12/Aug/2020
Editoriales

Un poeta de cabeza

El poeta francés Prosper Jolyot de Crebillon (1674 – 1762) era realmente excéntrico. Cuando escribía sus célebres tragedias patéticas, debía tener siempre unos cuervos junto a él. Siendo joven murió su padre y Prosper enfrentó graves problemas económicos, pues nunca le dio por organizarse en materia económica. Después se convirtió en misántropo y como era de esperarse, su esposa lo abandonó, así como sus amigos de la infancia. Prosper se convirtió en una especie de ermitaño, que vivía solo en un granero entre animales. Y sólo veía a su hijo, quien se impresionaba cuando veía a su padre que fumaba y componía parado de cabeza, unas estupendas novelas. Así le hacía también con sus famosas tragedias que componía de memoria y sólo al final escribía.