23/Oct/2020
Editoriales

La Corrupción… ¿se puede eliminar?

Decía Aristóteles que las virtudes más grandes son aquellas que más utilidad reportan a otras personas. Pero El Estagirita no habló de las depravaciones, sobre todo de la corrupción, un vicio que acompaña a la humanidad desde siempre, que igual deja grandes utilidades a quienes la ejercen. Un presidente de México dijo que la corrupción es una debilidad de orden cultural, cuando pudo haberla definido como una contracultura.

Los mexicanos estamos ofendidos con nuestros gobernantes, y no porque no sepan definir lo que es la corrupción, sino porque cual más, cual menos han estado involucrados directa o indirectamente en actos torcidos.

Existen corruptelas en todos los niveles, desde la cúspide del poder, hasta la base donde un inspector “muerde” a un pequeño industrial para permitirle deshacerse de los desechos tóxicos sin el tratamiento exigido por la ley, por ejemplo.

Pero la corrupción no es exclusiva de México. En España, el rey Felipe VI acaba de renunciar a la herencia de su padre en un intento de salvar al sistema monárquico, luego de gobernar por siglos al país ibérico.

Esto porque su padre, el rey emérito Juan Carlos de Borbón está en medio de un gran escándalo de tráfico de influencias, lavado de dinero y por recibir sospechosamente en una sola cuenta cien millones de dólares de la familia real de Arabia Saudita.

Hay demasiada corrupción antes y durante la pandemia en México y en el mundo.

Lo cual no es nuevo, con ejemplos como el eurodiputado austriaco, y ex ministro del Interior su país, Enrst Strasser que dimitió en 2011 por haber aceptado sobornos de 100 mil euros al año a cambio de influir en la legislación, destapando el periódico inglés 'Sunday Times' una cloaca.

El gobernador de Illinois Rod Blagojevich fue arrestado en 2008 por fraude al vender cargos políticos, incluyendo el del senado que dejó Barack Obama para irse a la Casa Blanca. En 2010 fue declarado culpable, pero sólo por mentir al FBI, pues el jurado titubeó con los otros 23 cargos. Se hizo un escándalo y en junio de 2011 lo volvieron a juzgar declarándolo culpable de diecisiete de veinte cargos, con pena de veinte años de prisión, mostrando la corrupción en el Ejecutivo y en el Judicial.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, dimitió en septiembre de 2008 en medio de un escándalo de sobornos y corrupción.

El primer ministro irlandés Bertie Ahern, renunció en abril de 2008 por corrupción urbanística realizada en los años noventa, y apenas llevaba un año de haber logrado en las urnas un histórico tercer mandato consecutivo. 

El primer ministro japonés, el conservador Shinzo Abe, renunció en 2007 por corrupción, antes de cumplir un año al frente del Gobierno.

En el siglo XX hay miles de escándalos por corruptelas documentadas de funcionarios y particulares en México y en todo el mundo.

De los sucedidos en el siglo XIX y anteriores, mejor ni hablamos. Hay corrupción en casi todas las materias económicas, y también hay en los escándalos sexuales, donde están involucrados funcionarios públicos y privados, hombres y mujeres.

Casos como el de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, que en 2003 fue acusado de abuso sexual continuo por su hijastra Zoilamérica Narváez que, finalmente, dejó el proceso penal en contra de su padrastro.

O el del `Gober Precioso´ Mario Marín Torres y su cómplice poblano Kamel Nacif Borge, empresario poblano, quien le ofrecía a Marín “dos botellas de cognac” por su apoyo en contra de las acusaciones de la periodista Lydia Cacho, autora del libro `Los Demonios del Edén’ que denunciaba un negocio de pornografía infantil.

O el senador estadounidense Larry Craig, condenado por el delito de conducta desordenada al ser sorprendido teniendo actividad sexual con otro hombre en el baño público del aeropuerto internacional de Minneapolis– Saint Paul.

O más atrás, cuando Thomas Jefferson, autor de la declaración de Independencia de Estados Unidos esclavizaba a Sally Hemings, una mujer con la que tuvo varios hijos.

Hay corrupciones sexuales en la organización Boy Scouts, y corrupciones económicas de sobornos en la empresa brasileña Orderbrecht, y en la FIFA, y con un hermano del presidente de México, y más, muchos más etcéteras.

Ahora con las redes sociales es pan de todos los días saber de casos nuevos que pasado un breve tiempo se olvidan.

Ciertamente también hay acusaciones sin fundamentos ni pruebas, pero son demasiadas las que sí son ciertas.

Ante todo lo anterior ¿Qué se puede hacer en un país en donde se roba hasta en las instituciones que rescatan lo robado?