20/Aug/2019
Editoriales

Jesús Cantú Leal y el periodismo

 

 

Un día como hoy, 27 de marzo de 1946, falleció a la edad de 69 años don Jesús Cantú Leal. Impresor durante la mayor parte de su vida, y uno de los primeros exponentes del diarismo en Nuevo León, fue don Jesús Cantú Leal, oriundo de Cadereyta Jiménez, Nuevo León, donde nació el 17 de diciembre de 1877.

 

Lo recordamos hoy en ocasión del centenario de “El Porvenir”, el decano de los diarios locales, que ayer fue objeto de un homenaje del pueblo de Nuevo León, a través del Congreso del Estado. Por otra parte, la semana anterior, la UANL le rindió homenaje a El Porvenir, en la Feria UNALeer, en el Colegio Civil Centro Cultural.

 

Veamos quien fue don Jesús Cantú Leal, el fundador de El Porvenir. Fueron sus padres don Lázaro Cantú y doña Juana Leal de Cantú, quienes guiaron sus primeros pasos y lo hicieron estudiar desde temprana edad. Así, cursó la instrucción primaria en su pueblo natal, y al terminar ésta, lo motivaron a trasladarse a Monterrey en busca de nuevos horizontes.

 

Se hospedó en la casa de un tío, don Cosme Cantú, bajo cuya dirección y orientación empezó a trabajar en diferentes actividades, cuando tenía 17 años de edad.

 

IMPRESOR

TODA LA VIDA

 

Se inclinó, sin embargo, por las artes gráficas, cuyos secretos conoció con el auxilio y adiestramiento de su maestro, don Vicente Martínez. Tanto se aficionó a esta actividad, que ya no la dejaría en el resto de su existencia.

 

En efecto, cuando el taller pasó a manos de Desiderio Lagrange, Jesús Cantú Leal continúo con él. Allí se imprimía, entre otras publicaciones, El Espectador.

 

Más tarde trabajó en los talleres gráficos de don Agustín Martínez y al poco tiempo rentó su propio taller, gracias al apoyo de Segundo González, quien le cobraba 15 pesos mensuales.

 

La imprenta estaba precariamente equipada, con una pequeña prensa y unas cuantas cajas de tipografía, pero Cantú Leal adquirió mejor equipo, que al poco tiempo habría de traspasar a Luciano de la Paz.

 

Por entonces, se dedicó a la minería, pero sin éxito, volvió a sus labores de impresor, e instaló un taller por la calle de Escobedo.

 

Su carrera en el campo de la impresión, a partir de este momento, fue meteórica, pues obtuvo bastante trabajo, y al mismo tiempo era gerente de los talleres de la Democracia Latina, periódico antigobiernista, propiedad del escritor nuevoleonés Adolfo Duclós Salinas.

 

Por lo que respecta a su propio taller, en él Cantú Leal imprimía varios libros de instrucción escolar, escritos por los maestros Serafin Peña, Pablo Livas y otros autores.

 

Hacia 1909, empezó a imprimir en sus talleres la Revista Contemporánea, a cuya dirección estaba el licenciado Virgilio Garza.

 

Contrajo matrimonio con doña Hortensia Gómez, ese mismo año. Procrearon seis hijos: Idalia, que más tarde sería esposa del licenciado Eduardo Livas Villarreal, ex gobernador de Nuevo León; Rogelio, Lázaro Anselmo, Adriana, Irma y Mario. Este último murió cuando apenas era un niño.

 

En el año 1912, fundó el Diario Popular sin dejar por ello de dedicar gran parte de su tiempo y de sus esfuerzos a realizar todo tipo de impresiones.

 

Era tal el ritmo de trabajo que adoptó, que no era raro que, abrumado por el agotamiento, se llegara a dormir sobre su prensa.

 

Sin embargo, con el paso del tiempo tendría un alivio a estas pesadas jornadas, gracias al apoyo de sus hijos Rogelio y Lázaro Anselmo, herederos de su tenacidad en el trabajo y de su pasión por las artes gráficas.

 

En 1916, a fin de mejorar y ampliar su ya floreciente taller de imprenta, se cambió a la esquina formada por las calles de Galeana y 5 de Mayo.

 

En ese lugar vio la luz, el 31 de enero de 1919, la primera edición del periódico El Porvenir. Lo fundó junto con Ricardo Arenales, también conocido como Porfirio Barba Jacob.

 

EL PORVENIR, UN

DIARIO SÓLIDO

 

Al poco tiempo, el periódico pasaría a ser propiedad exclusiva de don Jesús Cantú Leal. A la fecha, el diario se ha sostenido como uno de los más sólidos y prestigiosos exponentes del periodismo regiomontano.

 

Fue precisamente su hijo Rogelio quien después se haría cargo de la dirección del periódico, así como de El Tiempo, que también se llegó a imprimir por varios años en ese lugar.

 

Mientras tanto, su hijo Lázaro Anselmo promovía todo tipo de ediciones de gran éxito, en sus talleres de “Impresora Monterrey”.

 

Don Jesús Cantú Leal, tras una vida de intensa dedicación al trabajo, murió en la ciudad de Monterrey, el 27 de marzo de 1946, a la edad de 69 años.