23/09/2018
Editoriales

Entrecurules 11 09 18

"Mientras haya hombres que poseen y hombres que nada tienen, el bienestar y la libertad serán un sueño, continuarán existiendo tan solo como una bella ilusión jamás realizada", dijo Ricardo Flores Magón al pronunciar un discurso un 19 de septiembre de 1915.

 Y añadió que la Revolución no debe ser el medio de que se valgan los malvados para encumbrarse, sino el movimiento justiciero que de muerte a la miseria y la tiranía, cosas que no mueren eligiendo gobernantes, sino acabando con el llamado derecho de propiedad privada.

 Entre sus confinamientos en la cárcel, a que lo redujo la dictadura que combatía, organizó el Partido Liberal Mexicano y publicó varios periódicos de oposición, entre ellos El Demócrata, Regeneración, El Hijo del Ahuizote, El Biznieto del Ahuizote y Revolución.

 Fue asesinado dentro de la prisión norteamericana de Leavenworth, la madrugada del 21 de noviembre de 1922.

 El derecho a la propiedad privada, sostenía Flores Magón, es la causa de todos los males que sufre la humanidad.

 "No hay que buscar el origen de nuestros males en otra cosa, pues por el derecho a la propiedad privada hay gobiernos y hay sacerdotes. El gobierno es el encargado de ver que los ricos no sean despojados por los pobres, y los sacerdotes no tienen otra misión que infundir en los pechos proletarios la paciencia, la resignación y el temor a Dios, para que no piensen jamás en rebelarse contra sus tiranos y explotadores.

 Para Flores Magón, fundador del Partido Liberal Mexicano, dijo que ese organismo comprende que la libertad y el bienestar son imposibles, mientras existan el capital, la autoridad y el clero, y a la muerte de esos tres monstruos o de ese monstruo de tres cabezas, tienden todos sus esfuerzos, y a la propaganda y a la acción de los miembros de ese partido se debe el hecho de que no hay un gobierno estable en México, esto es, que no se fortalezca una nueva tiranía.

 "No queremos ricos, no queremos gobernantes ni sacerdotes; no queremos bribones que exploten la fuerza de los trabajadores; no queremos bandidos que sostengan con la ley esos bribones, ni malvados que en nombre de cualquier religión hagan del pobre un cordero que se deje devorar de los lobos sin resistencia y sin protesta”.

 "Aquellos de vosotros que queráis conocer a fondo porque lucha el Partido Liberal Mexicano, no tenéis que hacer otra cosa que leer el manifiesto del 23 de septiembre de 1911, promulgado por la junta organizadora del partido”.

Este discurso está en el libro la Oratoria en México de Moisés Ochoa Campos.