19/Sep/2019
Editoriales

Sobre el debate AMLO-FMI: cómo medir el verdadero crecimiento o desarrollo

Así como la economía no se puede medir en su expresión monetaria, es decir, en dólares o pesos, el llamado Producto Interno Bruto (PIB) no mide tampoco adecuadamente la economía física o el mundo de la producción y sus leyes. En ambos casos, la expresión monetaria y el PIB, lo que se mide son “agregados monetarios” que representan el “precio” de determinados bienes, mercancías  o servicios y no son intrínsecamente lo mismo.  El mejor ejemplo de ello y que el economista Lyndón Larouche presentaba como ejemplo sencillo en las reuniones de estudiantes radicalizados de algunas universidades norteamericanas a finales de los años 60s y en los 70s;  es el de las rentas de los departamentos. Edificios muy antiguos y en proceso de deterioro, cuyos departamentos cobran rentas cada vez más altas. 

  El valor real debería ser cada vez menor porque están deteriorados y porque ya se pagaron varias veces el costo de construcción. Pero no es así y las rentas siguen subiendo. Hay muchos ejemplos que se pueden dar en el mismo sentido. En el caso del PIB, la medición monetaria de un acumulado de ventas no discrimina lo que es productivo de lo que no es y representa un parasito para la economía. El PIB mide por igual la producción de alimentos o de acero con la producción de “servicios” como los bancarios o especulativos;  los aumentos en la Bolsa de Valores;  las inversiones “en cartera”  o especulativas, los casinos de juego o los “antros” o prostíbulos etc.   

Por esa razón, aunque la economía mexicana estuvo estrangulada durante los últimos 30 y tantos años por el peso de la deuda y el desmantelamiento, el INEGI o el Banxico podían presentar “crecimientos del PIB” de uno y hasta dos puntos y fracción. ¿Qué es lo que crecía? Los servicios comerciales;  las exportaciones de objetos maquilados con bajos salarios y sin pagar impuestos;  y algunas exportaciones agropecuarias como el tequila, el aguacate, el brócoli etc. mientras la producción de maíz o frijol se desplomaba; la construcción se estancaba y la industria nacional desaparecía o pasaba a manos extranjeras. 

Para medir bien la producción, otras de las recomendaciones de Lyndon H Larouche desde los años 70s, es crea una “canasta de bienes de consumo” y una “canasta de bienes industriales” y medir su producción y verificar si crece o no crece. Algo parecido llevo a cabo en México Alberto J Pani, secretario de hacienda entre 1932 y 1934, y además utilizo esa medición para respaldar la emisión de crédito nacional no bancario.  En la medida en que crecían los volúmenes de producción se emitía más crédito y así este no era inflacionario porque, como lo dijo Larouche en su documento de los 80´s: “Por Qué el Crédito no Necesariamente Causa Inflación” el crédito es indispensable para un proceso de expansión económica y para producir y generar lo que no existe en la economía física.