21/09/2018
Editoriales

Entrecurules 17 06 18

La visión electoral futurista de Álvaro Obregón, ex presidente de México, quien antes de su muerte dijo las siguientes palabras que están más vigentes que nunca.

 "El candidato que tenga fuerza política bastante para obtener la victoria por medio del sufragio, no va a ser tan torpe ni tan criminal para transtocar el orden y ensangrentar al País, para llegar a un puesto que por medios legales y honestos puede tener a su alcance. La violencia sólo podrán aconsejarla los que no cuentan con la opinión pública".

 Obregón, nacido en una aldea, tuvo esa visión futurista y tuvo una mente universal, abierta a las inquietudes.

 Y según biógrafos, Obregón era alto y blanco, ojos claros, apariencia robusta y frente despejada, como lo describe Rafael Corrales Ayala, orador destacado, campeón internacional de oratoria en 1948.

 Obregón fue estadista porque supo organizar un gobierno tendiente a devolverle a las instituciones el prestigio que ellas deben tener por encima de los hombres que las sirven.

 Y Obregón fue caudillo porque en un momento revolucionario de suprema debilidad para las instituciones nuevas, tuvo la fortuna de tener la suficiente descarga emotiva y el de autoridad necesario, para incorporar a su propia persona la confianza que en épocas normales el pueblo deriva de las instituciones.