30/Sep/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Mayo 03 de 1913: muere en Monterrey, de 82 años de vida, el exgobernador Lázaro Garza Ayala. José Lázaro Rodríguez García se llamaba y nació en la hacienda de San Pedro de los Nogales (San Pedro Garza García) en 1830. En agradecimiento al presbítero Antonio de la Garza Ayala, quien se encargó de su crianza se cambió de nombre. Se inscribió en el Seminario de Monterrey, pero se salió para tomar las armas y defender a Monterrey en la invasión norteamericana de 1846. Se enroló después con Santiago Vidaurri cuando proclamó en 1855 el Plan Restaurador de la Libertad contra Santa Anna. Sustituyó a Ignacio Zaragoza en la comandancia militar de Monterrey, cuando éste se va a la capital a hacer carrera en las armas y terminó combatiendo durante la invasión francesa.

Garza Ayala se tituló de abogado en 1859 y cuestionó el liderazgo de Vidaurri, sumándose al “movimiento de los congresistas”, siendo prisionero y condenado al paredón, Vidaurri lo indultó. Participó con los liberales en la guerra de Reforma, y durante la invasión francesa fue secretario particular de su amigo Ignacio Zaragoza, combatiendo en la batalla de Acultzingo y en la gloriosa Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862. Por cierto, en esa histórica gesta militar, fue el encargado de redactar el telegrama de informe al presidente Juárez, iniciando con la ahora famosa frase: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. En el Sitio de Puebla, al igual que muchos otros patriotas mexicanos, fue preso, pero también escapó de su cautiverio y se reincorporó a la lucha armada hasta ser nombrado General, aunque posteriormente fue de nuevo apresado y recluido en la Isla de Martinica, hasta que fue indultado. Buscó entrevistarse con Benito Juárez en Monterrey, y en 1864 fue nombrado comandante militar de la ciudad y jefe de la línea del Bravo.

Al triunfo de la República, Garza Ayala fue nombrado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León, y en noviembre de 1869, el Congreso del Estado lo hizo gobernador interino de Nuevo León, en lugar del gobernador Jerónimo Treviño hasta febrero de 1870. De nuevo gobernó al Estado en el año de 1872 cuando renunció el gobernante Genaro Garza García. Ante la muerte de Benito Juárez, Garza Ayala ordenó que los funcionarios públicos portaran un moño negro en la camisa en señal de luto. Tras un breve gobierno de Bernardo Reyes, Garza Ayala fue electo gobernador constitucional del Estado de 1887 a 1889, y dejó huella en su bienio estimulando a la inversión con la exención de impuestos, y le correspondió presidir los funerales en 1888 del prócer de la medicina, José Eleuterio González “Gonzalitos” .