23/07/2018
Editoriales

Cultura de NL en entrevistas

El actual Secretario de Extensión y Cultura de la UANL, José Celso Garza Acuña es uno de los periodistas culturales que ha participado y lo sigue haciendo en la prensa mexicana. Nacido en l97l, egresado del área de Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Pepe es autor del libro, que lleva por título "Tierra de cabritos", el cual comentaremos hoy.

Para sus amigos, es motivo de orgullo que los textos de José Garza se hayan incluido en la Colección "Periodismo Cultural" y figuren al lado de los de otros periodistas de la Capital de la República. Hizo bien el CONACULTA –ahora Secretaría de Cultura-- en recordar que México somos todos, no sólo los habitantes de la Capital de la República.

Conozco a José Garza desde hace varios años. Desde antes de que se iniciara en el periodismo, ya tenía noticias de él. Es hijo del historiador Celso Garza Guajardo. Después lo vimos en El Nacional, más tarde en El Porvenir y posteriormente en El Norte. Siempre ha sido el mismo. Serio, discreto, respetuoso y modesto. Tan modesto que al publicar este libro le pide disculpas, tolerancia y comprensión al periodismo y a los lectores, ante la posibilidad de algún error.

Cuando alguien escribe un libro, lo que busca es compartir sus escritos, sus experiencias con los demás. Son en total 28 los textos incluidos en las páginas de este libro que está dividido en cuatro capítulos: "Voces del reino", "Encuentro con el arte", "Memoria del sol" y "Atando cabos". Difícil de conseguir en estos días, este libro merece una reedición.

Siguiendo a Manuel Blanco, José Garza nos dice que el periodismo está entre las patas de la literatura. Es un género literario que requiere ser desarrollado como tal, sin olvidar su vocación de informar y enjuiciar los hechos de interés.

Quienes hemos visto en acción a José Garza, sabemos cómo es. En forma tranquila se acerca, suavemente entabla el dialogo, se gana la confianza del entrevistado y al más cauto lo hace hablar hasta por los codos. En ocasiones, hasta él mismo se alarma de lo que ha conseguido y tiene que intervenir para calmar los ánimos.

En la entrevista que publica del pintor Gerardo Cantú, José Garza le pide textualmente que "no se enoje". Sin embargo, ya para entonces Cantú le había manifestado que van cuatro o cinco gobernadores a los que les solicita que establezcan una labor artística de acuerdo a las necesidades de Monterrey.

Para entonces, también, ya le había dicho que no existen excelentes galerías oficiales en la ciudad. Luego habría de agregar, refiriéndose al MARCO, que desea que "esos espacios sean verdaderamente estimulantes para los artistas locales y para toda la sociedad: que no sean sectarios".

Cuando José Garza le recomienda a Gerardo Cantú que no se enoje, pareciera que le hubiese dicho lo contrario, ya que éste sigue adelante y al referirse a sus colegas, afirma que la mayoría están produciendo obras para vender y agrega: "Yo no sé si está difícil la situación o les gustan mucho los centavos".

ENCONTRARSE

A SÍ MISMO

En el calor de la plática, José le arranca al entrevistado estas frases: "Si bien el artista se tiene que superar, lo importante es que se encuentre a sí mismo: el creador tiene que ver hacia su interior para lograr un lenguaje propio...Seamos buenos, malos o regulares, siempre jugaremos un papel. Nuestras obras son como un acontecimiento: somos cronistas de nuestro tiempo. Pero en la actualidad como que hemos caído en formas muy anónimas. Siempre hemos vivido en situaciones difíciles. Nunca hay dinero para hacer pintura. Mis esperanzas están concentradas en trabajar para hacer mejor a los regiomontanos a través del arte".

Hasta aquí lo relativo a Gerardo Cantú.

En seguida le toca el turno al Cronista de la Ciudad, el maestro Israel Cavazos Garza, hombre dedicado a escudriñar documentos empolvados y papeles arrugados y amarillentos, con el fin de encontrar verdades. Cavazos Garza es un destacado historiador –el principal en el noreste mexicano-- que ha dedicado poco más de medio siglo a la investigación de la historia regional y ha conseguido revelarnos la identidad del Cronista Anónimo, entre otros descubrimientos.

EL VALOR DEL

PASADO

El periodista lleva al entrevistado por los caminos de la historia y de la crónica, de la verdad y de la ficción, de la necesidad de convertir lo aburrido en agradable y del valor del pasado para el presente, para llegar a interesantes conclusiones como son la necesidad de estudiar más y conocer a fondo la historia, así como la especialización de los historiadores

El periodista ha dejado para el final dos temas. Uno es la opinión del maestro Cavazos Garza sobre la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística –de la cual un día tuvo que salir--, a lo cual el Cronista simplemente responde que "prefiere no hablar al respecto" y el otro es "el caso concreto de la acusación de robo del Acta de la Fundación de Monterrey".

"--Si, ya sé --responde el historiador. Creo que eso se debió a una situación de ignorancia, porque la gente sensata sabía perfectamente que el Acta no existe... Entonces, argumentar que el documento se sustrajo, pues resulta ignorancia tendenciosa a destruir a alguien que, por fortuna, recibió en esos momentos reconocimientos".

EL ARTE Y LA

TOLERANCIA

Son numerosos los temas que se abordan en el libro. La entrevista con el dramaturgo Hernán Galindo se titula "El arte necesita tolerancia" y en ella habla de la necesidad de promover más y mejor teatro, de nuevas obras, del teatro infantil, de volver a los clásicos, pero con una visión moderna y con nuevas maneras de expresión escénica.

A don Raúl Rangel Frías le dedica un capítulo y lo llama "Caballero del pensamiento", recordando junto a él a don Alfonso Reyes.

También nos habla de las obsesiones del poeta Horacio Salazar Ortiz y su trabajo prolongado. Después se refiere a "lo novedoso" de Gloria Trevi y sus desdoblamientos, una joven que alimenta sus palabras y sus canciones con la vida. Que le interesa estar informada, que piensa que la mujer no es ni más buena ni más mala por mostrar su cuerpo, que se califica como una chava normal, regiomontana con muchos ideales, cualidades y defectos, y que ha soñado con ser Presidente.

"México --dice la Trevi-- es un país hermoso pero mal aprovechado. México es un país bonito, pero lo hemos maltratado mucho, con contaminación, hambre y tierras mal distribuidas y mal aprovechadas".

EL PRINCIPIO

DEL CAMBIO

El Libro incluye 28 textos publicados por José en las secciones culturales de EL Nacional, El Porvenir, El Norte y Reforma, de 1991 a 1995. Por las páginas del libro desfilan interesantes declaraciones de Israel Cavazos Garza, Octavio Paz, Gerardo Cantú, Julio Galán, Gloria Trevi, Leonora Carrington, Néstor Quiñones, Efrén y Sylvia Ordóñez, Aureliano Tapia Méndez. También hay algunos textos dedicados a Raúl Rangel Frías, El Niño Fidencio y las Lecciones de la Historia.

A Octavio Paz le arranca una interesante opinión. Con sus palabras hemos de concluir en esta ocasión: "He observado a Monterrey --dice Paz... Me parece que aquí hay un principio del cambio mucho más fuerte que en el centro y en el sur... Pienso que en Monterrey hay un espíritu del cambio, no sólo en torno a la iniciativa económica, sino también en la parte cultural. El principio del cambio está aquí".