10/Apr/2020
Editoriales

En desagravio de Manuel Bartlett: La regresión de la historia de México de 1983-89 (I)

  ---  JLP el último de la Rev. Mexicana. No permitiremos un Japón al sur de la frontera: I.  Brzezinsky. “Van a venir por mi  Cota y me sembraran un muertito, se quieren chingar a Pemex”: La Quina al PLM. La concertación de 1988 engendra el PRIAN y le cuelga el San Benito del fraude a Bartlett . “¿Por qué dicen ustedes que el FMI impuso a Salinas?”. Leticia C.  de  Clouthier al PLM. El mercado común norteamericano de H. Kissinger  alias el TLCAN. El debate Bartlett F. Canales en la UMM.

    En estos días, con todo lo que ya sabemos,  nadie pondría en duda que:   “El PAN es el partido de la traición”;   o que es “El Partido de Acción por el Narcotráfico”, como decía a principios de los años 1980s, en libros  y otras publicaciones,    el Partido Laboral Mexicano (PLM), la organización en que yo militaba y de la cual coordinaba  sus actividades en el Noreste de México.  En esos años previos a la imposición de Carlos Salinas a la Presidencia, es decir durante el gobierno de Miguel de la Madrid con Manuel Bartlett como secretario de Gobernación, cuando ocurrió  la transición entre “el último presidente de la revolución Mexicana”, José López Portillo y el PRIAN del neoliberalismo,  el PLM publicó dos libros advirtiendo a las diferentes fuerzas políticas de lo que podría venir si no se derrotaba a Salinas.:  EL PAN EL PARTIDO DE LA TRAICION  y   LOS SALINAS Y MANCERAS REENCARNAN A PORFIRIO DIAZ;  este último con una tesis similar a la del libro NEO PORFIRISMO HOY COMO AYER,  publicado por AMLO unos 30 años después. En esos libros, en conferencias, en nuestro periódico, en nuestros grupos universitarios etc., el PLM explicaba: Después del intento de José López Portillo de re lanzar la industrialización de México apoyándose en el petróleo y de promover la alianza de los países deudores  (Club de Deudores, la propuesta de Lyndon H.  Larouche en su célebre documento. “Operación Juárez” de 1982 escrito a solicitud del JLP),  para la resistencia  contra el FMI y para el desarrollo y la Integración Económica Iberoamericana;  los círculos de Wall Street y Washington, bajo la consigna de “No permitiremos un Japón al sur de la frontera”, van a destruir a México y van a imponer en la presidencia al PAN, para convertir al país en un campo de mano de obra esclava, de violencia, casinos y dominado por el narcotráfico, que ahora se llama “neoliberalismo”.  Todo el legado de la Revolución Mexicana, sus avances sociales, sus leyes etc., y el proyecto de industrialización, serán desmantelados. Hicimos la aclaración que desde la Secretaría de Programación y Presupuesto y desde el “triángulo de las Bermudas” (la SHCP- Nafinsa y Banco de México) se dirigía esa operación de desmantelamiento y la campaña para favorecer electoralmente a Carlos Salinas y al PAN y sus “barbaros del norte”.  Miguel Mancera Aguayo, entonces titular del Banxico y de la cofradía del ITAM, había dado los primeros pasos al reprivatizar los bancos, suspender el control de cambios e imponer la autonomía para la guarida de los tecnócratas que es el Banxico lacayos de las familias de la oligarquía mexicana y de la banca internacional.  Quitarle a la nación el dominio de crédito fue el primer paso de la destrucción que después vivimos. Todo esto explicó el PLM al mismo tiempo que buscó su registro como partido nacional cumpliendo requisitos y presentando su declaración de principios y programa a favor de usar el petróleo como transición a la fusión nuclear vía la industrialización, la red de trenes de alta velocidad, la promoción de la cultura clásica, etc.   

  Al llamado que hicimos acudieron muchos militantes de base del priismo, algunos gobernadores y alcaldes y la militancia priista  que dentro del gobierno federal apoyaban a las dos figuras que aglutinaban a las fuerzas anti Salinas dentro del sistema; Manuel Bartlett, principalmente, o a Alfredo del Mazo, para la presidencia  de la República en las elecciones del 1988, sobre todo, me consta, algunos académicos de la UNAM y la UAM de la CDMX, a los que éste les había prometido , en caso de ser presidente, llevar a cabo un proyecto nuclear amplio en el país con plantas en Sonora y otros estados. Gobernadores como Alfonso Martínez Domínguez, Jorge Treviño Martínez. o dirigentes sindicales como Joaquín Hernández Galicia también apoyaron de diferentes formas nuestra campaña.  El libro “LOS SALINAS Y MANCERAS REENCARNAN A PORFIRIO DIAZ”  se volvió célebre entre los círculos  dirigentes, políticos, sindicales, académicos y empresariales.  Los círculos de la izquierda entonces del PCM y después PSUM, ya infectados por el “euro comunismo” y la socialdemocracia, no lo entendieron y decían que todo era solamente “una pugna inter burguesa”;   un error histórico que hoy algunos ya corrigieron quizá con sinceridad o por oportunismo.  Sin embargo  y como bien lo explica Manuel Bartlett en su entrevista a Proceso del 4 de abril del 2012, el PAN y  Carlos Salinas habían acordado imponer a este último como presidente y así lo hicieron mediante su dominio del Colegio Electoral en el Congreso. (CONTINUARÁ)