13/11/2018
Editoriales

La Civilización Occidental

Cuando la problemática socio-política está trastornada y desorientada, como actualmente está la del mundo y, en especial para nosotros, la mexicana, a veces es útil irnos hasta la raíz histórica de dicha problemática, para poder entenderla bien: Esto es lo que trataré de hacer aquí.

 

   Si examinamos las características socio-políticas del mundo desde la Segunda Guerra Mundial, vemos que su característica más notable desde entonces es que se ha dividido en tres enormes grupos de naciones, a los que convencionalmente llamamos, Primero, Segundo y Tercer Mundos, siendo sus características principales las siguientes: El Primer Mundo tiene altos niveles de ingresos y educativos y todos sus países se rigen por sistemas capitalistas, liberales, democráticos y con conciencia social. El Segundo Mundo tiene niveles medios de ingresos y educativos y tuvieron sistemas de economía estatista y gobiernos autoritarios; Recientemente la mayoría de ellos, encabezados por Rusia y China, ha cambiado a economías de mercado o capitalista, pero conservado en gran medida su autoritarismo. El Tercer Mundo, integrado por la mayoría de los países, puede tener ideologías liberales o autoritarias, cuya teoría siempre difiere mucho de su práctica, y tiene niveles de vida desde medios hasta bajos y muy bajos.

 

   Los 40 países que integran el Primer Mundo ¿Tienen alguna característica común? Sí, pues 35 de ellos fueron forjados en la Civilización Occidental de Tercera Generación, ya sea en Europa Occidental o en sus vástagos de Norteamérica y Australasia. Los 5 restantes, Japón y los 4 “Tigres Asiáticos”, Corea del Sur, Taiwán, Hong-Kong y Singapur por razones diversas adoptaron dicha Civilización. En el Segundo Mundo no hay ningún país que se haya formado en la Civilización Occidental, pero lo más raro es que, en el Tercer Mundo, todos los países de Latinoamérica sí pertenecen a dicha Civilización, entre ellos los 20 de cepa ibérica. 

 

   Entonces nos surgen dos preguntas básicas para resolver esta situación: La primera es ¿Qué característica de la Civilización Occidental le da la capacidad necesaria para formar países como los del Primer Mundo?; Y la segunda es ¿Por qué en Latinoamérica esta capacidad no funciona? Aquí daré dos respuestas condensadas y luego trataré de explicarlas: Esa capacidad se la da la Partición de Poderes y en Latinoamérica esa partición no ha podido funcionar bien.

 

   ¿Qué es y cómo surgió la Partición de Poderes? La Civilización Occidental fue formada por su madre y maestra la Iglesia Cristiana Occidental, la cual se formó en la última época del Imperio Romano, por influencia de la rama Hebrea de la Civilización Siriaco Irania, conquistada por Alejando Magno en el siglo IV a.C. En la parte occidental del Imperio Romano, poco antes de hundirse en las invasiones bárbaras, la Iglesia Católica logró que el Emperador le reconociera la autoridad moral para juzgar cuáles acciones del Poder Temporal eran buenas y cuáles no, por lo que adquirió el Poder Espiritual, con el que pudo cristianizar a los bárbaros y luego ayudarles a formar sus nuevos reinos. Mil años después, luego del Renacimiento, la Expansión Oceánica y la Reforma Religiosa, cuando iba naciendo el método científico, ese Poder Espiritual se fue laicizando como Poder Legislativo, mientras que el Poder Temporal se transformó en Ejecutivo. Entre ambos Poderes formaron el Poder Judicial para dirimir las diferencias entre ambos y resolver querellas entre particulares y entre éstos y el Estado.

 

   Por qué en Latinoamérica esta división de poderes no ha funcionado bien, la trataré de contestar en mi siguiente artículo.

Atte.- JVG.- 25-10-17.