase sus tropas. Los días 1 y 2 de septiembre se reúnen los miembros de la comisión de paz, y Trist abandona su propuesta original pero reitera su deseo de adquisición (sic) de otros territorios nórdicos mexicanos, y como no se ponen de acuerdo por lo ventajoso del trato propuesto a favor de Estados Unidos y humillante para México, se rompe la paz momentánea.

  Así que el 7 de septiembre de posicionan de nuevo los dos ejércitos; Juan Álvarez se sitúa entre la Hacienda de Los morales y Azcapotzalco; mientras santa Anna en los alrededores de Chapultepec, pues el invasor estaba cerca. Los norteamericanos consideraban al Castillo de Chapultepec como una fortificación importante, así que prepararon su asalto del 9 al 11 de septiembre de 1847. Continuaremos en estos próximos días hablando de este tema para que no se olvide lo que sucedió durante esa alevosa invasión, que fue propiciada por los propios mexicanos que estaban peleando unos grupos contra los otros, descuidando lo más importante: la soberanía nacional y la inviolabilidad de nuestro territorio.