24/09/2018
Editoriales

La Falsa Moralidad de Trump

Aquí haré un ensayo sociológico para situar la personalidad y actuación del Presidente Donald Trump de los EUA, así como el estado de ánimo del sector de la población americana que lo apoya contra viento y marea; Y lo haré tratando de ver la situación actual a través del filtro de la moralidad pública, la cual definiré, siguiendo a los estudiosos de la evolución homínida, como “aquella disciplina social que mejor asegure la sobrevivencia del grupo y el desarrollo de sus integrantes individuales”. Este filtro nos servirá también para enfocarlo a la situación de nuestro México en estas críticas circunstancias.

     No cabe duda de que las causas principales del descontento de un gran sector de la clase media baja de blancos americanos, son las repercusiones de las quiebras de muchos negocios pequeños, así como el despido de muchos empleados no especializados, por el rápido avance de la tecnología informática. Tampoco cabe duda de que Trump “detectó” ese gran descontento y decidió liderar su combate achacándolo, falsamente, a “los de afuera”.

     Esa falsedad es uno de los “pecados mortales” que se pueden cometer contra la moralidad heredada desde nuestros ancestros homínidos, pues para “asegurar la sobrevivencia del grupo” se debe acertar en entender correctamente la realidad: Sin eso, la moralidad fracasaría. Esa es también la razón por la cual Alfonso Reyes sitúa “El Respeto a la Verdad” como el requerimiento final de su famosa Cartilla Moral, así como también recomienda resignación para someterse a las causas que quedan fuera del control humano.

    ¿Por qué Trump utiliza con tal soltura e intensidad la mentira? Porque a su “moralidad” le falta el requerimiento de “la verdad” y la sustituye con “la de ganar”: Es “bueno” el que triunfa, el que prospera, el que sobrepuja al enemigo. En su terrible y divisivo discurso de ayer en Phoenix, Arizona, omitió descaradamente decir, al citarse a sí mismo, que él había achacado la culpa de los disturbios de Charlottesville, Virginia a ambos bandos por igual, y siguió “echando las cabras al monte” insultando al respetado Senador McCain y enemistándose con el líder republicano del Senado y atacando de falseadores a toda la prensa independiente, mientras afuera una multitud de opositores tuvo que ser dispersada por la policía. Seguramente que sus auxiliares le deben de haber señalado el divisionismo tan radical que su alocado comportamiento produjo, por lo que en su discurso del día de hoy en Reno, Nevada, se “moderó” en hacer sólo una larga y melosa elegía de “Amerrrika First”, mientras que el resto del mundo eran sólo enemigos o rivales, no había metas planetarias para el calentamiento global, sino reabrir minas de carbón y fábricas que se estaban oxidando, para emplear otra vez “a sus seguidores”.

    Aquí en México no “cantamos tan mal las rancheras” con nuestros mentirosos y ladrones gobernantes, y probablemente hasta nos beneficien algunas medidas de Trump, tales como la disminución del tráfico de drogas y hasta la disminución del tráfico de emigrantes ilegales, tanto nacionales como centroamericanos, para que podamos pensar en volver a tener seguridad pública y justicia en un Estado de Derecho. Así que debemos concentrarnos en defender judicialmente en EUA a nuestros buenos compatriotas allá asentados ilegalmente, y a defender el Tratado de Libre Comercio, a pesar de las amenazas de Trump de “tirarlo a la basura”, pues muchísima gente de allá, sabe que también se beneficia mucho nuestro Vecino del Norte.   

 

Atte.- JVG.- 24-08-17.