15/12/2017
Editoriales

La Política en el Calentamiento Global

 En estricta realidad, ya estamos viviendo en un mundo efectivamente globalizado, a pesar de que en las constituciones de los 200 países que lo integran digan que cada uno es “un estado nación soberano”, por las siguientes razones: En primer lugar por la “Pax Atómica” que desde el fin de la 2ª Guerra Mundial, hace más de 70 años, nos ha dado el período más pacífico que ha conocido la humanidad, la cual desde entonces se ha más de duplicado en número. Esa paz general ha reinado a pesar de la “Guerra Fría” y de las “guerritas” de Corea y Vietnam que provocó, pero que a partir del Derrumbe del Comunismo en 1989/91 sólo ha habido acciones policiales militarizadas, como las de Afganistán, Iraq y Siria.

 

   En segundo lugar por la globalización del comercio y de la inversión de capitales desde que China y Rusia adoptaron la economía de mercado y en la ONU se pudieron acordar algunas normas generales, de manera que ya todas las economías nacionales interactúan unas con otras en gran medida. En tercer lugar, porque toda la humanidad es ya tan poderosa que en su desenfrenado crecimiento numérico y consumista ha provocado grandes y graves problemas ambientales, como lo son la degradación de la biósfera y el calentamiento global, al que en seguida me referiré.

 

   Desde que comenzó la Revolución Industrial, hace unos 200 años, digamos en 1815, la humanidad ha duplicado la pequeña parte, menos de milésima parte, que el dióxido de carbono o CO2, producto de la combustión, forma de la atmósfera, pero lo suficiente para provocar un “efecto invernadero” que ya ha calentado la superficie del Planeta en casi 1°C de lo que antes era y lo subirá hasta 3°C, fatal para gran parte de la biósfera terrestre y marítima,  para el año 2100, si no le damos reversa a ese catastrófico fenómeno provocado por nosotros mismos. 

 

   ¿Qué es lo que debería hacer el mundo, ya a partir de ahorita y durante los siguientes 80 años, para evitar esa catástrofe? Pues deberá disminuir a sólo un 20% del nivel actual la emisión de CO2 y reabsorber de la atmósfera el equivalente a un 30% de esas emisiones: Todo eso mientras aumentamos el total de energía producido por métodos “limpios”, tales como la energía nuclear (la cual tiene sus propios problemas), y las energías solar y eólica ¿Cómo lograr todas estas hazañas que, a primera vista, parecen irrealizables?

 

   Obviamente tiene que intervenir la fuerza política para cambiar las reglas del juego, encareciendo el uso de combustibles fósiles mediante la legislación de impuestos para su uso, al tiempo que fomenta las tecnologías para evitar las emisiones del CO2 a la atmósfera, como las de enterrarlo en capas geológicas donde reaccione convirtiéndose en componente de piedras. Todo esto provocaría un auge científico para inventar y refinar tecnologías que logren hacer que estas hazañas puedan hacerse a un costo razonable.

 

   Está claro que la mayor parte de estas hazañas tendrá que hacerse en países del Primero y Segundo Mundos, que son los principales emisores y cuentan con los mejores científicos y técnicos y con electorados educados, pero aún ahí se tienen problemas de reacciones aislacionistas, como la que está ocuriendo en EUA. Entonces ¿Qué es lo más urgente que hagamos en los países del Tercer Mundo? Pues darnos gobernantes con sentido de responsabilidad, con vergüenza, que puedan acordar el papel que nos corresponda jugar en este esfuerzo mundial y que puedan cumplirlo, informando verazmente al pueblo de las razones y posibilidades de los acuerdos que hayan hecho.

 

 

Atte.- JVG.- 06-12-17.