26/04/2018
Editoriales

Ecuador, punto de inflexión en Sudamérica

El triunfo de Lenín Moreno en Ecuador significa un punto de inflexión política en Sudamérica en tanto que el fin de los avances de las "revoluciones de colores" o "golpes judiciales" contra los gobiernos disidentes de Washington y con estrecha cooperación económica, científica y tecnológica con China y Rusia. Lo que habían venido siendo una serie de derrotas para esos gobiernos como lo fueron la del candidato apoyado por la entonces presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, Daniel Scioli, y posteriormente, la destitución de Dilma Rousseff presidente de Brasil, más las intentonas de derrocar por la vía de una autentica insurrección de derecha al presidente venezolano Nicolás Maduro, parece haberse detenido.

Ahora un gobierno como el de Rafael Correa, aliado político de los gobiernos de Kircher y Reuseff en su momento y todos ellos aliados del grupo de países del BRICS, ha obtenido una victoria electoral y el próximo presidente de Ecuador será un miembro del mismos movimiento del Rafael Correa; Alianza País.

Obviamente este triunfo se debe a las grandes capacidades de liderazgo de Correa y a que identifico la naturaleza del movimiento neo conservador de su país encabezado por el candidato derrotado Guillermo Lazo. Sin embargo, también cuenta el que hay una situación nueva en Washington. Ya no está el presidente Barack Obama, el líder y principal promotor de los golpes por la vía de "revoluciones de colores" como las que dio en Ucrania, en Libia, en Egipto y en otros países. Ahora el gobierno de Donald Trump, alguien que ha prometido no involucrar a su país en derrocar gobiernos en otros países. Una prueba de esto es el hecho de que hoy lunes mismo, el nuevo presidente de la OEA, el boliviano Diego Pary, suspendió una reunión que se proponía iniciar el proceso de expulsión de Venezuela de ese organismo. Fue México el que protestó por esta medida que le da un respiro al gobierno de Caracas y ante la cual el gobierno de Trump no dijo nada. Como lo dijo antes el embajador de Washington ante la OEA: Estados Unidos no está interesado en expulsar a Venezuela.