17/01/2018
Editoriales

Enero 1 de 1891: nace en Linares, José Benítez, quien sería abogado, diplomático, político y gobernador interino en tres ocasiones.

Enero 1 de 1891: nace en Linares, José Benítez, quien sería abogado, diplomático, político y gobernador interino en tres ocasiones. José Benítez Martínez, hijo de Francisco Benítez y Adelaida Martínez, perenece al linaje de los Benítez, familia que ha tenido a varios de sus miembros al frente de la gubernatura del estado.

Nieto del gobernador Jesús María Benítez y Pinillos, y sobrino del gobernador Pedro Benítez Leal. Estudia leyes en la Universidad Nacional de México donde se titula de abogado en 1923, yéndose luego a Heidelberg, Alemania donde se doctoró en derecho internacional, dado que desde que era estudianate, en 1916, laboraba de auxiliar en la legación Austria – Hungría.

Así se inicia en el servicio exterior y en 1919 es el encargado de los negocios mexicanos en Viena, así como en varios países de centroamérica. Posteriormente, en 1924, es designado en ese mismo puesto en la ciudad de Washington, donde adquiere renombre en el medio político por su talante ejecutivo y eficaz para desahogar asuntos del país con Estados Unidos. Regresa a México a impartir cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria y como jurado en los exámenes de diplomáticos.

Su vida se desarrollaba exitosamente en la cudad de México, hasta que el general Aarón Sáenz Garza es gobernador del estado, quien lo nombra secretario general de gobierno. Debido al perfil de Sáenz de un político de altos vuelos en el nivel nacional, le toca ser gobernador interino durante algunas encomiendas mayores de carácter federal que hubo de atender don Aarón. Así fue gobernador interino de marzo 27 de 1928 a agosto 14 de ese año.

Luego, regresó a la gubernatura interina en noviembre 6 de 1928 hasta marzo 25 de 1929. Posteriormente, fue otra vez gobernador interino cuando Aarón Sáenz fue secretario de educación pública a nivel federal, de febrero 3 de 1930 hasta la conclusión del periodo en octubre 4 de 1930. Es evidente que José Benítez fue un buen gobernante, pues en la vida pública es dfícil repetir en ese tipo de sitiales si no se cuenta con un buen desempeño. Finalmente, don José Benítez parte a su inevitable cita estado en Monterrey, el 2 de octubre de 1954.