20/Jan/2020
Editoriales

¿Qué crees que pasó?

Diciembre 10 de 1838: Renuncian a su cargo todos los miembros del gabinete presidencial. Para sustituirlos, el presidente Anastacio Bustamante nombró ministro de relaciones exteriores a Manuel Gómez Pedraza, a Juan Rodríguez Puebla como ministro del interior, a José de la Cortina como ministro de hacienda, y Benito Quijano, ministro de guerra. Eran tiempos difíciles para nuestro país, porque desde el 16 de abril, Francia había roto las relaciones con México, según anunció el almirante Charles Louis Joseph Bazoche, quien estaba al mando de la escuadra francesa instalada en el puerto de Veracruz que tomaron bajo su control por siete meses. Posteriormente llegaron la fragata francesa Iphigenie y los bergantines Voltigeur y Dupetit-Thouars, debido a que se iniciaba la “Guerra de los Pasteles”. En julio el presidente de la República recibió autorización del Congreso para recaudar cuatro millones de pesos para atender las demandas del delicado momento. Y el problema francés no era el único, pues brotaban por todas partes conflictos derivados del sistema político centralista que había impulsado López de Santa Anna, al grado de que en septiembre anterior Bustamante ordenó encarcelar a Valentín Gómez Farías, Ignacio Basadre, Francisco Modesto Olaguíbel, José María Alpuche, Vicente Embides, Juan Zelaeta y Joaquín Cardoso, además de cerrar las ediciones de los diarios El Mono, y El Federalista, por criticar al gobierno. Como solía suceder en el siglo XIX, por una parte, México estaba amenazado por una potencia extranjera, y al mismo tiempo se pronunciaban guarniciones de las ciudades grandes en contra del sistema político y había enfrentamientos a todo lo largo del territorio nacional entre inconformes con el sistema centralista y los elementos del Ejército Nacional. Qué importante es que nos demos cuenta del daño que le hacemos a la patria cuando nos dividimos. Y ese mensaje debe también recibirlo el Ejecutivo Federal, pues ya no se debe dividir al país entre fifís y conservadores y mucho menos descalificar a quienes piensan diferente que él.