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Desde la prensa inglesa, igual que Salinas, Calderón llama a defender "el orden liberal" contra Trump

Compara a Trump con los gobiernos de izquierda de Sudamérica

Al igual que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el ex presidente Felipe Calderón utiliza una plataforma británica, para atacar las políticas del presidente norteamericano Donald Trump y para hacer una defensa a ultranza del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y de los "valores liberales". El ex presidente Salinas utilizó hace un par de semanas, el Blog de The London School of Economics para tratar de refutar lo escrito por el también ex presidente Ernesto Zedillo quien había escrito unos días antes en The Washington Post que el Presidente Trump "asesinará el TLCAN" y que, por lo tanto, era mejor reconocer el hecho y buscar otras alternativas pero manteniendo el libre comercio en lugar de entrar en un largo proceso de "ajustes" al TLCAN mediante negociaciones.

Salinas señala lo contrario diciendo que el TLCAN debe defenderse y mantenerse o en todo caso "modernizarse". Sin embargo, el ex presidente Felipe Calderón va mas allá utiliza al diario británico The Financial Times para intentar ridiculizar al presidente norteamericano y pone el TLCN y al libre comercio como parte de "nuestros valores" occidentales que "debemos defender" y acusa a Trump de atentar contra todo lo que es el orden occidental expresado en instituciones como "la OTAN o la ONU". A continuación el texto íntegro del artículo de Calderón:

Felipe Calderón

A unos días de tomar la presidencia, las decisiones de Donald Trump han abierto varios frentes y

han confirmado nuestros temores: no sólo es una amenaza para el comercio internacional y el crecimiento global, sino también para el orden internacional, el medio ambiente, las minorías religiosas y raciales, la OTAN, la ONU y un largo etcétera.

Desafortunadamente, el Presidente Trump ha mostrado un interés especial en golpear

abusivamente a México, sabiendo que existe una enorme asimetría entre nuestros países.

Mientras siga creyendo que "todas las naciones" han estado aprovechándose de Estados Unidos, la actitud del señor Trump hacia México – amenazando, insultando, intentando humillar- puede estar marcando un patrón potencial. ¿Cómo deben reaccionar otros países?

El señor Trump ha dicho que el Tratado de Libre Comercio es injusto porque hay un déficit comercial para Estados Unidos. La acusación es absurda y revela una falta de comprensión de los conceptos básicos de la macroeconomía.

Este tema proteccionista es reminiscente de los peores regímenes demagógicos en Latinoamérica y de sus fracasos. El señor Trump ignora qué tan provechoso ha sido el TLCAN para los Estados Unidos y para toda la región de Norteamérica.

De hecho, las economías de México y de Estados Unidos son complementarias. Esto ha llevado a la conformación de cadenas productivas altamente integradas: 1,500 millones de dólares cruzan la frontera diariamente. México es el segundo comprador más grande de bienes estadounidenses con casi 250 mil millones de dólares en 2015 -más del doble que China y aproximadamente lo mismo que todo Estados Unidos, incluyendo Reino Unido. Las exportaciones estadounidenses a México – que han crecido en promedio 7 por ciento por año mantienen de manera directa un millón 100 mil trabajos en aquel país, y en total 6 millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio bilateral. Cuarenta por ciento del valor de los bienes finales exportados de México a Estados Unidos se agrega en aquel país. Esta integración es precisamente la razón de que Norteamérica sea una de las regiones más dinámicas en el mundo. El TLCAN ha sido un generador de crecimiento en ambos lados de la frontera: sabotear la economía de México no puede contribuir al desarrollo regional. Además, entre más trabajos destruya en México el señor Trump, más inmigrantes atraerá. El presidente de Estados Unidos está marginando a un vecino que quiere a aquel país. Construir un muro entre dos países que son vecinos, socios y supuestos aliados es, en sí mismo, un acto hostil.

Por décadas, hemos aprendido que tales ideas son costosas e inútiles. Más de mil kilómetros de barreras han sido construidas ya, y existen grandes obstáculos técnicos, ambientales y legales para finalizar la valla. Además, la inmigración neta de trabajadores mexicanos a Estados Unidos cayó a cero en 2010 y es actualmente negativa. Obviamente, nadie quiere pagar por tal proyecto. Por lo tanto el señor Trump salió con la ridícula propuesta de que México debería hacerlo. Todo el pueblo Mexicano (y un gran número de estadounidenses) se rehúsan a aceptar esa idea sin sentido.

¿En qué lugar del mundo y bajo qué ley es aceptable, que si tu vecino construye algo en su terreno, tú tienes que pagar? México no se va a dejar. Debemos defendernos legalmente, diplomáticamente, económicamente y políticamente.

Hay herramientas legales en la ley internacional, en el TLCAN y en la Organización Mundial de

Comercio y bajo las propias leyes de Estados Unidos, que México puede usar para defenderse.

Parte de la grandeza de Estados Unidos reside en el Estado de derecho. Actualmente sus jueces están demostrando lo que esto significa -incluso para el individuo más poderoso de la nación.

Además, en Estados Unidos cientos de compañías de automóviles, de venta al menudeo, agrícolas y otras exportadoras se están organizando para oponerse a las tarifas de importación y a las restricciones comerciales con México, pues estas medidas elevarían los precios para los consumidores estadunidenses y eliminarían la posibilidad de los productores de aquel país para competir globalmente.

El resultado probable de renegociar el TLCAN sería muy negativo para México. Por eso, no debería haber renegociación. Pero si México es forzado a negociar, debe poner en la mesa la relación bilateral completa – esto es, seguridad, lucha contra el crimen organizado y tráfico de drogas, migración de tránsito y cooperación en inteligencia.

El equipo del Presidente Trump debe entender que Estados Unidos no puede dar a México por hecho. No se pueden dar el lujo de perder a su vecino del sur, un aliado vital en muchos aspectos para Estados Unidos. La cooperación internacional es esencial.

Además del muro sin sentido y su financiamiento hay mucho más en juego. Los cimientos sobre los que está construida nuestra civilización moderna están en riesgo: libertad, respeto entre naciones, Estado de derecho, democracia, libre comercio y libertad económica, todos esenciales para dinamizar el crecimiento económico.

México resistirá, pero necesita apoyo y solidaridad en su defensa de los valores liberales. Estos están siendo desafiados por el político más poderoso en el planeta.