25/04/2018
Editoriales

Nuestra Estructura Social

Acaba de salir en "El Norte" un artículo de David Noel Ramírez que es difícil de superar en cuanto a señalar qué es lo que deberíamos hacer para "convertirnos en un buen socio potencial para cualquier país", marcando el siguiente camino a seguir: 1) Que impere el Estado de Derecho; 2) Que erradiquemos la corrupción impune; 3) Que nuestro gobierno "se vuelva" eficiente, ético y austero y 4) Que todos ejerzamos una ciudadanía auténtica y responsable.

Vamos a tratar de visualizar a posibilidad de lograr estos objetivos, examinando algunas particularidades de la estructura social que nuestra historia nos ha dado: Desde el punto de vista racial y cultural, nuestra población se divide así: 34 millones de indios, de los cuales unos 10 millones viven en sus propias comunidades y unos 24 millones están integrados con el resto de la población, 67 millones de mestizos y 16 millones de criollos ¿Esto ha generado una discriminación racial? No como tal, pero ha provocado tantas y tan fuertes discriminaciones sociales y una cierta falta de solidaridad regional, las cuales hacen muy difícil convocar a llevar a cabo esfuerzos colectivos, por la larga tradición de desconfianza de unos por otros, que mucho ha prevalecido y que ha dividido a la sociedad en pequeños grupos, centrados en la propia familia y en amistades cercanas, esquema que sólo ocasional y parcialmente ha sido superado.

Esta falta de solidaridad, que ha impedido el trato público justo y responsable, ha causado que tengamos un nivel de vida de sólo unos 10,000 dólares al año por habitante, comparable al de resto de toda Latinoamérica, pero muy inferior a los 50,000 dólares del resto de Norteamérica, los 40,000 de Europa Occidental, comparable a los de Rusia y Turquía, algo superior a los del Mundo Árabe, bastante mayor que el de China y mucho mayor que el de la India y los de África Tropical.

Esta heterogeneidad de nuestro pueblo nunca la hemos ni siquiera intentado superar a la hora de "Constituirnos" políticamente, después de nuestros grandes conflictos internos, sino que los vencedores se han limitado a convocar a élites intelectuales que les fueran afines, a que redactaran lo que, en realidad, han sido no verdaderas "constituciones", sino "proyectos de nación": Después de la Independencia, en 1824, los masones del rito yorkino copiaron el federalismo de los EUA; Luego del Grito de Ayutla, los liberales de 1857 copiaron el laicismo de la República Francesa, que causó la Guerra de Reforma y luego la Intervención, y después de la Revolución, en 1917, las facciones carrancista y obregonista propusieron un "proyecto de nación" socializante, para ser manejado por la Vanguardia, sino del "proletariado", sí de un Partido del "pueblo mexicano" que ellos querían que hubiera.

Así que de los cuatro tramos del camino a seguir que propone David Noel Ramírez, el más urgente es el número 4) Que todos ejerzamos una ciudadanía auténtica y responsable: El que quiera comprobar lo difícil que es convocar hasta a gentes de clase acomodada y, se supone, con buena educación, nada más que intente convocar a los residentes de su propia colonia para que apoyen algún logro comunal.

Sin embargo, no hay que desanimarse: Afortunadamente sí hay, también, mucha gente dispuesta a batallar, o cuando menos cooperar, en aras del bien común: El problema es localizarlos, unirlos y organizarse en una forma tal que se puedan obtener resultados importantes en el manejo de los asuntos públicos, primero en asuntos pequeños, pero luego uniéndose con otras asociaciones, para ir aumentando cada vez más el alcance de la actividad ciudadana.-

Atte.- JVG.-15-02-17