20/11/2018
Editoriales

Bienvenido el Cambio, No el Retroceso

 

Dos sentimientos encontrados me inundan simultáneamente: Un profundo contento por el apabullante voto a favor de la erradicación de la corrupción impune y de la consiguiente inseguridad ante el crimen organizado y una profunda desazón ante las nociones retrógradas y paternalistas que alberga AMLO, el nuevo Presidente Electo.

 

   Todo parte de cómo fue electo: No lo fue por una coalición de  organizaciones ciudadanas que hayan podido negociar con él sus condiciones para apoyarlo, tales como su respeto por las otras instituciones públicas, la continuación de las grandes reformas educativas y energéticas ya aprobadas y el avance industrial hacia la informática, la ciencia y la tecnología, sino que fue su portentoso arrastre de la mayoría desorganizada de los votantes, al preferirlo en vez del hartazgo con el corrupto PRI y del enojo con la mimetización de esas malas prácticas por el PAN y por otros partidos, de  sus descarados procedimientos de saqueo de los dineros públicos, que encontraron ser tan fáciles y tan “necesarios” para la “ compra” de votos.  

 

   Ese apoyo multitudinario e incondicional nos pone ahora a todos los ciudadanos entre la espada y la pared: La pared de nuestra falta de organización y, por tanto, de voz fuerte colectiva para poder negociar con el líder ganador, y contra la espada de sus posibles metas autoritarias, populistas y retrógradas.  

 

   ¿Cuáles son las acciones que AMLO ha declarado tener en mente y que serían peligrosas o catastróficas en caso de implementarse? Podríamos enumerar las siguientes: A) Querer paliar la pobreza con dádivas o con aumentos en las pensiones y ayudas, en vez de promoviendo la inversión privada con incentivos y facilidades, en aquellas áreas o regiones de país que más lo requieran; B) Unos ejemplos flagrante de medidas contraproducentes económicamente, serían la “devolución” de las refinerías al corrupto e ineficiente Sindicato “Nacional” de PEMEX, en vez de la muy necesaria y funcional Reforma Energética  y la absurda “autosuficiencia alimentaria” subsidiando las siembras de maíz, mucha de ellas en tierras montañosas propensas a deslavarse, en vez de comprarlo muy barato en EUA o por barco en cualquier otro país productor barato, como Argentina. C) Cancelación de la muy necesaria Reforma Educativa, complemento esencial de cualquier avance hacia la industrialización avanzada, para no molestar a los “maestros”  burócratas del SNTE, de quienes dependen políticamente cientos de miles de buenos y dedicados maestros, que no necesitan para nada a esas sanguijuelas mandonas. D) Quizás la más peligrosa de las posturas que AMLO ha expresado ha sido su marcado desprecio por las otras instituciones que en las democracias deben funcionar autónomamente para contrabalancear al Poder Ejecutivo y que son los Poderes Legislativo, en cuya Cámara de Diputados su partido tendrá mayoría, y el Poder Judicial, del cual se ha expresado, autoritaria y populistamente “Que sólo debe hacer la voluntad del pueblo”. Ahora se les agregan las Procuradurías Anti-corrupción autónomas.

 

   Muy bien eso de acabar de tajo con la corrupción y llegar hasta el fondo del problema de la inseguridad pública, pero muy mal el querer solucionar todo eso sólo con la suma de dineros no robados, que no darían para dádivas desmedidas ni para absurdas inversiones públicas: Necesita AMLO volverse y mirar hacia un futuro más sofisticado y no hacia un pasado paternalista e inoperante.

 

 

Atte.- JVG.- 04-07-18.