19/Aug/2019
Editoriales

Las Plazas de Monterrey. Plaza de Santa Isabel

Apenas había finado la traumática ocupación norteamericana, cuando ya se retomaba    –en la década de los años cincuenta del siglo XIX- el crecimiento urbano de la Ciudad. Esto obedeció a que el crecimiento demográfico se había restablecido, generando nuevas necesidades, entre ellas la de un nuevo cementerio. Además, el gobernador santanista Pedro de Ampudia quería construir obras de infraestructura militar para mejorar la defensa de la Ciudad en caso de un nuevo asalto, pues el invasor evidenció que varios flancos estaban totalmente desguarecidos. 

La economía daba visos de recuperación, pues la alegría del crecimiento urbano se veía por todos lados, destacando una tendencia al noroeste con rumbo al Topo Chico. Por eso se ubicó en la actual avenida Venustiano Carranza el llamado Campo Santo Nuevo, a un lado del camino al Topo. Un poco más al norte, también al lado de ese camino, se inició la construcción de un “Fuerte Estrellado del Campo Santo Nuevo”. El nombre obedecía a que, el proyecto militar visto en planos, tenía forma geométrica de una estrella de ocho picos.

 

Se va de Nuevo León Pedro de Ampudia

Sin embargo, aún con el apoyo del gobernador Ampudia, a estas obras les surgieron problemas. Al Campo Santo Nuevo se le oponía una parte de la población que se resistía a utilizarlo por estar acostumbrada a enterrar a sus muertos en los panteones de los templos. En cuanto al Fuerte Estrellado, en octubre de 1854, Ampudia se fue de Nuevo León dejando la obra en la etapa de desmonte del terreno, incorporándose a la histórica lista de proyectos fallidos. 

Por ello, el predio que debió haber sido para el onírico Fuerte Estrellado fue invadido por comerciantes de alimentos y bebidas que en los fines de semana vendían sus productos a quienes visitaban el Camposanto Nuevo y a los paseantes que iban a las cada vez más populares aguas termales del Topo Chico. Así se formó una extraña plaza en medio de un despoblado, en un predio irregular, rodeada de labores de hortalizas y maíz. Entre la plaza y el Camposanto Nuevo había sólo medio kilómetro de distancia.

Esta plaza no tenía nombre hasta que, en el año de 1868, superada la invasión francesa, se requería rendir honores a los héroes nacionales de la Reforma y a los vencedores del invasor galo. Aquí vemos el acta de autorización para adecuar la nomenclatura de la ciudad:

“20 de agosto de 1868(…)Ciudadano Arreola y Ayala(…) dictámen de los Ciudadanos Capitulares Arteaga, Hinojosa y Ramon Garza, proponiendo se aprueben los nombres de las calles del Repueblo del norte y plazas en la forma siguiente: De norte á sur, de Ysac Garza Cantú; Demócrata Manuel Maria del Llano, Lic. Lafuente, General Arteaga, Coronel Zalazar, General Arizta, Miguel Lerdo de Tejada, General Carlos Zalazar, Gutierrez Zamora, General Guilardi, J. Garza Leal, Coronel Juan N. Mendez, C. Benito Juarez, General Leandro Valle; Coronel  Villagomez, Alameda, General Villagran, General Juan Alvarez, General Porfirio Dias, General Corona, Miguel Nieto, Lima, Bolivar, Centro America, Ecuador y Perú. De oriente á poniente, General Tapia, General Espinoza, General Treviño, General Doblado, General Herrera y Cairo, General Jimenez, Coronel P. Sanchez, Coronel R. Martinez, Coronel N. Romero y la Zona. Plazas 15 de Mayo, Santa Ysabel, la Muralla, San Jacinto, General Gerónimo Treviño, Santa Gertrudis, la Carbonera, San Javier, Santa Ynes, Calpulalpan, y la Constitucion de 1857. (…) que los nombres de algunas calles que faltan para las 41 se han dejado de proponer, porque son los mismos que llevan las que del centro de esta Ciudad pasan á aquel Repueblo, (…) el dictamen se aprobó, (…) que pase al Yngeniero para que anote los nombres de las calles en el plano respectivo y devuelva el expediente para que sea archivado”. 

 

La Plaza de Santa Isabel

Recibió este nombre por la Batalla de Santa Isabel, celebrada el 1° de marzo de 1866 durante la invasión francesa, cuando las fuerzas republicanas al mando de Andrés S. Viesca se enfrentaron a las del general francés De Briand. Los imperialistas trataron de sorprender en la noche al ejército mexicano, inspirados en la batalla conocida como “La siesta de San Jacinto” donde los texanos sorprendieron y apresaron a Santa Anna. Pero en este caso, la diferencia fue que los vigías avisaron oportunamente del asalto. Los imperialistas fueron derrotados contundentemente por el general Andrés Viesca, y los nuevoleoneses Jerónimo Treviño, y Francisco Naranjo, así como Ildefonso Fuentes de Hoyos y el Coronel Pedro A. Gómez.

La plaza Santa Isabel es delimitada por las actuales calles de Madero, Xicoténcatl, Arteaga y 20 de Noviembre. Está en el barrio que se llamaba de la Corona porque en aquellos tiempos había una fábrica de cerveza Corona, y después se le conoció como Barrio de la Medalla Milagrosa, por el templo que está muy cerca; un barrio donde vivían oficinistas y mandos medios ferrocarrileros, esto es, un barrio clase mediero. 

Esta Plaza Santa Isabel perduró como área para comerciantes ambulantes hasta que en 1926 se requirió la participación activa de los vecinos para su arreglo. Al principio se decía que el municipio solo daría “apoyo moral”, sin embargo, el Ayuntamiento se comprometió a pedir a una compañía la “grasa" para pavimentar los andadores y una fajina –grupo o conjunto de reos-:

“30 de noviembre de 1926.- C. Eleazar C. García(…) Del Sr. J. O. Martínez, Presidente de la Junta de Mejoras Materiales del Barrio de la Corona, adjuntando el plano del jardín denominado "Santa Isabel " y que trazó el Ingeniero de la Ciudad, y suplica el interesado se extienda el permiso para iniciar los trabajos en aquel jardín; así como en el tramo respectivo de la Calzada Francisco I. Madero con la cooperación de este Consejo. (…) los C.C. Consejales Espiridión Cuéllar y Francisco B. Mora, (...) Paulino Benavidez (…) buena idea del proyecto para la construcción del jardín, (…) Francisco B. Mora que él se permitió hacer un ofrecimiento a la Junta de Mejoras del Barrio de la Corona, (…) esta Presidencia girase un oficio al Gerente de la American Smelting solicitando (…) grasa (…)una fajina de 10 correccionales para los mismos trabajos.- Acordándose (…)aprobar el proyecto de (…) Junta de Mejoras Materiales de la Colonia”.

 

Al año siguiente se instaló Alumbrado público en la plaza

“10 de Mayo de 1927.- Jesús María Salinas Jr (…) De la Junta de mejoras materiales del Barrio de la Corona, solicitando la instalación de cinco focos para la Plaza de Santa Isabel.- A la comisión de Alumbrado para dictamen”

 

Propuesta para que se llame Plaza “Cadete José Azueta”

En 1927 un regidor apellidado González propuso que la plaza tomara por nombre “Cadete José Azueta”, pues el actual nombre parece indicar que se honra a la reina española Isabel La Católica mecenas del descubridor Cristóbal Colón, pero el regidor Lauro Cavazos aclaró el origen del nombre de la plaza:

“6 de septiembre de 1927.- Jesús Maria Salinas Jr.(…) alude a la Plaza de Santa Isabel y (…) el Ciudadano Regidor Estrada (…) recordó (…) al Cadete Azueta y lo propone con tal motivo, interrogándose sobre la denominación de aquella Plaza, (…)Profesor González (…)expresa que el nombre de Isabel pudiera (…) tomarse como el de la Reina Española que ayudó decididamente al navegante genovés Cristóbal Colón para continuar su viaje en descubrimiento de América; aclarando el Ciudadano Regidor Lauro Cavazos que el nombre de esa Plaza fue dado en conmemoración de una batalla; llegándose a la conclusión de dejar pendiente por resolver el presente caso en sesión futura”.

 

La historia del cadete José Azueta

Fue un cadete de la Heroica Escuela Naval nacido en 1895 en Acapulco, Guerrero. Durante la invasión norteamericana a Veracruz, en 1914, cuando los estadounidenses asaltaron la ciudad, Azueta disparaba una ametralladora y el ejército mexicano debió tocar retirada. Azueta no se retiró haciendo frente a los norteamericanos, hasta que un marino norteamericano le disparó por la espalda; herido fue llevado al hospital enemigo donde se ofreció a atenderlo un médico del ejército norteamericano, pero Azueta no aceptó y días después murió.

 

Organizan los vecinos otro evento para obtener recursos en bien de la Plaza.

En 1931, de nuevo los vecinos del Barrio la Corona se organizaron y pidieron permiso para organizar una feria cuyas ganancias se utilizarían para mejoras de la plaza.

“14 de abril de 1931. Generoso Chapa Garza (…)  Ocursos.- De la Junta de Mejoras Materiales del Barrio de "La Corona", solicitando autorización del Ayuntamiento para llevar a cabo una feria en la Plaza de Santa Isabel, del primero al último del mes de Mayo próximo, con objeto de recaudar fondos para aplicarlos al embellecimiento de la misma Plaza.- Por unanimidad se acordó obsequiar la solicitud de los peticionarios, con la condición de que reciban instrucciones del C. Presidente Municipal y Comisionado de Hacienda, en lo que respecta a las cantidades que deben de cobrar, a los juegos que deben permitir, y a rendir un informe detallado del resultado de la feria”.- 

 

Solicitan los vecinos una función semanal de música

En 1933 los vecinos solicitaron que un día a la semana diera la Banda de Música de la Ciudad una función, pero desafortunadamente resultaba imposible:

“17 de enero de 1933.-Ing. Plutarco Elías Calles Jr. (…)- escrito presentado por los vecinos de la Plaza de Santa Isabel, quienes solicitan se designe un día a la semana para que la Banda de Música Municipal dé audiciones en dicha Plaza, en el sentido de que no es posible acceder los deseos de los ocurrentes, en virtud de estar ocupada con distintos servicios todos los días de la semana”.- Aprobado

En 1945, los vecinos pidieron permiso para construir un kiosco, pidiendo además que se clausurara un centro de vicio que por ahí funcionaba, ambos asuntos se turnaron a comisiones:

“15 de abril de 1955: Dr. José Luis Lozano(…) La Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de la Plaza Santa Isabel, (…) solicita (…) este R. Ayuntamiento (…) sea construido en el centro de dicha Plaza un Kiosko y (…) clausurada una cantina(…) en la esquina de Calzada Madero y 20 de Noviembre, (…) construcción del kiosko, (…)estudio al C. Regidor de Obras Públicas Juan Padilla y lo referente al negocio motivo de la queja, a la comisión encargada del estudio de cantinas; el Reg. Lázaro Lara Galván (…) que los quejosos tienen razón (…) el propietario de la cantina inició el negocio antes de que se le concediera el permiso”. 

 

Piden los masones en 1955 que la Plaza se llame Simón Bolívar

“20 de mayo de 1955: Dr. José Luis Lozano(…)  De la Resp. Logia la Plazuela de Bolivar, se ponga este nombre a la dé Santa Isabel.- El C. Presidente Municipal sugiere se nombre una comisión de estudio.- El C. Reg. Pantaleón Maldonado propone que la formen tres Regidores y el Reg. Gilberto Montero, propone a los Regs. Encarnación H. Espinosa, Pantaleón Maldonado y Juan Padilla”.- Se aprueba

 

Se concede permiso a los vecinos de construir el kiosco con recursos propios

“10 de Junio de 1955: José Luis Lozano (…)  Del mismo Regidor Padilla, sobre la solicitud de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de la Plaza "Santa Isabel", relativa a la construcción de un kiosco en dicha plaza; del cual acompaña el proyecto realizado por el Departamento de Obras Públicas.- Se autoriza su construcción, por cuenta de la Junta citada”.

 

Se rechaza la propuesta de rebautizar a la plaza como Simón Bolívar

“24 de junio de 1955. Dr. José Luis Lozano (…) De la Comisión formada por los Señores Regidores Padilla, Chon Espinosa y Maldonado , sobre la solicitud de la Resp. Log. "Simón Bolivar" No. 20 , para cambiar de nombre a la Plaza Santa Isabel , No es de accederse” 

 

En 1974 se inició la construcción de una biblioteca pública en esta plaza

“17 de abril de 1964(…) En uso de la palabra el C. Presidente Municipal Abiel Treviño manifestó:(…) iniciaron las obras de alumbrado de la calle Urdiales de la Colonia Las Mitras (…) Se dieron los primeros barrazos para la construcción de cinco bibliotecas, que con las cuatro ya existentes hacen un total de nueve en la ciudad, costando la construcción de las nuevas $279.000.00, para ser construidas en las Colonias Caracol, Nuevo Repueblo, y los Urdiales, y en la Plaza Santa Isabel”. 

 

Inaugura en 1964 el gobernador Eduardo Livas la biblioteca:

“31 de julio de 1964: (…) el C. Presidente MunicipalAbiel Treviño  informó que (…) se habían inaugurado por el C. Gobernador Constitucional del Estado, dos bibliotecas populares de las construidas por el Municipio, una en la Colonia Caracol que lleva el nombre bien recordado de la distinguida Maestra María W Benavides, y la otra en la plaza Santa Isabel que lleva el nombre de otro ameritado maestro el C. Prof. Abelardo González, mismas que quedaron abiertas al servicio de la niñez desde el mismo día, en que a pesar de las vacaciones los niños asisten con entusiasmo a esos centros de lectura”.

 

Aparece en 1977 la música y danza de tango en la Plaza Santa Isabel

En 1977 iniciaron en la Plaza Santa Isabel las reuniones del Club Amigos del Tango donde se promovía este tipo de música y danza, quienes con los años adecuaron el kiosco como oficina y estudio de la danza argentina.

 

Informa el alcalde Pedro F. Quintanilla la rehabilitación de la plaza

La plaza Santa Isabel ha sido renovada en varias ocasiones, entre ellas en 1981, cuando se cambiaron las bancas y se reforestó:

“1º de abril de 1981. Lic. Pedro F. Quintanilla Coffin (…) También tenemos plazas rehabilitadas con nuevo alumbrado siendo las de Zaragoza, Purísima, Santa Isabel, Mitras, Loma Larga, Roma, Monumento al Sol, y Monumentos a Don Diego de Montemayor, así como la Escuela del Club de Leones No. 23”. 

 

El tango sigue estando presente en la Plaza Santa Isabel

Actualmente la Plaza Santa Isabel sigue siendo un sitio muy agradable, pues recibe un buen mantenimiento del Ayuntamiento de Monterrey. En las mañanas, por la acera norte –Calzada Madero- abren varios bancos para bolear zapatos operados en su mayoría por mujeres, ofertando sus eficientes servicios a trabajadores, transeúntes y clientes de las oficinas y restaurantes cercanos, como El tradicional Manolín y la taquería La Esperanza, así como una sucursal de Banorte. Su mayor atractivo está en que sigue siendo lugar de reunión para los amantes del tango, que asisten consuetudinariamente. 

 

FUENTES

 

Plano de la Ciudad de Monterrey, con el proyecto de las Obras Necesarias para su defensa. Comandancia General de Nuevo León. 

Archivo de Monterrey. Actas de Cabildo de fechas: 20 de agosto de 1868; 30 de noviembre de 1926;10 de mayo de 1927;6 de septiembre de 1927;14 de abril de 1931;17 de enero de 1933;15 de abril de 1955;20 de mayo de 1955;10 de junio de 1955;24 de junio de 1955; 17 de abril de 1974;31 de julio de 1974;1° abril de 1981.