18/10/2018
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Octubre 9 de 1921: el ingeniero regiomontano Constantino de Tárnava, transmite el primer programa de radio “En vivo de estudio” desde la primera radiodifusora en Latinoamérica que nace en Monterrey, con las siglas TND (Tárnava Notre Dame) en su casa paterna, ubicada en el cruzamiento de las calles de Guerrero y Padre Mier, con un contenido netamente musical. Este ingeniero egresado de la Universidad de Notre Dame, Indiana, logró tal hazaña con un sencillo equipo de apenas 50 watts, y hasta el año 1929 transmitió desde la sala de su casa en forma experimental.

   De las siglas TND pasó a CYD, para terminar convertida su estación en la XEH, ya en 1929, y a partir de entonces transmitía en forma comercializada e identificada como La Voz de Monterrey. El 19 de marzo de 1930 nace la segunda estación de radio en Monterrey, identificada por las siglas XET, en las calles de Hidalgo y Galeana, propiedad de Emilio Azcárraga Vidaurreta, tamaulipeco avecindado en Linares, quien después –en septiembre de 1930- fundara en la ciudad de México, la XEW. Regresando a Constantino de Tárnava, él nace en Monterrey el 26 de febrero de 1898, estudia en el colegio Marista Hidalgo de nuestra ciudad y en 1913 estudia telegrafía sin hilos, en Austin, Texas en el St. Edwards College.

  En 1918 ingresa a la Universidad de Notre Dame, Indiana, para estudiar ingeniería eléctrica. Cuando viene a pasar un verano a su casa familiar, monta un taller con piezas de desecho (bulbos y despojos de aparatos eléctricos) de la Primera Guerra mundial, una estación de radio experimental, transmitiendo a dos radioaficionados que había en Monterrey: Rodolfo de la Garza, gerente del Banco Nuevo León; y R. Bermúdez, fabricante de acumuladores. En verano de 1920 transmite las noticias que leía de El Porvenir, y el 9 de octubre de 1921 logra la primera transmisión de radio en vivo en América Latina.

  En 1923 el presidente Álvaro Obregón le da permiso oficial para transmitir programas culturales. Tárnava era un genio, pues además fabricaba aparatos eléctricos que vendía casa por casa en el centro de la ciudad, y en 1926 funda el “Observatorio Meteorológico Constanino de Tárnava”. Su historia es representativa de los nuevoleoneses que han hecho grande a nuestro estado con trabajo y creatividad. Le da a Monterrey la dimensión de ser la ciudad pionera en la radio en Latinoamérica, y pionera en contar con el primer observatorio meteorológico.

  El ingeniero Tárnava muere a los 76 años de fructífera vida, y recuerdo que esa infausta noticia pasó semi – desapercibida por el grueso de la población que no conocía su historia. Opino que le hacen falta reconocimientos a este gran señor.