23/09/2018
Editoriales

Linares no ha perdido sus valores humanos

Cuna de personajes políticos como Manuel Z. Gómez, Ignacio Morones Prieto, José S. Vivanco, Sócrates Rizzo García y otros tres gobernantes de apellido Benítez: Jesús María Benítez y Pinillos, Pedro Benítez Leal y José Benítez, Linares cuenta también con banqueros como Rodrigo Gómez, empresarios como Clemente Serna Martínez, escritores como Luis Leal e historiadores como Pablo Salce Arredondo.

Linares, Nuevo León, celebró este mes el 305 aniversario de su fundación. Fue fundada por don Sebastián de Villegas Cumplido, el 10 de abril de 1712. Su nombre original fue el de Villa de San Felipe de Linares.

Tanto por su antigüedad como por su ubicación estratégica --y por supuesto el empuje de sus habitantes- Linares se ha distinguido desde hace mucho tiempo como una de las ciudades más importantes en nuestro Estado.

Son varios los historiadores que han estudiado la historia de Linares. Mencionaremos a dos: en el pasado a don Pablo Salce Arredondo y en el presente a Armando Leal Ríos, con quien compartimos la educación primaria en la tierra de nuestra infancia: Los Herreras, Nuevo León.

Leal Ríos es el actual cronista de Linares. Además de haber fungido como secretario del Ayuntamiento y maestro de educación media, ha dedicado un buen tiempo a la investigación y ha publicado diversas obras. Una de ellas es "Linares: Ayer y hoy", que le fue editada por el Centro de Información de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Durante algún tiempo hubo dudas en cuanto a la fecha precisa de la fundación de Linares. En el libro de Armando queda establecido que fue el 10 de abril de 1712 cuando Sebastián de Villegas Cumplido hizo la fundación de la Villa de San Felipe de Linares.

El nombre le fue impuesto en honor de don Fernando de Alencastre, Noroña y Silva, duque de Linares, marqués de Valdefuentes y de Coubea, conde de Porto Alegre y trigésimo quinto virrey de la Nueva España.

El fundador es don Sebastián Sandoval y Villegas Cumplido, a quien generalmente se le llama Sebastián de Villegas Cumplido. Don Sebastián, quien era sargento mayor y radicaba en la misión de San Cristóbal de los Gualaguises, se desprende de dos propiedades suyas para que se funde San Felipe de Linares.

Las primeras familias que dieron origen a Linares se instalaron cerca del actual Hualahuises, en donde se encuentra la huerta de cítricos San Pablo, que fue el antiguo asiento de la Hacienda Señora Soledad, una de las dos propiedades que donó Villegas Cumplido.

El hecho histórico ha quedado registrado así: "D. Sebastián Sandoval Villegas Cumplido,, sargento mayor y capitán a guerra del Valle de San Cristóbal de los Hualahuises y avecinado en ella, en la visita que el 19 de noviembre de 1711, el gobernador del Nuevo Reino de León practicara a dicha misión, compareció ante él y le presentó un ocurso fechado el 2 de octubre de 1711, en el que le manifestaba que: sabiendo que su señoría ha venido en visita oficial para la reducción de indios a pueblos, y siendo leal vasallaje de Su Majestad, hace donación para una obra de ambas majestades, de su Hacienda Nuestra Señor de la Soledad de la que es legítimo dueño, por compra real hecha a doña María Varela por conducto de su operador don Francisco Sedeño, para que en esta hacienda se funde una Villa Real.

A este acto concurrió también su esposa, la Sra. Da. Anastacia Cantú de Villegas. Dicho testimonio histórico quedó signado por Sebastián Sandoval y Villegas Cumplido, Anastacia Cantú de Villegas, José Sánchez de Zamora, Marcos de Villanueva".

La donación fue aceptada por el gobernador Mier y Torre, quien autorizó que se abrieran los cimientos de las casas, pero advirtió que el permiso debería ser aprobado por el virrey duque Linares.

Las tierras de Linares son de las más fértiles que existen en el Estado.

El fundador ha sido objeto de numerosos homenajes en Linares. Existen escuelas, calles, y parques públicos con su nombre. También se erigió un monumento a su memoria. Israel Cavazos Garza relata en su Cedulario de Pobladores y Conquistadores de Nuevo León, que don Sebastián vivió en 1686, en el Valle del Pilón, hoy Montemorelos.

Desde ese lugar escribe al gobernador del Nuevo Reino de León y le informa que es "vecino y labrador en este valle del Pilón..., que teniendo como tengo en este valle una hacienda de labor considerable; y hallarme encargado de obligaciones por el nuevo estado de matrimonio que tomé con Anastacia Cantú, que primero fue mujer de Tomás de León, de quien le quedó una hija y mucha familia que es de mi cargo y sustento. y yo me hallo, como llevo referido con hacienda de labor y otras comodidades con que poder sustentar dichos indios( y darles vestuario y doctrina, como lo manda Su Majestad; y tengo méritos adquiridos de servicios que le he hecho, pues le consta a vuestra majestad que fui en su compañía a la jornada del descubrimiento de la mar, en busca del enemigo francés y además, a más, di un soldado armado a mi costa y con mis armas y caballos, y por los méritos que debo gozar de haber casado con la dicha Anastacia Cantú, descendiente de los primeros pobladores de este reino...".

Al agradecer la donación de los terrenos, el gobernador don Francisco Mier y Torre preguntó qué nombre se le daría al lugar, a lo que --según Arredondo- don Sebastián respondió:

"Queremos que florezca en nuestros lares una Villa Real, de área tamaña la más bella quizá de Nueva España llamada San Felipe de Linares. Con su nombre honraremos al Monarca nuestro Rey y Señor, Felipe V, y del Paternal Virrey, que nos gobierna en nombre de los dioses tutelares, y para que en su memoria sea eterna, llevará el nombre ilustre de LINARES. Y así queda constancia en la historia de cómo fue originalmente la fundación de la Villa Real San Felipe de Linares".

Han transcurrido 305 años de este singular acontecimiento. Linares es una bella ciudad que nos muestra con orgullo su catedral, sus verdes plazas, su boulevard y sus habitantes.

Hoy en día ofrece mayores oportunidades de educación superior a sus hijos y otorga facilidades para quien desee abrir nuevas empresas. Al mismo tempo conserva sus tradiciones. De sobra conocidos son Los Tamborileros de Linares y los Cadetes de Linares, que figuran entre nuestros mejores grupos de música regional. En alguna otra ocasión hablaremos de su cocina y de sus dulces.

En fin, como nos dijera el Cronista Armado Leal Ríos en alguna ocasión: Linares es bonito por donde se le quiera ver. Por sus casas, sus calles, su pasado y sobre todo por un pueblo que no ha perdido sus valores humanos de antes, de respeto a la familia, de cariño a los mayores y de amor a la humanidad.