09/Jul/2020
Editoriales

La importancia de contar con la mayoría de los legisladores

 

En marzo de 1933 quedó claro quién mandaba en Alemania, pues el Parlamento votó la Ley Mandato Para Eliminar el Sufrimiento del Pueblo y del Reich (zur Behebung der Not von Volk und Reich). Una vez que contó con el apoyo parlamentario, Adolfo Hitler podía hacer lo que quisiera en la nación que sufría de graves carencias económicas.

Ya tenía el apoyo de las clases más necesitadas y ahora el control legislativo, así que no necesitó abolir la Constitución de Weimar. La sagacidad hitleriana -escribió Alan Bulloc- identificó que en un Estado moderno las verdaderas revoluciones se hacen con y no contra el Estado… Hitler supo siempre el enorme valor que supone tener la ley de su parte, por eso la transformaba a su conveniencia.

Como la mayoría de la población quería salir de la miseria y, después de que los gobiernos democráticos habían fallado estrepitosamente, el alemán común llegó inocentemente a creer que los medios y las ideas de Hitler eran las que lo llevarían a la cúspide de la civilización. Desde luego que la que pagó con sangre los proyectos de grandeza de Hitler fue la humanidad entera durante la II Guerra mundial, y al decir humanidad, también se incluye al pueblo alemán, judíos, sajones, hispanos, católicos, protestantes, ricos y pobres.

 

Fuente: Hjalmar H. G. Schacht, El arreglo de Cuentas con Hitler, op. Cit.