22/Sep/2020
Editoriales

La lucha por la Independencia en Monterrey

Para responder a la pregunta de por qué en el Nuevo Reino de León hubo tan poca acción en la Guerra de Independencia, y a qué se debe que no se apoyara a sus principales líderes tal como se hiciera en otras provincias, debemos considerar algunos conceptos. Los principales detonantes del movimiento insurgente en Nueva España fueron dos: El primero, ideológico, alimentado por las ideas ilustradas y el republicanismo; y el segundo, la discriminación que sufrían los criollos (ilustrados) y les impedía acceder a posiciones de poder.

 

Sin embargo, estos fenómenos no estaban presentes en Monterrey. Los centros de cultura e ilustración estaban lejos. En Ciudad de México se encontraban: la Real y Pontificia Universidad de México, el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, el Real y Antiguo Colegio de San Idelfonso; en Yucatán, la Real y Pontificia Universidad de Mérida; en Guadalajara, la Universidad de Guadalajara; en Pátzcuaro, el Real Colegio de San Nicolás Obispo. Mientras en Monterrey todo se reducía al Seminario y a las escuelas de primeras letras y de oficios.

 

Los ideólogos de la Independencia Nacional, incluido el padre Hidalgo, -doctorado en el Colegio de San Nicolás-, José María Luis Mora, en la Real y Pontificia Universidad de México; y Andrés Quintan Roo en la Universidad de México, estudiaron en centros de cultura donde circulaban libros que impulsaban teorías políticas modernas de Rousseau, Voltaire y Montesquieu.

 

Los ideólogos locales comofray Servando yRamos Arizpe, doctorados en el Colegio de Porta Coeli de la Ciudad de México y la Universidad de Guadalajara respectivamente, realizaron su labor independentista fuera del noreste novohispano. Y el segundo detonante, el de la exclusión de los criollos en los asuntos de gobierno, tampoco lastimaba a la sociedad local.

 

Para nombrar al corregidor de la Ciudad de México, especie de alcalde de la Capital virreinal y tercera autoridad después del virrey y la Audiencia de México, el rey elegía a un peninsular de alta posición social. Pero acá en el Nuevo Reino de León desde que el gobernador Martín de Zavala, de 1625 a 1664, era un criollo nacido en Pánuco, Zacatecas, se alternaban criollos y peninsulares. Así fue gobernador de 1883 a 1884 Alonso de León “El Mozo” nacido en Cadereyta. Tampoco había discriminación en la alcaldía de Monterrey. José de Treviño, alcalde en 1614, era criollo nacido en Ciudad de México, y Nicolás Ochoa de Ejalde, varias veces alcalde desde 1660 era criollo nacido en Monterrey.

 

La alta sociedad reinera no se identificaba con los reclamos insurgentes.

 

Cierto es que hubo aquí algunos episodios de la gesta independentista, pero en general los inconformes no eran reineros que, de alguna manera, estaban conformes con el sistema monárquico que había imperado por 214 años desde la fundación de Monterrey hasta el grito de Dolores.

 

Las excepciones fueron cuando, en 1811, vino Mariano Jiménez a convencer al gobernador Manuel de Santa María y al comandante de las milicias de Nuevo Reino de León, Juan Ignacio Ramón para que se sumaran al bando insurgente, y lo consiguió pues se incorporaron a la Guerra de Independencia yéndose de la Ciudad. Además, hubo un enfrentamiento en García, otro en Salinas Victoria y una escaramuza en Monterrey. 

 

La lealtad del Cabildo a la Corona española

Pero durante todo el proceso de la Guerra de Independencia, de 1810 a 1821 el Cabildo de Monterrey permaneció leal a la corona española, como se lee en las siguientes actas, el alcalde era José Antonio de la Garza y Guerra:

 

“29 de noviembre de 1810. el Cabildo de Monterrey decide tomar el dinero producto de los impuestos al tabaco para “resguardar las gargantas (pasos en las montañas) correspondientes al terreno de esta provincia... único conducto por donde podrían introducirse los enemigos”. Los enemigos eran las tropas en fuga de Hidalgo y Allende que habían sido vencidas en el Puente de Calderón cerca de Guadalajara y que huían a Tejas.

 

El 21 de marzo de 1811, Hidalgo, Allende y otros líderes insurgentes fueron capturados en Coahuila. Ante esto, el Cabildo de Monterrey levanta la alerta y reitera su unión al monarca español en sesión de 1° de abril de 1811, el alcalde era Bernardo Ussel y Guimbarda:

 

"Muchos de estos enemigos (insurgentes)... considerando la prisión de sus cabecillas y del ejército que mandaban en Monclova los ha de haber acobardado en términos de emprender más bien la fuga que en acometer a conservar lo conquistado; declarando ser la ocasión más oportuna para sacudir el yugo del gobierno intruso y de reorganizar nuestro antiguo legítimo gobierno sujeto al superior de Nueva España"

 

Festejan la caída de José María Morelos y el regreso del rey Fernando VII

El 4 de diciembre de 1815 el Cabildo presidido por José Antonio de la Garza y Guerra, alcalde Segundo, el alcalde primero era Froylán de Mier y Noriega (hermano de Fray Servando Teresa de Mier) acuerdan:

 

"Resolver sobre la asistencia a la Santa Iglesia Catedral, el día ocho inmediato con respecto a lo acaecido en la misa de acción de gracias (…) por la noticia de la prisión del cabecilla Morelos" además se realizó una "ceremonia acostumbrada de paz" es decir una fiesta popular.

 

La siguiente acta pone de manifiesto el rechazo del Cabildo de Monterrey no sólo a la insurrección sino a la Constitución de Cádiz y además celebra el regreso de Fernando VII y del Absolutismo. Esta acta está firmada inusualmente por todo el Cabildo pues como se enviaría copia al Rey, supongo que todos querían aparecer:

 

"2 de octubre de 1815... en las Casas Consistoriales en cabildo pleno, previa sitación, en virtud de haberse publicado el día de ayer al superior bando del Excelentísimo señor Virrey, de este reino, de 24 de mayo del corriente año, (…) cumplimiento del árticulo 7 (…)habiéndose leido el referido bando y enterados de su contenido, todos de común acuerdo, y con las mas expresivas demostraciones de amor, fidelidad y reconocimiento a nuestro amado y legítimo soberano, el Sr. Dn. Fernando 7o., dijeron: Que jamás se ha dado ni podido dar poder alguno a los cabecillas de los rebeldes para que representaren los derechos de ésta fidelísima ciudad y provincia, que siempre ha visto con el mayor horror la más inícua y nunca hórridarebelión, como la que ha experimentado este reino, cuya destrucción está mirando con el más amargo dolor; y cree únicamente, felíz bajo el legítimo gobierno de nuestro soberano, cuya obediencia y conservación de sus derechos imprescriptibles ha visto siempre como lo más sagrado de sus obligaciones y que ha sabido sotener, sellando con la sangre de sus fieles moradores y habitantes; que así lo ha jurado y protestado; y ahora lo ejecuta del modo mas solemne, para desmentir las suposiciones y asertos sedíciosos de los traidores en su llama de Congreso Mexicano, pues tiene acreditado a la faz del mundo su honrado modo de proceder, que comprueba, cuando en medio de los mayores peligros, y temores de sufrir los mas enormes perjuicios por los rebeldes, estando ellos no en distancia considerable, tuvo la mayor satisfacción de levantar la gloriosa voz de VIVA NUESTRO CATOLICO MONARCA Y EL GOBIERNO LEGITIMO, instalando (…) en esta ciudad y providencia una Junta Patriótica, que tomó, como lo hizo, las riendas en el gobierno abandonado por el que lo obtenía en propiedad, la cual mereció en todas sus operaciones la aprobación del Excelentísimo señor Virrey inmediato anterior y del actual como General del Ejército de Operación; sin que en la entrada que por la insuperable fuerza que traían; hizo el traidor Jiménez, se observara como fué público y notorio la mas leve adhesión a su faccioso y rídiculo partido; ni aun en la gente de baja esfera; confirmando por último sus verdaderos sentimientos de amor y fidelidad al soberano, con la gloriosa acción que sostuvo la memorable noche del tres de julio de mil ochocientos trece, que fué atacada por los rebeldes; que supo repeler a costa de su sangre; cuyos hechos se ha creído de necesidad referirlos para desvanecer las imposturas subersivas de los enemigos de Dios, del Rey y de la Patria; concluyendo con decir que no ha reconocido ni reconocerá jamás, esta ciudad y provincia, aunque sea derramando la última gota de su sangre, otro gobierno, que el legítimo, bajo el auspicio de Nuestro Católico Monarca el Señor Don Fernando 7o. ( Q.D.G. ) por muchos años para la felicidad de su reinos. (…) se asiente y consigne esta Acta Capitular, como monumento de su fidelidad; remitiéndose testimonio de ella por duplicado al Excelentísimo Sr. Virrey, (…) protestándole que llegando a noticia de este Ayuntamiento cualesquiera papeles sediciosos, practicará inmediatamente lo prevenido; así como lo hizo en los primeros días que resonó en esta Capital la prodigiosa restitución al trono, de nuestro augusto monarca, con los que recibió anónimos en contra de su soberanía, que le remitió a Su Excelencia y tiene la satisfacción de que llegarán a sus manos, como consta de su superior oficio de 5 de enero último; manifestándolo este Ayuntamiento el mayor reconocimiento y gratitud por la justa y necesaria proscripción que impelió el celo, y notoria lealtad de Su Excelencia, para destruir y aniquilar con ella unos libelos perniciosos, tanto para confirmar en su inícua perseverancia a los rebeldes y traidores, como para seducir la incauta ignorancia de los miserables. Así lo acordaron, mandaron y firmaron. 

José Froylán de Mier Noriega, Bernardo Ussel y Guimbarda, Pedro de Llano, José Nicanor Martínez, José Leonardo Guerra, José Lorenzo de la Garza, José Ignacio Martínez, José Lorenzo González, Francisco Bruno Barrera, José Urbano de la Garza. 

Pedro Morales 

Escribano del Ayuntamiento"

 

Contra Mina y fray Servando

Ante el desembarco de Francisco Javier Mina y de fray Servando Teresa de Mier a Galveston, el Cabildo acuerda:

 

"que en atención a las circunstancias del día, y especialmente la de hallarse amenazada las provincias por los enemigos del rey, y de la patria con la más que se han [insinuado] se hable hoy mismo al señor comandante General sobre que se suspendan las fiestas de la colocación del pirámide que seria acordado este Ayuntamiento y publicado fuese en el día veinte y siete del próximo abril"

 

Es claro que durante toda la lucha insurgente el Cabildo de Monterrey fue leal a la corona española, tal vez porque ni las ideas liberales ni la modificación del sistema social atraían a la sociedad. Sin embargo, el Plan de Iguala promulgado por Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero y otros insurgentes, liberaba a la nación del dominio español.

 

Este Plan de Iguala fue aprobado en muchas poblaciones de la moribunda colonia como Veracruz, Michoacán, El Bajío y las que se resistieron a sumarse a él fueron sometidas con violencia, como sucedió en Puebla, por el general Miguel Negrete o en Pachuca sitiada y vencida por Nicolás Bravo.

 

Arredondo patalea hasta el final, pero termina proclamando el Plan de Iguala

Mientras tanto en Monterrey, que era el cuartel general de las Provincias Internas de Oriente con Joaquín de Arredondo, militar leal a la corona, decidió en junio de 1821 concentrar todas las fuerzas militares de las provincias en Monterrey, y para ello requería los recursos de la Caja Real de Saltillo, cuyo tesorero se negó a entregar.

 

Arredondo envió a Nicolás del Moral a aprehender al tesorero saltillense y traerse los recursos, sin embargo, en el camino, Del Moral también se unió al Plan de Iguala. Así que, abandonado con sus causas realistas, Arredondo convocó a los vecinos y autoridades de Monterrey, el 3 de julio de 1821 a una junta para proclamar el Plan de Iguala, y así sucedió. 

 

Comunicó a los pueblos de su jurisdicción su adhesión al Plan de Iguala y reclamó el mando de la región, pero fue rechazado por saltillenses y vecinos de otros pueblos. Por tanto, Arredondo entregó el mando a Gaspar López, jefe insurgente que se aproximaba a la ciudad, y se refugió en La Habana donde continuó con su lealtad al Rey.

 

Monterrey apoyó al realista Arredondo hasta el último momento

El Cabildo de Monterrey, hasta el último momento, apoyó a Arredondo como jefe de la región, sin embargo, se conformó con la opinión de la Villa de Saltillo.

 

"5 de Julio de 1821… en Cabildo Extraordinario los Señores don Francisco de Paula Mier Noriega, Alcalde Segundo Constitucional y Presidente en turno, por enfermedad del primer nombrado: Regidores don José Antonio de la Garza Saldívar, don José Antonio Rodríguez, don José María González, don Rafael de la Garza, don Nicolás de la Garza y Guerra, don Juan Bautista de Arispe, don Julián de Llano, don José María Peña, y Síndicos Procuradores don Apolinar de Mazmela y don Manuel Dávila (…) las providencias (…) para aquietar los ánimos y uniformar el sistema de Gobierno en virtud de lo ocurrido en la Villa del Saltillo sobre no querer reconocer, ni ella ni el Batallón de Fijo de Veracruz, al Señor Comandante General Brigadier don Joaquín de Arredondo según el oficio que al comunicarles Su Señoría el juramento prestado en esta Capital por la Independencia del Imperio Mexicano le pasaron de ella y manifestó en Junta General que mandó celebrar con el objeto de renunciar el mando: supuestas igualmente las resultas que de esto podrán originarse (...) ponga término a estas desavenencias nada conformes al Plan Publicado y Jurado en Yguala"

 

Paradójicamente luego de que en año de 1813 se había celebrado una misa de acción de gracias por la captura del generalísimo José María Morelos y Pavón que culminaría en su ejecución, el Cabildo acuerda acudir a otra misa, ahora por las almas de los muertos en la Guerra de Independencia:

 

"5 de noviembre de 1821, primero de la Independencia… en Cabildo Ordinario (…) Presidente don Matías de Llano, Alcalde Primero Constitucional de esta Ciudad y su jurisdicción, don Francisco de Paula Mier Noriega, segundo nombrado: Regidores don José Antonio de la Garza Saldívar, don José Antonio Rodríguez, don José María González, don Nicolás de la Garza y Guerra, don Miguel de la Garza, don Julián de Llano, don Pedro Cleto de Ayala, don José María de la Peña, don Francisco Pérez Maldonado, don Francisco González Hidalgo; y Síndico Procurador menos antiguo don Manuel Dávila, se recibió un oficio del Ilustrísimo y Venerable Cabildo Eclesiástico sobre el cumplimiento del decreto de la Soberana Junta Provisional Gubernativa comunicado a la Regencia y dirigido por el Excelentísimo Señor Secretario de Estado y (ilegible) Eclesiásticos para que se cante una misa solemne en sufragio de las almas de los que han fallecido en la lucha de nuestra Gloriosa Independencia (…) que para el día señalado asista a la función este Cuerpo en forma a la misa que refiere el citado oficio..."

 

Se jura finalmente, la Independencia en Monterrey

Podría ser que las ideas de independencia y libertad hubieran permeado por fin al Cabildo de Monterrey o porque se quisiera evitar un trago amargo como el de Puebla y Pachuca, el 18 de noviembre de 1821 se Juró la Independencia en Monterrey con toda la pompa que describe la siguiente acta:

 

"18 de noviembre de 1821, primero de nuestra Yndependencia… el Señor Comandante General y Gefe Superior Politico interino de estas Provincias Teniente coronel Don Gaspar Lopez, que precidió el Muy Ylustre ayuntamiento de esta Capital, las Diputaciones de la Excelentísima Junta Provincial, y Venerable cabildo Excelentísimo que compusieron la primera el Señor doctor Don José Leon Lobo Guerrero Canonigo Dociosesal de esta Santa Yglesia Catedral Provcior y vicario Capitular de este obispado, Don Ambrocio Maria de Aldasoro, y Secretario Licenciado Don Rafael de Llano; la Segunda el Señor doctor Don José Bernardino Cantú Dignidad de Tesorero de la misma Santa Yglesia Don Pedro de Hombre Canonigo,y Secretario Don José Antonio de la Garza, (…) con el objeto de proceder al Juramento solemne, y Proclamacion de la Yndependencia del Ymperio Mexicano con arreglo á loque previene la Soberana Junta Provisional Gubernativa en Decreto de 6 de Octubre ultimo comunicado por Su Alteza Serenísima la Regencia del Ymperio al Señor Comandante General, y Gefe Superior Politico, ycirculada á esta Corporacion en orden de 3 del presente: reunidos igualmente todos los vecinos Republicanos, oficialidad del Batallon de Voluntarios de la Patria, del de Ynfanteria lixera de Queretaro y de los dos Cuerpos de Caballeria, y demás que guarnecen esta capital (…) que circundaba la Plaza principal, y en especial las puestas y ventaxas de dicha Sala, todos como expectadores del mas Solemne, y deseado acto (…) con un Repique General y Musica (…); y cuando las Salas (…) adornadas con entapisado de Damasco, (…) igualmente vestida con una Efigie de Jesucristo en medio de ella, (…) se dió principio á la lectura de la Acta de la Soberana Junta del Ymperio declaratoria de su Yndependencia, el Plan de Yguala y el tratado de cordoba (…) el Articulo 3° del So-berano Decreto citado: (…) manifestando su entusiasmo con las áclamaciones y vivas que son consiguientes y al instante se dieron las descargas de estilo por la Artilleria y compañias de Granaderos de los Voluntarios de la Patria; le acompañó la Musica y repique General de Campanas (…) habiendo dejado en su casa al Señor Comandante General. (…) se trasladó el Ayuntamiento (…) á la Santa Yglesia Catedral en donde le esperaba el Ylustrísimo Venerable Señor Presidente y Cabildo, y habiendo recibido la Bandera de las armas del Ymperio que -portaba el Señor alcalde primero Don Matías de Llano, se procedió al acto religioso de la Bendicion; (…) Seguian Dos Danzas alegoricamente vestidas por los vecinos de esta ciudad y Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe jurisdiccion de la misma: en Seguida marchaban la Ynfanteria de Voluntarios de la Patria (…) Colocada en el tablado muy bien adornado al efecto, la Bandera del Ymperio (…) anunciando el acto de la proclamacion, que bax la formula, y terminos con que se juraban antes a los Reyes, la verificó el Señor alcalde primero Don Matias de Llano (…) el Señor comandante General (…)tomó la voz para tributar los Justos vivas, a Nuestra Santa Religion, al Ymperio y union, que -son las tres garantias que sostienen Nuestra gloriosa Yndependencia; (…) en cuyo intermedio el Señor Comandante General, ayuntamiento y Diputaciones exparcieron bastante cantidad de dinero, habiendo concluido con dar al Publico las tres fuentes de Plata que dispuso la ciudad con este objeto. (…) y se concluyó con aplausos y vivas, correspondientes al Ymperio, á la Soberana Junta Excelentisima y Generalisimo Almirante. (…) comenzó la diversión en la Plaza Publica (…) los Juegos artificiales estubieron muy lucidos (…) una prueba inconstastable de su reconocimiento, acreditandolo mas y mas por el orden, tranquilidad, y honrado con que siempre se ha conducido. (…) el presbítero Francisco Rafael Antonio -Gamboa, se encargó por la Ciudad (…) el Ylustrisimo Venerable cabildo Eclesiástico (…) concluido el Juramento y Proclamacion de la Yndependencia de este Ymperio en debido cumplimiento delo resuelto por la Soberana Junta Provisional Gubernativa en el citado Decreto acordaron se ponga todo por Acta para perpetua constancia y memoria de un acto tan interesante á la Nacion (…) Asi lo acordaron y firmaron el Señor Presidente, ayuntamiento y Diputaciones conmigo el infrascripto Secretario.

Mathias de LlanoDon Jose Leon LoboAmbrosio Maria de AldasoroJose Rafael de LlanoSecretario de la Diputacion ProvincialDon Jose Bernardino CantuPedro de Hombre Jose Antonio de la GarzaSecretario del cabildo EclesiásticoPedro Jose MoralesSecretario".

 

Dos días después, el Cabildo de Monterrey da cuenta de las festividades realizadas por la Independencia que incluyeron toros, bailes y refrescos:

 

"20 de noviembre de 1821. (…) para la mayor solemnidad del Juramento y Proclamacion de la Yndependencia del Ymperio se hicieren todas aquellas demostraciones que previamente tenia acordadas con el propio objeto. (…)continuó el Regocijo por medio del carro triunfal (…) lo guiaba una Escolta de la Milicia Nacional local de Ynfanteria (…) iban decentemente adornados siendo la mayor prueba de su fidelidad el ninguno desorden (…) terminó con la lluvia. Al siguiente dia Lunes comenzaron las corridas de toros que hubo toda la Semana para lo que contribuyó Voluntariamente el Vecindario, (…) para demostrar nuestro reconocimiento y gratitud al gobierno Ymperial que se ha instalado para perpetuar Nuestra deseada y adquirida libertad..."

 

En estas actas de Cabildo de entre 1810 y 1821 denotan no sólo actitudes diferentes, sino contrarias. Al principio, el Cabildo regiomontano repudiaba a los insurgentes apoyando con todo al sistema absolutista, tal vez por los privilegios que sus miembros y el resto de la élite tenían o tal vez porque las razones de la Independencia no aplicaban en Monterrey. 

 

No tenemos documentos que expliquen este viraje de ciento ochenta grados a la política local. Podríamos especular que el cambio de opinión fue motivado por fuerzas exógenas provenientes de otras partes del virreinato, pero lo cierto es que nuestra Ciudad un día se sumó al proyecto del Imperio Mexicano y luego al de la Federación para formar, como lo es hasta la fecha, parte importante de la vida del México independiente.

 

Fuentes:

Michael P. Costeloe, La Primera República Federal, FCE, 1996

José María Luis Mora, México y sus revoluciones, FCE,1986

Vicente Riva Palacio, Juan de Dios Arias y otros, México a través de los Siglos, Editorial Cumbres 1983

Lucas Alamán, Historia de México, Jus 1990

Actas de Cabildo de: 29 de noviembre de 1810, 1 de abril de 1811; 4 de diciembre de 1815; 2 de octubre de 1815; 20 de marzo de 1817; 5 de julio de 1821, 5 de noviembre de 1821, 18 de noviembre de 1821, 20 de noviembre de 1821.