07/Jul/2020
Editoriales

Los takumis mexicanos

En Japón existen algunas personas consideradas súper expertas en cierta tarea manual, a los que se les conoce como takumi. Son una clase de artesanos muy importante, pues la presencia de robots hacen que se ocupe poco la mano de obra artesanal. Pero los hay, por ejemplo, Toyota emplea a algunos takumi para crear cierto tipo de tornillos a mano. Pareciera mentira, pero el relevo generacional de los takumi ha puesto en crisis a algunas marcas niponas. 

En Kumano, un pueblo pequeño cercano a Hiroshima, están varias fábricas de pinceles de maquillaje que le maquilan a marcas extranjeras de belleza femenina, las mejores de occidente. Desde que se llega a Kumano hay un enorme cartel de bienvenida que tiene una mascota con un gran pincel, pues todo el pueblo se dedica a lo mismo. Existen edificios de fábricas de pinceles, en donde hay muchas personas haciendo una sola tarea, que va desde dar color al palo de los pinceles, hasta empacarlos, pero no se ve quienes colocan los pelos en la cabeza de los pinceles. Cada fábrica tiene a un takumi que elige los pelos para los pinceles, usa tijeras y peines y mueven sus manos y dedos en forma por demás exageradamente rápido para que su importante tarea rinda y no detenga la fabricación en serie. Estas personas trabajan aparte y son tan hábiles que para fotografiarlas trabajando, se ocupan las altas velocidades del obturador de la cámara, porque las manos fluyen en comunión con las herramientas y pelos que deben ordenar. En nuestro país no les llamamos así, pero hay artesanos que son el secreto de algunos productos y negocios, sobre todo los artesanales. Quienes esculpen los molcajetes de piedra, los cocineros que preparan ciertos tipos de tacos, los destiladores del tequila, y otros personajes que son insustituibles en su oficio, que lo heredan solo a sus hijos para continuar la tradición. Son los takumis mexicanos.