Nacional

El proteccionismo económico un rompimiento con al neo liberalismo de la era Bush- Obama

Washington.- Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo ha sufragado los costos.

Washington floreció – pero el pueblo no se benefició de esa riqueza.

Los polí­ticos prosperaron – pero los empleos desaparecieron, y las fábricas cerraron.

El sistema se protegió a sí­ mismo, pero no protegió a los ciudadanos de nuestro paí­s

Sus victorias no han sido las victorias de ustedes; sus triunfos no han sido los triunfos de ustedes; y mientras ellos celebraban en la capital de nuestra nación, las familias que luchan en todo nuestro paí­s tení­an muy poco que celebrar.

Los estadounidenses quieren grandes escuelas para sus hijos, vecindarios seguros para sus familias, y buenos empleos para sí­ mismos.

í‰stas son las demandas justas y razonables del público honesto.

Pero para muchos de nuestros ciudadanos, existe una realidad diferente: Las madres y los niños atrapados en la pobreza en nuestras zonas urbanas; fábricas oxidadas esparcidas como lápidas por todo el paisaje de nuestra nación; un sistema de educación con mucho dinero, pero que priva de conocimientos a nuestros jóvenes y hermosos estudiantes; y la delincuencia, las pandillas y las drogas que han robado demasiadas vidas y le han robado a nuestro paí­s tanto potencial desaprovechado.

Esta masacre estadounidense termina aquí­ y ahora.

Una por una, las fábricas cerraron y abandonaron nuestras costas, sin siquiera pensar en los millones de trabajadores estadounidenses que dejaron atrás.

La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y luego redistribuida en todo el mundo.

Pero ese es el pasado. Y ahora estamos mirando sólo hacia el futuro.

Traeremos de vuelta nuestros empleos. Traeremos de vuelta nuestras fronteras. Traeremos de vuelta nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños.

Construiremos nuevas carreteras y autopistas, puentes y túneles, aeropuertos y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación.

Nuestro pueblo ya no necesitará el bienestar social porque tendrá empleos – reconstruyendo nuestro paí­s con manos estadounidenses y trabajadores estadounidenses.

Seguiremos dos reglas sencillas: Comprar productos estadounidenses y contratar trabajadores estadounidenses.

Que nadie les diga que no se puede lograr. Ningún desafí­o es demasiado grande para el corazón, la lucha y el espí­ritu de Estados Unidos.

No fracasaremos. Nuestro paí­s crecerá y prosperará nuevamente.

Nos encontramos en el nacimiento de un nuevo milenio, listos para revelar los misterios del espacio, para liberar el planeta de las miserias de la enfermedad, y para encauzar las energí­as, las industrias y las tecnologí­as del mañana.

Un nuevo orgullo nacional conmoverá nuestras almas, levantará nuestras aspiraciones, y sanará nuestras divisiones.