12/Aug/2020
Editoriales

Tolstoi, y la Revolución Mexicana

El mundo está lleno de casualidades. Una de ellas es que León Tolstoi nació en agosto de 1828, y murió el 20 de noviembre de 1910, fecha en que estalla la Revolución Mexicana. Este enorme escritor ruso nació en una familia acomodada; su padre era Conde, a pesar de haber sido un jugador empedernido y perder buena parte de su patrimonio, ganó mucho dinero con su boda, pues su esposa heredó la fortuna de los Volkonski, familia propietaria de la hacienda Yasnaya Polyana, de 4 mil acres y 800 siervos, lugar donde nació León Tolstoi. El futuro escritor, para los 20 años ya había heredado la hacienda, pero también el mismo vicio de su padre, por lo que en un juego de póker perdió la hermosa casa de la hacienda mencionada con 42 habitaciones, teniendo que mudarse a otra casa, dentro de la misma propiedad, pero pequeña.

León se alistó en el ejército zarista para la Guerra de Crimea, al tiempo que escribía una trilogía llamada “Infancia, Adolescencia y Juventud”. León postulaba que en la vida como en el arte, lo único realmente necesario es decir la verdad. Su esposa se llamaba Sonia, con quien reñía seguido. Tolstoi trabajó mucho en su obra maestra: “La Guerra y la Paz”, que trata de cinco familias que vivieron la invasión napoleónica en Rusia, elaborando una metáfora de la vida como algo predestinado, y que nadie puede vivir realmente a menos de que se imagine que posee el libre albedrío. Analizó psicológicamente la conducta y la matriz social, convirtiéndose en el más destacado exponente de la literatura universal moderna, por un buen tiempo. Tolstoi escribía todos los días; mal terminaba una obra cuando ya estaba trabajando en otra, así terminó en 1877 “Ana Karenina”, una preciosa novela que contrapone la crisis de la familia con la búsqueda del amor. El escritor consideraba a Ana Karenina su “ópera magna”, y decía ufanno: yo lo dije todo en Ana Karenina.

Para 1889, Tolstoi ya era muy famoso lo que le hizo sentirse como si fuera un auténtico poeta moralizante, lo que le llevó a vivir una crisis familiar porque se obsesionó con las filosofías chinas, y llegó a comentar en su casa que donaría toda su fortuna a las instituciones de caridad. Sin embargo, en 1884 entregó toda su herencia a su esposa Sonia, incluyendo los derechos de autor de sus obras. En 1886 escribió la notable novela La muerte de Iván Ilitch, y cambió su forma de vida para transformarse en asceta itinerante, retornando a su casa brevemente sólo para realizar otro gran peregrinaje. En noviembre de 1910, Tolstoi abandonó su casa y emprendió su último viaje que terminaría en la estación de ferrocarril de Astapovo, donde enfermó de pulmonía y murió el 20 de noviembre de 1910, a los 82 años. Lo triste de esta historia es que su esposa Sonia declaró años después de su muerte: Yo viví con León por cuarenta y ocho años, y nunca supe qué clase de hombre era en realidad. Desde luego que León Tolstoi nada tuvo que ver con México, pero la casualidad es que murió el mismo día en que inició la revolución mexicana: el 20 de noviembre de 1910.