21/07/2019
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

 

Marzo 25 de 1825: se instala la Suprema Corte de Justicia de la Nación, terminando de integrar los tres poderes que regirían el destino de la naciente República mexicana. Se trata del Poder Judicial, luego de que en la Colonia al ser un régimen absolutista, la justicia era monopolio del rey, representado en la Nueva España por el Virrey y los gobernadores. El Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, del 31 de enero de 1824, da inicio a la vida jurídica y política de nuestro país, dando origen a la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada el 4 de octubre anterior.

  José María Morelos y Pavón había adelantado esta figura de la SCJN en 1814, con la instalación del Supremo Tribunal de Justicia que alcanzó a instalarse en algunas ciudades de la Nueva España. Morelos lo instaló en Ario, Michoacán, por ser territorio que él dominaba militarmente en ese tiempo. Aunque desde luego que, formalmente, nunca entró en funciones, pues no había condiciones para hacerlo.  Hoy día, nadie puede imaginar a nuestro país sin la existencia del Poder Judicial, pues el equilibrio entre los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, es lo que hace viable la democracia. Por ello es preocupante saber que, para la integración de la Suprema Corte, se diga que hay interferencia del Ejecutivo en los nombramientos de los ministros.