19/Sep/2019
Editoriales

Las plazas de Monterrey. Plaza de San Caralampio

 

 

Ya hemos recorrido una buena parte de las plazas de Monterrey. Hoy corresponde el turno a dos que ya desaparecieron: La Plaza de San Caralampio y la Plaza Cuauhtémoc. La primera era un bello espacio público ubicado en las cercanías de la Capilla dedicada a ese Santo de la Iglesia Católica. Un paraje natural que corría a la vega de los escurrimientos del Ojo de Agua del Roble, aunque su ubicación exacta no está clara.

Algunos autores, como el maestro Israel Cavazos, Isidro Vizcaya, y Edmundo Derbez sostienen que la Capilla de San Caralampio estaba en la esquina sureste de la citada cuadra, es decir en el cruce de 15 de Mayo y Guerrero. Con respeto, difiero de esto (coincido más con la opinión de Enrique Tovar y Esquivel y Adriana Garza Luna), pues de ser cierto, quedaría en la contraesquina de la Plaza del Roble. Creo que esta Capilla estuvo a la mitad de la cuadra –al sur- con frente a Guerrero en la acera oriente.

 

Despejando dudas en la ubicación de la Plaza de San Caralampio

Esto se deduce de un documento de compra-venta del año 1835 que demuestra que un predio equis colindaba por el norte con la Capilla, mismo que Antonia Lolla y su hijo Dionisio Muñoz vendieron a Blas José de la Garza cuyo frente estaba por la calle de la Alameda que hoy se llama 15 de mayo:

 

“A donde viene su frente, por el norte con capilla de San Caralampio, por el oriente con solar de Don Ramón Garza y por el Poniente la calle del puente de Morelos”

 

Lo que sí está documentado es cuándo inició la construcción de la Capilla de San Caralampio, que fue en 1829. En cuanto a su ubicación todos coincidimos en que estaban –la Capilla y la Plaza- en la manzana circundada por:

1.- La calle sin nombre que a fines del Siglo XVIII, el gobernador de Simón de Herrera y Leyva abrió para comunicar la Capilla del Roble con el núcleo de la población y que llamaban de la Alameda. Luego tuvo simultáneamente dos nombres desde el inicio de la Ciudad al poniente hasta la hoy calle de Galeana, calle Santa Lucía; y de Galeana a las Tenerías, Calle de Montemayor; hoy 15 de mayo.

2.- La calle del Puente de Morelos, luego de San Caralampio, hoy calle de Guerrero, donde estaba el frente de la Capilla.

3.-Una calle sin nombre que luego tendría varios nombres simultáneos según el tramo del que se tratara. De la calle del Camposanto (hoy Venustiano Carranza) a la del Colegio Civil se llamaba Calle de Bravo; de Colegio Civil a la calle del Puente Nuevo (hoy Zuazua) se llamaba Concordia; y de la calle Puente Nuevo a la calle de Tenerías (casi similar al trazo actual de Florencio Antillón) Calle de Mina, que hoy es 5 de Mayo. Y 4.- Calle llamada actualmente Galeana.

 

¿Quién era San Caralampio?

San Caralampio fue un Obispo asiático y mártir del siglo II. Era un Santo muy recurrido en esa época considerado el patrono contra las pestes, nombre genérico que se le daba a las enfermedades epidémicas, precisamente como las que azotaron a la ciudad de Monterrey: viruela en 1798; malaria o paludismo 1802,1815, 1825; y la fiebre amarilla en 1802.

Esta creencia propició que en 1829, la piedad de un particular llamado Francisco León Gómez le llevara a donar el terreno, y otros fieles consiguieran donativos para edificar una pequeña Capilla en donde pedir que no llegasen nuevas pestes a la Ciudad. La construcción se realizó atrás de un paraje natural que estaba sobre la acera sur de la Calle 15 de Mayo paralela al escurrimiento del Ojo de Agua del Roble; entre las actuales calles de Guerrero y Emilio Carranza (antes Puebla).

 

Las dimensiones de la Plaza San Caralampio

La plaza de San Caralampio, como ya dijimos, era pequeña pues ocupaba menos de la mitad norte de las dos manzanas siguientes:

1.- Al norte por la calle Santa Lucía (hoy 15 de mayo), al oriente Galeana, al sur Allende (calle que también tenía dos nombres simultáneos: de la calle del Hospital, donde nacía, hasta la del Teatro [hoy Escobedo] tenía el nombre del ilustre insurgente Ignacio Allende, y de la calle del Teatro hasta el Río Santa Catarina (Calle del Aguacate), y Guerrero al poniente.

2.- Al Norte la Calle Diego de Montemayor (hoy 15 de Mayo), al oriente la de Puebla (hoy Emilio Carranza) al sur, Allende y al Poniente Galeana. (Hoy esas dos enormes manzanas son cuatro, pues ahora existe la calle Juan Ignacio Ramón que las corta de oriente a poniente)

Una característica de este lugar es que ambas manzanas enteras podían ser: una hermosa arboleda, o un insalubre pantano. Esto porque por ellas escurrían tanto las aguas del Ojo de Agua del Roble como las del Río Santa Lucía.

La Plaza de San Caralampio era un lugar de descanso con aguas limpias a donde los reineros acudían a pasar los domingos, sobre todo después de la Misa en la Capilla del Roble y cuando la Plaza del Roble estaba ocupada con ferias o fiestas. Esta Plaza de San Caralampio estaba libre y fresca ente los árboles y las aguas corrientes.

 

Acaban los invasores norteamericanos con la Capilla de San Caralampio

Sin embargo, la Capilla fue saqueada por los soldados norteamericanos en la invasión de 1846 a 1848 quedando inservible, sólo el óleo de San Caralampio fue resguardado en el templo del Roble.

Pero la Plaza de San Caralampio siguió siendo un paseo popular. En 1860 cambió su fisonomía cuando, en el actual cruce de las calles de Guerrero y 15 de Mayo, se construyó el Puente Guerrero para continuar la vialidad por encima del Ojo de Agua.

Portada: "Diciembre de 1860. Correspondencia con la Secretaría de Gobierno".

10.- Informe relativo a la construcción de un puente en la calle de S. Caralampio que conduce del Roble a la Ciudad. Dirigido al Alcalde 1º. de Monterrey por Manuel G. Rejón”. 

 

Este puente nos muestra cómo existía la costumbre de que algunas obras de infraestructura tenían un nombre propio. La calle se llamaba de San Caralampio pero el puente se llamaba Guerrero y otro puente más al sur sobre la misma calle Caralampio se llamaba Puente Morelos; con el tiempo desapareció el puente Guerrero y la capilla de San Caralampio y la calle fue llamada en todo su trazo: Guerrero.

 

Desaparece Gonzalitos a la Plaza San Caralampio

Sin embargo, las necesidades de la gran Ciudad en crecimiento forzaron a la desaparición de La Plaza San Caralampio. Las obras sanitarias emergentes realizadas por el gobernador José Eleuterio González “Gonzalitos” incluyeron la canalización de las acequias de esa parte de Monterrey, utilizando esos espacios para el desagüe y evitar así los dañinos charcos que generaban mosquitos y las consecuentes insalubres aguas sucias.

 

Fuentes de La Plaza de San Caralampio

David Alberto Cossío, obras completas Adalberto Arturo Madero Quiroga, comp. Congreso del Estado de Nuevo León, 2000.

Santiago Roel, Nuevo León Apuntes Históricos, Castillo, 1980

Eduardo Cázares Puente, La guerra México-angloamericana en Monterrey y sus repercusiones en la Región, UANL

Archivo de Monterrey 

Protocolos vol. 38 exp. 107 f.  188; vol 38, exp. 107 f. 188

 

 

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La Plaza Cuauhtémoc 

Esta plaza fue producto indirecto de un programa federal que instituyó el Presidente Porfirio Díaz. Se buscaba que, a nivel internacional, se conociera el glorioso pasado del México prehispánico, difundiendo su legado autóctono. Así se restauró la pirámide de Xochicalco en Miacatlán, Morelos, el primer proyecto arqueológico de México y se promovió la memoria de los héroes indígenas como Cuauhtémoc, Xicoténcatl y Cuitláhuac.

Se acostumbraba que lo hecho por Don Porfirio, en automático se replicaba en los Estados, por lo que en el nuestro, el gobernador Bernardo Reyes construyó, a fines de la década de los ochenta del siglo XIX, una Plaza en honor a Cuauhtémoc, el último de los tlatoanis del Imperio Azteca.


La Plaza Cuauhtémoc estaba en una Súper manzana


Dicha Plaza era gigantesca, ubicada en una Súper manzana, que delimitaban las calles de Matamoros al sur, la calle del Hospital (hoy Cuauhtémoc) al oriente, Santa Lucía (hoy 15 de Mayo) al norte, y Rayón al poniente. Sobre la acera de Santa Lucía (15 de Mayo) estaba y está aún la Iglesia de San José, así como el Hospital González, ubicado por la calle del Hospital, y la Escuela de Medicina.

En la esquina Sureste había un pequeño baldío donde se pusieron jardineras, unas bancas y se le bautizó como Plaza Cuauhtémoc. En el año 1889 se realizaron arreglos en esa plaza para recordar la heroica defensa de la ciudad de Tenochtitlan liderada por Cuauhtémoc.

“19 de Agosto de 1889. Eduardo García (…) a iniciativa del Sr. Olivo, se acordó inaugurarse con la solemnidad que fuera posible las mejoras materiales de la Plaza Cuauhtémoc el 21 del actual”. 

La plaza Cuauhtémoc quedó tan bien arreglada que un Regidor propuso que se le instalaran –y así se hizo- unos faroles a expensas del Gobernador.

“9 de Septiembre de 1889. Presidencia del Señor Garza (…) El Señor Olivo inició que en virtud de haberse tomado algún empeño en el embellecimiento de la Plaza Cuauhtémoc, era necesario que se mandaran colocar allí siquiera unos cuatro faroles, que podía conseguir prestados la comisión del ramo. Ligeramente discutido, y habiendo informado la Comisión que la misma iniciativa la había hecho el Ciudadano Gobernador, quedó autorizado para mandarlo construir”. 


En el año1892 se instalaron nuevas bancas que habían estado en la Alameda Porfirio Díaz -hoy Mariano Escobedo- luego ser pintadas:



“1o. de agosto de 1892. Lorenzo Sepúlveda (…) se colocaron en la Plaza Cuauhtémoc 20 bancas de las que existían en la Alameda, las que fueron debidamente reparadas en cuanto la pintura,…” 


Pasado el tiempo, y avanzada la urbanización de la Ciudad, en el año de 1910, con la inauguración de la Calzada Unión y la ampliación de la calle Juan Ignacio Ramón, la Súper manzana donde estaba la plaza Cuauhtémoc se dividió en cuatro.

Sólo que pronto estalló la Revolución provocando el abandono de muchos lugares públicos, entre ellos, esta Plaza Cuauhtémoc. Y para la década de los años veinte del siglo pasado, la Calle del Hospital tomó por nombre el de Avenida Cuauhtémoc.

Un lustro después de la división del predio, en 1915, se colocaron en la Plaza Cuauhtémoc más luminarias para hacer posible que se dieran conciertos nocturnos.

“6 de septiembre de 1915 C. Alcalde Primero (…) el C. Concejal Fernández se presentó un presupuesto por valor de ochenta y cinco pesos, noventa centavos, que importará la ampliación del servicio de alumbrado en la Plaza Cuauhtémoc, ampliación que se ha solicitado en vista de que las autoridades militares han acordado que una banda dé audiciones semanariamente en dicha plaza, los miércoles”.

En esta plaza Cuauhtémoc abundaban los vendedores de botanas y refrescos que tenían por clientes a los estudiantes de medicina, a los enfermos del hospital González, a los parientes que iban a visitarlos, y a los paseantes que la recorrían.


Se muda el Hospital y la Escuela de Medicina y queda abandonada 

la Plaza Cuauhtémoc


Con la mudanza de la Escuela de medicina y el Hospital González, la plaza cayó en el abandono, y los terrenos de la antigua manzana fueron entregados a la Federación para la construcción del hospital de Zona número 21, y al Estado, el espacio donde estaba la plaza Cuauhtémoc ahora está el edificio del ISSSTELEON.

Sin embargo, en 1962 hubo una nueva Plaza Cuauhtémoc, ahora en la cuchilla formada por las avenidas de Pino Suárez y Cuauhtémoc entre las avenidas de Colón y Calzada Victoria, donde se montó una estatua de Cuauhtémoc esculpida por Francisco Zúñiga. Con el inconveniente de que pronto la Plaza se convirtió en un tianguis y la estatua sujeta al vandalismo.

La plaza Cuauhtémoc se convirtió en un mercado de comerciantes fijos y semi fijos. Por la noche abundan los mariachis y pululan algunas damas alegres, digamos. En 2012 la estatua de Cuauhtémoc fue trasladada a una rotonda en el cruce de Constitución y Cuauhtémoc, frente al edificio del Poder Judicial.

 

 

FUENTES

 

La Plaza Cuauhtémoc 

Seonaid Valiant, Ornamental Nationalism: Archeology and Antiquities in Mexico, 1876-1911

Archivo de Monterrey. Actas de Cabildo de: 19 de agosto de 1889, 9 de septiembre de 1889, 1 de agosto de 1,892, 6 de septiembre de 1915,