17/Nov/2019
Editoriales

La inteligencia artificial puede conocer si vas a dejar tu trabajo

Los grandes avances tecnológicos de la última década han revolucionado los diferentes ámbitos de la vida, afectando desde nuestros hábitos diarios en nuestra vida personal y profesional hasta nuestra economía, política y cultura.
  Según, Jesús Gómez, director del área del Servicio de Mentoring en Cerem International Business School, en este nuevo paradigma, la tecnología se coloca en el centro del proceso productivo, llevando la eficiencia a límites hasta ahora desconocidos. Los nuevos sistemas y herramientas de trabajo permiten un gran avance en la automatización de tareas y su integración en el mercado, a todos los niveles, traerá consigo un importante rediseño del mundo profesional tal y como hoy lo conocemos.
 Al igual que la Inteligencia Artificial aplicada a los departamentos de Recursos Humanos es capaz de predecir qué candidatos tendrán más posibilidades de éxito tras analizar automáticamente sus currículum vitae u hojas de vida, también podrá predecir qué empleados planean renunciar a su puesto de trabajo.
 En este último caso se trata de programas de desgaste predictivo, donde se analizan datos derivados de diversos elementos, tales como el uso global del teléfono y el correo electrónico, el nivel de interacción en las redes sociales, el cumplimiento del horario, el número de reclamaciones y propuestas de resolución. Todo esto se puede corroborar para perfeccionar el modelo a través de las entrevistas de salida que tienen lugar cuando un empleado deja su puesto.
 El noble objetivo de esta predicción es diseñar acciones para apoyar a los jefes de los empleados en riesgo de abandonar el trabajo, generando así programas de retención que permitan estimular el desarrollo profesional del empleado en la organización, bien sea en el mismo departamento o en otra función.
  Algunos estudios de los últimos años señalan que el aburrimiento es uno de los motivos principales por los que un gran número de personas cambian de trabajo. Cada vez son más frecuentes los casos en que las personas sacrifican parte del salario en búsqueda de retos que generen nuevas experiencias y les hagan sentirse plenos realizando otras tareas en entornos diferentes. 
 Para evitar caer en esa preocupante monotonía profesional la tecnología puede ser uno de los mayores remedios contra el aburrimiento de los empleados. Al aplicar la IA en aquellos procesos que suponen rutinas tediosas automatizamos tareas que no sólo liberan a las personas del aburrimiento, sino que también les regalan un tiempo valioso para realizar otras tareas nuevas, que les proporcionen aprendizaje y en las que puedan desarrollar su creatividad.
 Por otro lado, también se puede conocer de forma automatizada el grado de productividad de cada persona y sus capacidades y habilidades para responder a diferentes situaciones a través del tiempo. De hecho, la eficiencia, ha pasado de ser un desafío para convertirse en una exigencia.
 Por eso ahora, la demanda de talento se orienta hacia el perfil de los “knowmad”, que se caracterizan por ser nómadas del conocimiento, innovadores, flexibles, interdisciplinares, permanentemente conectados y muy activos y generosos en el nuevo escenario de aprendizaje universal y colaborativo.
 En resumen, la tecnología está contribuyendo a hacer más fácil el día a día, tanto a las empresas (permitiendo un crecimiento mayor y más rápido), como a los trabajadores (que son más eficientes y productivos) y como a los profesionales del área de Recursos Humanos (que son capaces de gestionar y elaborar mejores estrategias de captación de talento). 
  Para concluir hay que tener en cuenta que la transformación digital también obliga a afrontar nuevos retos y desafíos, especialmente en cuanto al cambio de actitudes, la inteligencia emocional y la adquisición y mejora de nuevas competencias tales como el liderazgo y trabajo en red, la orientación al cliente y la comunicación en entornos digitales, el aprendizaje continuo en el puesto y en internet, la gestión de la información y la incertidumbre y, por supuesto, la toma de decisiones.